Marina Abramović. El cuerpo como territorio político
Nacida en Belgrado en 1946, Abramović es considerada la pionera de la performance como arte. Su obra ha explorado sistemáticamente los límites físicos y psicológicos del cuerpo, a menudo en trabajos de larga duración donde la resistencia, la vulnerabilidad y la presencia del público son claves.
“Mi abuela me expuso a muchos rituales espirituales”, ha dicho la artista. Esa fascinación por lo ritual y lo ancestral define Balkan Erotic Epic. La obra es el resultado de décadas de investigación sobre mitos paganos, tradiciones populares y la cultura de una región marcada por el conflicto. Para Abramović, el cuerpo es un archivo: un lugar donde se inscriben la historia, el trauma y la resistencia.

Balkan Erotic Epic, una epopeya contemporánea
La narrativa de la obra no es lineal, sino una sucesión de actos (para usar nomenclatura operística) o “estaciones” que funcionan como rituales autónomos. Cada uno rescata una práctica cultural específica, transformándola en un acto escénico de gran poder visual. Aquí las diez capítulos de la obra.

Intro
Entrada al mundo de Balkan Erotic Epic (Epopeya erótica balcánica) con una banda al uso con instrumentos de viento y percusión de los Balcanes guiados por Danica Abramović, la madre comunista de Marina, interpretada por la actriz hispano-serbia Maria Stamenković Herranz.
Tito
La obra se abre con un lamento fúnebre por Josip Broz Tito, el líder de la Yugoslavia comunista. Danica Abramović saluda al retrato de Tito. La cantante Svetlana Spajić, con un vestido monumental, entona el canto de forma ininterrumpida. Es un duelo por un mundo desaparecido y un recordatorio de que toda epopeya comienza con una muerte fundacional.

Danza del cuchillo
Una pareja de artistas ejecuta una danza tradicional con cuchillos. Las bailarinas representan a las burrnesha o “vírgenes juradas” de los Balcanes, mujeres que, por tradición, juraban castidad y asumían el rol de cabeza de familia como un hombre en comunidades donde los hombres habían desaparecido o muerto por la guerra.
Phalluses/falos
¿Quién decide qué es historia y qué es leyenda? La científica y narradora Elke Luyten aparece en un bosque de setas de aspecto fálico. Explica rituales y recetas ancestrales: pociones de amor, filtros, desdibujando la línea entre el mito, la superstición y el conocimiento popular.

Espantando a los dioses
Un grupo de intérpretes realiza un ritual agrícola ancestral, muestran sus vaginas hacia el cielo para “asustar a los dioses” y detener lluvias torrenciales que amenazan la cosecha. El cuerpo femenino se convierte en un instrumento de poder telúrico y colectivo, lejos de cualquier lectura meramente obscena.

Boda negra
En la tradición valaca, cuando moría un joven soltero se celebraba una “boda negra”, casándolo simbólicamente con una joven durante el funeral. La obra recrea esta ceremonia donde el matrimonio y la muerte se entrelazan, subrayando la creencia de que la comunidad incluye a sus muertos.

Alma eslava
Cantantes de garganta (ojkanje), proyectados en pantalla con sus penes erectos, entonan un canto polifónico tradicional. La imagen fusiona la potencia vocal, un sonido que nace de lo más profundo del cuerpo, con una virilidad expuesta y vulnerable.

Kafana
La kafana es la taberna tradicional, es decir el corazón social de los Balcanes. En este espacio, de nuevo la madre de Marina Abramović, Danica encuentra una liberación en un striptease sobre una mesa de la taberna. Es el espacio utópico donde los enemigos históricos bailan juntos y el trauma individual se disuelve momentáneamente con la música.

Masajeando los pechos
Mujeres de todas las edades se masajean los pechos sobre lápidas y bailan con esqueletos. Es un ritual de duelo donde el erotismo se convierte en un lenguaje para comunicarse con los muertos: maridos perdidos por la guerra, la enfermedad o el tiempo, manteniendo viva la conexión a través del deseo y la memoria corporal.

Ancestros
La obra concluye con una escena invernal, una serie de figuras con trajes tradicionales bailan bajo la nieve junto con unos seres que parecen espantapájaros. Celebran la salida del invierno y honran a los antepasados, presentes pero inalcanzables. Es una imagen de cierre cíclico, no conclusivo, que devuelve los rituales al flujo del tiempo y las estaciones.

Marina Abramović Balkan Erotic Epic
Lo mejor de esta intensa obra es que Marina Abramović utiliza formas tradicionales para desenterrar una memoria reprimida por la guerra, el comunismo y la corrección política. La energía primordial que, en estas tradiciones, conecta el cuerpo con la tierra, lo humano con lo divino, los vivos con los muertos es el erotismo.
Frente a una cultura que comercia con el sexo y la sexualidad pero rehúye el erotismo y la seducción, Abramović intenta sanar el territorio balcánico devolviéndole un lenguaje corporal en el que el grito es canto, el deseo es una tradición ancestral y el cuerpo, desnudo de artificios, como testigo de quiénes somos.