
ACDF Architecture tuvo en sus manos un paraje excepcional y, alterándolo lo menos posible, dio origen a la Maison de la Baie de l’Ours, una obra inseparable de su entorno, a las orillas del lago Archambault, en Quebec (Canadá).
ACDF Architecture se apoyó en una zona del terreno previamente transformado, relativamente despejado, donde en el pasado existió un campamento de verano. Es decir, el estudio evitó ocupar áreas vírgenes y eludió la intervención sobre los sectores más escarpados o sensibles. La vivienda queda así envuelta por un paisaje de bosque, rocas y montañas. Vista desde el lago, la casa no se exhibe ni busca reflejarse con vanidad en el agua. Es una construcción de dimensiones generosas, sin duda, pero discreta a conciencia. El protagonismo recae en el paisaje, no en el edificio.

Las tres capas de Maison de la Baie de l’Ours
Arquitectónicamente, Maison de la Baie de l’Ours se divide en de tres grandes capas. La primera, y la más importante: una gran cubierta de madera que parece flotar sobre el domicilio, con amplios voladizos que avanzan hacia el exterior y generan sombra, resguardo y una directa relación entre interior y paisaje. La segunda corresponde a los muros de piedra, que sostienen el tejado y fijan la residencia al suelo. Por último, los volúmenes de madera oscura alojan los dormitorios y las áreas más privadas, espacios más cerrados y tranquilos para descansar.
Abrigo e apertura
El proyecto acertó al conciliar protección y apertura. La casa envuelve, cobija y da intimidad, pero al mismo tiempo las grandes vistas, las transparencias y los recorridos logran que el habitante siempre tenga presente el entorno en el que se encuentra. Mirar hacia afuera no siempre implica quedar expuesto, tal como demuestra ACDF Architecture.




La cubierta debe ser, casi con total seguridad, la parte del proyecto que más sonrisas ha provocado en el equipo del estudio. Monumental en escala y acogedora en sensaciones, la retícula de madera transmite una potente sensación de abrigo, cercana a la experiencia de estar bajo un gran árbol. La sutil iluminación, los paneles acústicos y los lucernarios regulan la luz natural y hacen que el espacio nunca se repita a lo largo del día.
Un interior abierto pensado para la vida diaria
Buena parte del interior de la morada adopta una organización abierta y continua. Ejemplos de ello son la cocina, el comedor y el salón, que están conectados en una sola área donde todo pasa a la vez alrededor de una chimenea. Con una zona culinaria secundaria discretamente apartada, ACDF Architecture permitió que la parte más caótica de las reuniones ocurriese fuera de la vista, manteniendo el ambiente principal limpio, bonito y controlado. Otro elemento a destacar es la terraza cubierta. La ampara otra chimenea, llevando la idea de hogar más allá de los muros, esta vez bajo el cielo.




Dos alas para distintas formas de vida
Asimismo, conviene señalar que ACDF Architecture separó la vivienda en dos alas pensadas para necesidades distintas. La reservada a los padres ofrece tranquilidad, silencio y vistas al lago, además de un baño abierto al bosque y un amplio vestidor. La otra, destinada a los hijos, acepta el movimiento, el juego y salir fuera con libertad.
Detalles que marcan la diferencia
Y es que A Maison de la Baie de l’Ours no le falta detalle; así lo demuestra con otros dos extras: una alcoba junto al volumen central, equipada con literas para niños o invitados, y, como complemento perfecto para los amantes del séptimo arte, un cine doméstico.



Sobre ACDF Architecture
Ficha técnica
Arquitectura: ACDF Architecture.
Estructura: Poincaré Experts-Conseils inc.
Constructora: Marion Gauthier.
Instalaciones mecánicas: Denis Houle – Nord-Ouest Climatisation et Ventilation Élite.
Instalaciones eléctricas: Cloutier Électrotechnique.
Plomería: Tuyautech.
Paisajismo: Isabel Hamel (diseño), Charbonneau Parker (ejecución).