
La nueva colección de alta moda urbana y utilitaria de Private Policy rinde homenaje y reivindica el trabajo de la comunidad asiática en la construcción de América.
Private Policy es una de esas marcas que usan sus colecciones y pasarelas como plataforma social; pero eso es lo menos interesante de ellos. Además de esto, su lenguaje urbano de inspiración workwear y clubber plantea cuestiones muy interesantes para el armario contemporáneo; y la nueva inspo de la colección logra que este ADN evolucione y se eleve de manera espectacular.
Private Policy FW26. Fotos: Estrop Barcelona/ Francesc Tent.
Uno de los nombres que descubrimos en NYFW (y que deberías tener en el radar)
Si bien es cierto que esta colección y este desfile se presentaron en febrero de este año, merece la pena hablar de ello ahora que se va a comercializar lo que se presentó. Por si lo les conoces, Private Policy nace como una respuesta ante la rigidez de la industria en 2016 de la mano de Haoran Li y Siying Qu; ambos estudiantes de Parsons. ¿Su idea central? Pues, tal como su nombre sugiere, esta marca apuesta por tener políticas propias en cuanto a las prácticas y valores dentro de su industria.

Pero también, esta marca neoyorquina tiene un ideario y un arquetipo bastante interesante. La base de todo lo que hacen se encuentra en la ropa de trabajo tradicional y en la estética clubber y raver; ambos pilares de estilo callejero en NY. Lo que hace que cobre valor; porque esto puede hacerlo cualquier marca, es que inyectan a estos arquetipos siluetas más experimentales y elevadas, así como materiales y detalles propios de la liga luxury; pero también hay un paso más a todo esto. Y eso es que cada armario y colección sirve como una plataforma para señalar, denunciar y comentar una problemática social completa; y para FW26 la práctica cobra un papel mucho más histórico y completo.

Su nueva colección se vuelve un tanto más personal y relevante para sus fundadores, ya que explora el papel de la diáspora asiática dentro de la cultura y la construcción de los EEUU. Por eso, el armario se lee como un repaso de distintas épocas; que explora y disecciona desde los tiempos de la construcción del ferrocarril y el Medio Oeste hasta la cultura del trabajo corporativo. Todo esto, claro, para dar visibilidad a una fuerza que ha permanecido años en el anonimato; en segundo plano.

Así es el nuevo armario de high street que propone Private Policy para FW26
Al diseccionar el papel de la comunidad asiática en EEUU desde el Medio Oeste, Private Policy FW26 abre con una revisión del ideario western. Aquí nos encontramos cazadoras de estilo cowboy reimaginadas en cuero y ampliadas con hombros marcados; así como otros staples de workwear literal en esas mismas proporciones. De allí salen cazadoras de trabajo, pantalones cargo, faldas en sarga asimétricas y siluetas vaqueras arquitectónicas; también en cuero.

Entre medias, se mira también el conjunto de los salones a través de vestidos y blusas de cuello mandarín en satén; y todo se torna monocromático luego… con detalles aplicados de tachuelas metálicas. Luego, el armario de Private Policy pasa a revisar la década de los 40 y 50, con guiños al military chic y a los primeros armarios del leisure. Aquí vemos esenciales como camisas de cuadros y bermudas elevarse a través de más satén.

Y comienza a entrar la sastrería propiamente dicha, redoblando en ese utilitarismo militar en terminaciones y resaltando siluetas cropped, boxy y de hombros predominantemente marcados. Y estos trajes, al mismo tiempo que conectan con la guerra y la posguerra americana, también muestran esa época de auge corporativo de los 80. ¿Entre medias? Un poco de preppy materializado en cardigans y polos de rugby; todo igual de oversize. El eveningwear, por su parte, cierra la colección con vestidos que beben también de lo militar… solo que lo alargan y aligeran.
Descubre la nueva colección de Private Policy FW26 en su página web.



























