Fundación: Marlon de Azambuja habita La Casa Encendida

Fundación es una instalación de Marlon de Azambuja que transforma un torreón de La Casa Encendida en una escultura habitable, donde materia, cuerpo y pensamiento se entrelazan.

La Casa Encendida de Madrid presenta Fundación, una instalación de Marlon de Azambuja concebida específicamente para uno de sus torreones. El proyecto transforma la arquitectura en una escultura habitable y propone una experiencia sensorial que invita a repensar cómo se construye —y se siente— el conocimiento. Se podrá visitar hasta el 27 de septiembre de 2026.

Fundación: Marlon de Azambuja habita La Casa Encendida

La instalación Fundación, del artista brasileño Marlon de Azambuja, convierte uno de los espacios expositivos de La Casa Encendida en un territorio activo, casi orgánico, donde la arquitectura deja de ser un simple contenedor para convertirse en materia viva. Comisariada por Bruno Leitão, la propuesta se despliega como una intervención escultórica que altera el espacio desde dentro y sitúa al visitante en el centro de una experiencia física y perceptiva.

Fundación: Marlon de Azambuja habita La Casa Encendida

Fundar no es construir hacia arriba, sino descender hacia lo que sostiene

Lejos de entender la idea de “fundación” como un gesto monumental o ascendente, Azambuja propone un movimiento inverso: una búsqueda del fundamento. La instalación invita a mirar hacia abajo, hacia lo subterráneo, hacia aquello que sostiene y condiciona toda forma de pensamiento. Este desplazamiento de la mirada implica también un cambio de actitud: observar no desde la distancia, sino desde la implicación corporal y la atención sostenida.

Fundación: Marlon de Azambuja habita La Casa Encendida

En Fundación, la materia ocupa un lugar central. Los materiales no funcionan como soportes neutros ni como meros vehículos de significado, sino como agentes activos que acumulan memoria, generan lenguaje y modelan nuestra forma de percibir el mundo. La obra cuestiona así una tradición epistemológica que separa razón y sensación, sujeto y objeto, y que concibe el conocimiento como algo transparente y controlable.

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Aquí no hay jerarquías entre pensar y sentir: la materia también piensa

La experiencia que propone la instalación se sitúa en el reverso de esa lógica racionalista. En lugar de ofrecer un discurso cerrado o una interpretación unívoca, Fundación plantea una práctica basada en el contacto, la fricción y la presencia física. Pensar y sentir se confunden en un mismo gesto, y el sentido emerge no de la explicación, sino de la experiencia directa del espacio.

Esta aproximación es coherente con la trayectoria de Marlon de Azambuja, cuya obra se mueve entre la escultura, la instalación y la intervención espacial. A lo largo de los años, el artista ha desarrollado un lenguaje propio a partir de gestos mínimos y desplazamientos materiales que alteran estructuras existentes, tanto en contextos arquitectónicos como urbanos. Su trabajo pone en evidencia las tensiones —visibles e invisibles— que organizan los entornos que habitamos y los sistemas que regulan nuestra percepción.

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Desde esta perspectiva, Fundación también propone una reflexión crítica sobre el museo y el espacio expositivo como dispositivos de producción de conocimiento. La instalación cuestiona la idea del “cubo blanco” como marco neutral y sugiere imaginar el museo como un lugar capaz de acoger formas de pensamiento situadas, sensibles y próximas. No se trata de descifrar una obra, sino de atravesarla.

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La arquitectura no se observa: se recorre, se escucha, se experimenta

La arquitectura intervenida adquiere así una densidad casi corporal. Plegada, transformada y cargada de materialidad, deja de ser un fondo para convertirse en protagonista. El visitante no se enfrenta a un objeto, sino que se introduce en un entorno que actúa, afecta y modifica su atención. La experiencia se construye en el tiempo y en relación con el propio cuerpo.

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A lo largo del periodo expositivo, Fundación será activada mediante intervenciones, encuentros y conversaciones concebidas como parte integral del proyecto. Estas activaciones, a cargo de Dima Srouji, Edgar Calel y Claudia Segura, no funcionan como eventos paralelos, sino como procesos que se incorporan físicamente al espacio. Los registros textuales, performativos y materiales generados se sumarán como nuevas capas de sentido a la instalación.

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La propuesta se inscribe, además, en el marco del programa Verbos Encendidos, que en 2026 gira en torno al verbo “Comprender”. En este contexto, Fundación plantea una comprensión que no pasa únicamente por el análisis intelectual, sino por la experiencia compartida, la escucha y la atención a lo material.

La instalación de Marlon de Azambuja propone otra imagen de lo expositivo: no como representación, sino como práctica. Un espacio donde el pensamiento se manifiesta en la materia, en la fricción y en la presencia, y donde comprender implica, antes que nada, habitar.

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