Zahara se reinventa una vez más y nos muestra su faceta más techno y electrónica dentro de su nuevo universo repleto de sintetizadores bautizado como Zahararave. Glitch es su máximo exponente.

María Zahara Gordillo Campos (Jaén, 1983) lleva años rompiendo sus propios límites, pero con los directos de su nueva etapa, Glitch, y el universo de Zahararave ha encontrado su versión más libre, política y electrónica. Entre sintetizadores, visuales hipnóticos y referencias a la cultura rave, la artista convierte el error en identidad y el baile en un espacio de resistencia. Esta era electrónica no solo expande su sonido: también redefine su manera de entender el pop, la performance y la conexión con el público.

Zahara nos presenta su nueva faceta ZahararaveTop y falda PRINGA STUDIO + Pendientes, anillos y collar IVÁN LAMARK + Sandalias DSQUARED2

ZAHARA

@zaharapop

Fotografía Kenneth Anderson
Estilismo Diego Rodríguez
Entrevista Nadia Leal
Muah Lucas Magarit de Anothers Artists
Editor Ramón Fano
Zahara nos presenta su nueva faceta ZahararaveTop SYLVABA LISI

Todo sobre Zahara Rave y el Glitch

¿Cómo te sentiste después de los ensayos de este nuevo show?

(Zahara) Muy bien, la verdad. Han sido semanas de construir muchas piezas por separado: coreografías, visuales, luces, música, estética… y faltaba juntarlo todo para comprobar que lo que tenía en mi cabeza realmente funcionaba. Siempre hay un riesgo cuando imaginas algo tan grande, porque hasta que no lo ves materializado sigue
siendo una idea abstracta. Pero cuando por fin todo encajó sentí una satisfacción enorme.

¿Cómo gestionas la parte más empresarial de la artística?

(Zahara) Es complicado porque conviven dos versiones de mí. Por un lado está la mujer que solo quiere cantar, bailar y disfrutar con sus amigas en el fiestón que ha montado. Y, por otro lado, está la directora creativa y la jefa que tiene que coordinar absolutamente todo. Es una disociación bastante fuerte, pero también me hace muy feliz porque todo nace de la creatividad. Me gusta imaginar un concepto y llevarlo al máximo nivel posible.

Zahara nos presenta su nueva faceta ZahararaveVestido MARTÍNEZ LIERAH + Sandalias MAISON ERNEST + Gafas CHANEL

“Cuando nació Puta apareció también mi acercamiento a la electrónica y a la rave”

¿Qué es exactamente Glitch dentro de esta nueva etapa?

(Zahara) Zahara Rave es el formato. Glitch es más bien el concepto que engloba esta nueva etapa. Cuando nació Puta apareció también mi acercamiento a la electrónica y a la rave. Primero era algo más híbrido, todavía convivían canciones más cercanas al indie con otras mucho más electrónicas. Después, con la siguiente gira, asentamos toda esa identidad. Y ahora Glitch representa una evolución más profunda. No es solo una referencia estética. También hay una idea política y emocional detrás. Habla de celebrar el error, de abrazar aquello que normalmente escondemos. En la rave encuentras personas que sienten que pueden ser ellas mismas sin juicio, sin vigilancia constante. Para mí el glitch representa precisamente eso: convertir lo que la sociedad considera un fallo en algo hermoso y liberador.

Zahara nos presenta su nueva faceta ZahararaveTop HELMUT LANG + Sandalias MANGO

¿Qué te atrajo de la electrónica?

(Zahara) Me fascinó descubrir que la música electrónica genera una conexión muy distinta al pop. En el pop el foco suele estar puesto en el artista, en quien canta o performa. En la rave, en cambio, el centro es la música, el sonido, el espacio y la comunidad que se crea alrededor. Por eso digo que lo mío es un híbrido: no es una rave pura, pero sí una inspiración muy clara. A mí me gusta acercar a gente que nunca ha vivido una experiencia así para que entiendan que no es un lugar oscuro o peligroso, sino todo lo contrario. Hay una imagen muy estigmatizada de la electrónica, asociada a drogas o violencia, cuando en realidad el origen del techno en Detroit estaba ligado a crear refugios seguros para personas negras, queer y racializadas.

“Me fascinó descubrir que la música electrónica genera una conexión muy distinta al pop”

¿Recuerdas el momento en el que te enamoraste definitivamente de la electrónica?

(Zahara) Sí, fue en Berlín, en una sesión de Richie Hawtin durante un cambio de año. Ya había escuchado electrónica antes, pero aquella experiencia fue distinta. Él hizo una sesión casi minimalista, hipnótica, sin parar ni siquiera para celebrar las doce. Había algo muy animal y muy primitivo en cómo construía el sonido. Era repetitivo y, a la vez, completamente cambiante. Sentí algo que no me había dado ningún concierto tradicional. No se trataba de admirar a un artista, sino de sentir físicamente lo que estaba haciendo la
música en mi cuerpo. Estaba abrazada a unos tapones para no destrozarme los oídos y pensando: “Esta es una de las experiencias más increíbles de mi vida”.

En este directo incluyes muchos samples y referencias. ¿Cómo construiste ese universo sonoro?

(Zahara) Fue divertidísimo. Pensé que, si yo fuera solo DJ, no estaría pinchando únicamente mis canciones. También estaría compartiendo música de artistas que me inspiran. Entonces empecé a buscar qué temas conectaban emocionalmente con mis canciones. Por ejemplo, en un momento del show mezclamos “Hoy la bestia cena en casa” con Green Light de Lorde. En otras partes aparecen Prodigy o Jamie xx, porque hay sonidos y emociones que dialogan perfectamente con lo que estoy contando. Todo sucede en directo con los músicos, y eso hace que cada concierto tenga algo único. También hay un momento muy especial con Liturgia, la canción que hice junto a Samantha Hudson, mezclada
con sonidos mucho más agresivos y oscuros.

“Para mí la rave nunca debería perder su dimensión política”

También hay mensajes políticos durante el show.

(Zahara) Para mí la rave nunca debería perder su dimensión política. Muchísimos artistas y DJs históricos siempre defendieron eso: que la música también puede ser un espacio de resistencia. Cuando bailas estás en un estado muy receptivo, muy abierto, y ese es un momento poderoso para lanzar mensajes. No se trata de arruinar la fiesta, sino de recordar que el placer y la conciencia pueden convivir. Puedes estar sudando, bailando y pasándolo increíble mientras una frase o una imagen te atraviesa y te hace pensar.