
De Madrid a la Sierra de Ibio, sin escala ni billete de vuelta: así puede resumirse la decisión de una pareja que encargó en la localidad cántabra su nueva vivienda a los estudios Héctor Navarro y Arkhitekton, hoy conocida como Casa Reversa.
Había que andarse con mucho cuidado a la hora de construir Casa Reversa. El entorno donde se ubica no perdona: un pequeño núcleo rural que mantiene una imagen homogénea, sostenida por la piedra, la teja inclinada y la madera, donde cualquier edificio nuevo repercute irremediablemente en el paisaje. Por ello, la normativa obliga a respetar esa uniformidad material y formal. “Más allá de un programa cerrado, el briefing se centró en definir una forma de habitar flexible, capaz de adaptarse a distintos usos y ritmos de vida”, explican desde Héctor Navarro.

El reto de la topografía
Además de las dificultades ya planteadas, Héctor Navarro y Arkhitekton tuvieron que lidiar con un condicionante físico nada menor: un terreno que se eleva casi dos metros por encima de la calle de acceso. Esa diferencia de cota obligó a una urbanización milimétrica y a afinar la relación entre la vivienda, el espacio público y los límites parcelarios. Una condición topográfica que se convirtió en uno de los retos más complejos del proyecto y que acabó influyendo en elecciones fundamentales, incluida la configuración general de la morada.



Una geometría al servicio del habitar
De modo que la residencia adopta una forma en L, geometría que permite organizar toda la vivienda en una sola planta, separar el acceso y el aparcamiento del jardín, y crear un espacio exterior más protegido. Asimismo, facilita que todas las estancias tengan luz natural y ventilación cruzada.
Dos caras, una misma casa
El nombre de la vivienda dice más de lo que parece: todo depende del punto desde el que se observe. Hacia la calle, Casa Reversa imponeuna presencia cerrada, construida en piedra procedente de la propia excavación de la parcela y con pocas aberturas, pensadas para proteger la intimidad y evitar destacar demasiado dentro del pueblo. Desde el jardín, el hogar revela su otra faceta, abierta, luminosa y dominada por grandes ventanales y por la madera oscura.


Organización interior y flexibilidad en Casa Reversa
El área habitable también juega a las dos caras. Por un lado, salón, comedor y cocina forman el espacio relacionado con la vida diaria, conectado con el porche y presidido por la chimenea. En el extremo opuesto, el ala privada acoge el dormitorio principal y dos estancias más, una de ellas ideada para adaptarse a distintos usos -dormitorio, estudio o espacio flexible-. Al llevar la estructura al perímetro mediante una losa de hormigón, Héctor Navarro liberó la planta de Casa Reversa. Un interior sin columnas resulta más abierto a transformaciones futuras y menos dependiente de decisiones permanentes, en línea con lo que le solicitaron sus clientes.
Materiales que construyen el relato
La casa forja su identidad a partir de materiales próximos, de acuerdo con la normativa vigente. La piedra exterior nace del propio terreno y da a la residencia una sensación de arraigo. La madera utilizada en el interior y en la fachada del jardín aporta calidez. Los pavimentos, también de piedra local, vuelve a conectar interior y exterior. El color rojo de la cubierta y de determinados elementos metálicos convierte fenómenos cotidianos, como la lluvia, en parte visible y perceptible de la vida doméstica.



Confort y eficiencia energética
En cuanto a energía y confort, Casa Reversa combina aerotermia y suelo radiante, una solución que funciona bien en un clima húmedo y templado como el cántabro. Aun así, el proyecto no depende solo de la tecnología. La propia arquitectura ayuda a gastar menos gracias a una envolvente bien aislada y a materiales de bajo impacto ambiental, como la fibra de madera, que contribuyen a mantener una temperatura estable y una humedad controlada.
Sobre Héctor Navarro
El estudio de Héctor Navarro, dirigido por Héctor Navarro, desarrolla su actividad entre Cantabria y Madrid con un reducido equipo. Principalmente se centra en proyectos de vivienda unifamiliar, promoción privada y obra pública de pequeña y media escala, además de reformas y proyectos vinculados al ámbito expositivo y al comisariado.
En cuanto a su manera de trabajar, el despacho explica que “más que una estética, se define por un método”, basado en “una lectura precisa del lugar -urbano o rural-” y en la búsqueda de “un diálogo entre lo contemporáneo y lo existente”. En especial en ámbitos sensibles, como los pequeños núcleos rurales de Cantabria, subraya que “una sola intervención puede alterar de manera irreversible entornos frágiles y valiosos”.
Ficha técnica
Nombre del proyecto: Casa Reversa.
Arquitecto / Estudio: Héctor Navarro + Arkhitekton.
Autor: Héctor Navarro.
Ubicación: Sierra de Ibio, Mazcuerras, Cantabria, España.
Año: 2025.
Tipo de proyecto: vivienda unifamiliar.
Tipo de intervención: obra nueva.
Cliente: pareja residente permanente tras traslado desde Madrid.
Superficie construida: Aproximadamente 143–150 m².
Programa: vivienda en una sola planta con salón, comedor, cocina, tres dormitorios (uno flexible), baños, porche, jardín y aparcamiento.
Implantación: volumen en forma de L que articula jardín y acceso.
Número de plantas: una.
Estructura: losa de hormigón con estructura perimetral.
Cubierta: cubierta inclinada a un agua con teja cerámica roja.
Fachadas: mampostería de piedra procedente de la excavación de la parcela, madera y vidrio en la fachada interior de la L.
Materiales interiores: suelos de caliza local de Tina Menor, madera en tonos oscuros, grandes superficies acristaladas.
Baños: elementos y revestimientos en Dekton de gran formato. Roca en inodoros, lavabos y platos de ducha a medida con Dekton, al igual que suelos y alicatados de pared, y griferías empotradas de Imex.
Carpinterías exteriores: carpinterías de altas prestaciones térmicas Strugal.
Climatización: sistema de aerotermia con suelo radiante.
Eficiencia energética: envolvente altamente aislada con uso de fibra de madera.
Planos: Aquí puedes ver los planos
Duración de la obra: aproximadamente 16 meses.
Créditos fotográficos: William Mulvihill.