
La nueva colección femenina de Undercover para SS27 madura y eleva el tono de su ADN punk dejando atrás lo más literal; ahora el mensaje es menos explícito.
La nueva colección para mujer SS27 de Undercover ancla su base conceptual en prendas tradicionalmente elegantes; pero allí es donde está la cuestión. Ninguna de estas prendas se libra del ADN deconstructivo y subversivo de Jun Takahashi; aquí todo se mueve de sitio y se recodifica con una actitud mucho más rebelde. Es punk, sí; pero en modo de llevar la prenda… no por los clichés.

Una de las estéticas más potentes de la ola Urahara
Ha pasado muchísimo tiempo desde que Hiroshi Fujiwara, Nigo y Jun Takahashi marcaron el pulso de la primera ola de streetwear japonés desde Ura-Harajuku-Kei; treinta y tantos años, para ser exactos. Pero estos nombres siguen siendo relevantes porque han sabido mantenerse en su papel de disruptores y recodificadores a lo largo de los años y la profesionalización de sus carreras como diseñadores. ¿Undercover? Sigue siendo tan punk, deconstructivo y subversivo como siempre. Solo que ha madurado.

Y uno de los mejores ejemplos de esta idea es la nueva colección femenina que presenta Takahashi para SS27. Si te das cuenta, las bombers y las chaquetas militares han desaparecido del armario Undercover. Pero esa es la magia: la actitud transgresora no se limita solo a las prendas que visten las subculturas. También se puede ser radical partiendo desde una base tradicional. Las prendas de esta colección se anclan en lo formal, si te das cuenta… pero la idea está en cómo se construyen y presentan.

A grandes trazos, Undercover Mujer SS27 se define por una deconstrucción de los clásicos. Prendas de sastrería masculina, camisas clásicas, vestidos simples y comedidos… pero subvertidos en construcción e hibridación; los pilares de lo que es la firma de Takahashi. ¿Se ha perdido el edge? Para nada; solo ha encontrado una nueva manera de expresarse.

El nuevo armario de la mujer Undercover para SS27
Comenzando por el hilo conductor de la colección, Undercover recodifica el traje masculino para adaptarse a las curvas del cuerpo femenino con hombros anchos y marcados y una cintura ajustada. ¿Debajo? Un pantalón lápiz. Pero la construcción de esto apunta lejos de la pulcritud: las solapas se orquestan de manera desprolija, los colores se lavan y desvanecen; los bolsillos simulan manchas de sol. Pero también, esa recodificación se ve a través de americanas alargadas más allá de la cintura; con bordados florales y pantalones holgados y descuidados. En cuanto a la camisería, la Oxford se presenta oversize y sobre un pantalón de sastre con cintura chandalera.

El womenswear más clásico o arquetípico; incluso normcore, apuesta por revivir un aire boho-chic y hípster de principios de los 2010. Sin embargo, más allá de los colores lavados y los estampados de lunar, este arquetipo se subvierte a través de un leit motif bastante reconocible: espaldas descubiertas y enmarcadas por drapeo. Y, justamente con ese drapeo, Undercover pasa a algunas de sus piezas más icónicas. Por ejemplo, la trucker vaquera ahora no es oversize; es de corte clásico. Pero, en su espalda, se le cose un mix de camiseta gráfica y top de encaje; y pasa lo mismo con las parkas y gabardinas militares. También, el theme de apliques florales se mantiene aquí para generar una dicotomía que rompe con la tradición de estas prendas.

La subversión más marcada
Lo que entendemos como el nuevo eveningwear de Undercover, por su parte, se ancla en vestidos simples y minimalistas de corte boxy con ligeras acentuaciones de silueta. Por ejemplo, uno presenta mangas de pelo puffy; otro crea una línea A perfectamente estructurada debajo de un tejido arrugado. Los últimos dos, por su parte, juegan un poco con la vanguardia presentándose con estructuras forradas de tul transparente… que debajo muestran composiciones de surrealismo sexual.
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