Malibu consigue cautivar gracias a su disco Vanities, un elegante viaje sonoro donde la francesa se sincera sobre ella misma y sus miedos

Malibu es la francesa Barbara Braccini (Pau, 1994) una productora, compositora y cantante que está girando por el mundo presentando su disco Vanities (2025). Este disco de debut la ha posicionado en el punto de mira de la electrónica más internacional, gracias a su talento, sencillez y sensibilidad.

Malibu convierte la vanidad en una experiencia sonora

La vanidad no tiene por qué ser algo negativo, bien llevada y canalizada… Por eso, la cantante y productora francesa la transmuta en cautivadores sonidos. El 4 de junio tocará en directo en el festival Primavera Sound Barcelona 2026

Vanities se abre con el sonido de una ciudad nocturna. ¿Qué tiene la noche que no tenga el día, para ti?

(Malibu) La noche es especial, no lo muestra todo. Es tranquila, silenciosa y ruidosa a la vez. Me siento, observo… y todo se queda en una calma muy pura.

Tu música se mueve entre lo liberador y lo asfixiante. ¿Ese equilibrio es algo consciente o inevitable en tu proceso?

(Malibu) Creo que simplemente es mi forma de contar mi historia, sin pensarlo demasiado.

Malibu convierte la vanidad en una experiencia sonora

“Estuve viviendo en Estocolmo mientras escribía el disco, viajando a París o a mi ciudad natal, Pau, en los Pirineos. Y también Los Ángeles, donde mezclé el álbum e hice el artwork”

¿Cuándo un ambiente deja de ser refugio para convertirse en presión?

(Malibu) Probablemente, cuando deja de ser algo íntimo y solo mío. Es decir, cuando pierdo ese control sobre lo que hago y empieza a analizarse demasiado… entonces es una sensación rara.

Hay algo muy urbano en tu sonido. ¿Qué ciudades han marcado más tu forma de componer?

(Malibu) Estuve viviendo en Estocolmo mientras escribía el disco, viajando a París o a mi ciudad natal, Pau, en los Pirineos. Y también Los Ángeles, donde mezclé el álbum e hice el artwork. Es una mezcla de ciudades y ambientes que, de alguna forma, encajan entre sí.

“No me importa el género, no significa nada para mí. Me gustan las melodías, el espacio, un ruido inesperado, un instante dentro de una voz, un silencio, una resonancia.”

Tu sonido ambient toca el trance y el shoegaze. ¿Te interesa más mezclar géneros o la sensación que generan juntos?

(Malibu) No me importa el género, no significa nada para mí. Me gustan las melodías, el espacio, un ruido inesperado, un instante dentro de una voz, un silencio, una resonancia.

Grabaste Vanities entre Estocolmo y Los Ángeles. ¿Qué partes del disco pertenecen a cada sitio?

(Malibu) Lo escribí y grabé en Estocolmo, y lo mezclé, mastericé y trabajé la parte visual en Los Ángeles. Fue bonito darle un contexto visual nuevo a todas esas fantasías que había creado en Estocolmo.

Malibu convierte la vanidad en una experiencia sonoraMalibu (@malib9)

“Yo no sé hacer otra cosa, esto es lo que me sale de forma natural. No lo hago necesariamente como resistencia… pero si lo es, genial. Relajémonos un poco todos.”

En un mundo saturado de estímulos, ¿crees que el ambient puede ser una forma de resistencia?

(Malibu) No lo sé, puede ser. Yo no sé hacer otra cosa, esto es lo que me sale de forma natural. No lo hago necesariamente como resistencia… pero si lo es, genial. Relajémonos un poco todos.

¿Te sientes más cómoda creando paisajes emocionales o contando algo más concreto?

(Malibu)  No lo sé. Nunca tengo un plan cuando empiezo un proyecto. Simplemente fluyo y veo qué sale de forma natural, qué conecta más con cómo me siento en ese momento. Por eso es “perfecto”, porque es un reflejo real de ese instante.

“Que levite, que mire hacia dentro, que conecte con alguien, que coma fruta en el alféizar de la ventana mirando al cielo… y que sienta esa felicidad pura”

¿Qué te gustaría provocar en alguien que escuche tu música a solas, de noche, con auriculares?

(Malibu) Que levite, que mire hacia dentro, que conecte con alguien, que coma fruta en el alféizar de la ventana mirando al cielo… y que sienta esa felicidad pura.

¿Cómo llevas un universo tan íntimo y atmosférico al directo?

(Malibu)  Hago una especie de megamix con partes de casi todos mis temas, todo conectado entre sí. Hay subidas grandes, momentos de calma… es un momento para cerrar los ojos y mirar hacia dentro, o no pensar en nada.

Malibu convierte la vanidad en una experiencia sonora

“Sinceramente, necesito vacaciones y tirar el móvil un par de meses. Pero, la verdad, tengo muchas ganas de tocar en España; siempre, además, hay un público increíble, curioso e interesante”

¿Hay algo que solo ocurra en tus directos y no esté en el disco?

(Malibu) Casi todo. Es una forma completamente distinta.

Antes de Primavera Sound, esta gira suena a antesala. ¿Cómo estás viviendo este momento?

(Malibu) Sinceramente, necesito vacaciones y tirar el móvil un par de meses. Pero, la verdad, tengo muchas ganas de tocar en España; siempre, además, hay un público increíble, curioso e interesante. Por eso, me encanta y tengo muchísimas ganas del festival.

“La música que hago como Malibu es muy de diario personal, habla de mi vida: lo que quiero, lo que siento, el amor, la falta de él, los deseos, las sorpresas, los bajones, la calma… “

A nivel visual, si Vanities fuera una escena de película, ¿qué estaría pasando?

(Malibu) La escena final de Safe.

¿Qué parte de ti se libera con este disco y cuál se queda atrapada en él?

(Malibu) Pues no sé si lo veo así. Al final, la música que hago como Malibu es muy de diario personal, habla de mi vida: lo que quiero, lo que siento, el amor, la falta de él, los deseos, las sorpresas, los bajones, la calma… en definitiva, lo que sea. Supongo que, cuando lo dejas plasmado, una parte de tu vida se queda ahí, fijada. Pero, aun así, lo demás sigue avanzando. Por eso, hay que seguir viviendo cosas nuevas, aunque, por otro lado, también está bien volver a lo mismo desde distintos ángulos.