Band Of Horses

Band of Horses: Americana para un despegue interior x Andrés Castaño

Los caballos se nos han hecho grandes. No se trataba de caballos salvajes, de esos difíciles de domar. Sino de una raza híbrida que combina el nuevo rock americano con las tradiciones de la americana (mellotron, alguna pedal steel guitar). Pero esta banda de caballos poseía una fuerza inusual. Que les ha hecho poseer galope a galope, disco a disco (y ya van cinco), un estilo cada vez más depurado. Y ahora, claro suenan poderosos. Con todo la parafernalia de un grupo de masas pero jugando desde un segundo plano porque prefieren que los detalles y sus canciones hablen por sí mismas.

Nuestra fotógrafa mallorquina Cristina Riutort les vio en directo por partida doble a principios de este mes de septiembre: en la sala Apolo de Barcelona, y en formato festival en el DCode de Madrid. Su cámara captó la esencia de su directo en las instantáneas que acompañan a este artículo. Con un Ben Bridwell convertido en un atípico y entregado ‘frontman’. Recogiendo esa mística e introspección que circula por la sangre de esta banda estadounidense.

Venían a girar su último disco ‘Why are you OK’ (Interscope / Universal, 2016). Un disco que supone volver a sus raíces pero para ir más allá del folk y el country, partir del rock americano, de la americana y alcanzar el indie rock con fundamento. Venían para reinventarse tras un aséptico ‘Mirage Rock’ (2012), que hasta a ellos mismos les supo a poco. En sus doce nuevas canciones hay momentos para la épica como en “Casual Party”, un corte muy indie, pero bien elaborado y con unas guitarras punzantes, que se complementan y nos mecen en un estribillo explosivo. Recuerdan en su pegadiza y redonda canción “In a drawer” a Grandaddy y a su cabeza pensante Jason Lytle, una banda muy curiosa que nunca recibió la atención que se merecía. O también hay ecos de Death Cab For The Cutie en “Hag”, por la intimidad, la manera de crecer en la canción y la majestuosidad de los arreglos, una de sus grandes canciones. También hay retazos de Broken Social Scene o de unos Pavement pero sin sonar tan lo-fi. Y es que su virtud está precisamente en sonar a ellos mismo, con una magia especial, con un sonido único y con una capacidad para hacer que el oyente despegue de su interior y vuele allá donde quiera.

En esta gira han mirado al pasado con orgullo, homenajeando a la banda de Paul Westerberg The Replacements con ese inmenso “Can’t hardly wait”, recuperando canciones de tres de sus discos anteriores, su magnífico debut ‘Everything all the time’ (2006), ‘In Cease to begin’ (2007) e ‘Infinite arms’ (2010). Y hasta le ha acompañado en parte de su gira europea la nada mallorquina L.A, en su misma promotora, y en un universo musical no muy alejado de los de Seattle. Los discos de Band of Horses son sobresaltos, parecen subidones y bajones muy a lo montaña rusa, como estados de ánimo que se suceden de un extremo a otro: captando la rabia y la energía rock, y la calma de las baladas. En directo el resultado es redondo. Sobre todo cuando desgranan clásicos incontestables como “Laredo”, con unas guitarras que rasgan nuestra alma, y la preciosa “No ones’s gonna love you”, que nos hace volar. Cerrando con dos bises magistrales: “Is there a ghost”, que comienza en plegaría que cala hondo, para erigirse en una muralla vibrante, o el clásico “The Funeral” en un apogeo melodramático digno de lágrimas que valen una vida.

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Fotografía: Cristina Riutort
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