
UGG sigue su racha de colaboraciones vanguardistas y experimentales prestando el ADN de sus botas clásicas a Jonathan Anderson (y las convierte en mocasines).
La nueva colaboración de UGG X JW Anderson parte de la silueta y la construcción de pelo que todos conocemos del modelo Classic; pero esa solo es la base. Sobre esta, el irlandés compone dos nuevas siluetas; una bota y un zueco, que toma elementos de diseño del penny loafer icónico. ¿El resultado? Una manera mucho más experimental y juguetona de ver el icono de otoño.

Sólo alguien como Anderson podría hacer que un mocasín y una bota de pelo funcionaran juntas
El estilo Classic de UGG ya se ha convertido en una institución en sí misma. Desde su estallido casual en los 2000 hasta su revival de moda urbana en nuestro tiempo, la bota que todos conocemos se ha mantenido sin cambios significativos; es un icono, a fin de cuentas. Pero claro, la supervivencia y el mantenimiento de la relevancia no se sustentan únicamente en lo perpetuo; también hay que saber modernizar y reeditar de vez en cuando.

Por eso, UGG ha tomado una estrategia bastante interesante de dos vías. La primera ha sido tomar ese código de diseño tan icónico y expandirlo con nuevas siluetas que apuntan a estéticas mucho más concretas; todas orbitando el pulso actual del streetwear. ¿La otra? Prestar esa misma silueta a una selección de los diseñadores responsables de evolucionar y revolucionar la moda.

¿El nuevo lanzamiento? Una colaboración UGG X JW Anderson que une la tradición de la marca con una de las mentes más experimentales, surrealistas e interesantes de nuestro tiempo. A grandes trazos, esta unión combina dos pilares del armario arquetípico en uno solo; y es esa hibridación una de las cosas que caracteriza a la firma homónima del irlandés a cargo de Dior. ¿Qué nos llega? Una bota y un mule con trazas de mocasín con todo lo que hace que UGG sea UGG.

El calzado perfecto para otoño es de UGG X JW Anderson
Más allá del shock que tiene remixear una bota Classic con un mocasín estilo penny, poco se habla del potencial de comodidad que tienen estas siluetas. La base es una de las botas más cómodas y calentitas que podemos tener en el armario; ¿el elemento mocasín? Aporta un poco más de elegancia y “look arreglado” sin sacrificar nada… y tiene su magia. Ah, y los colorways son una maravilla: puros tonos otoñales e indiscutiblemente versátiles; ojo con las verde oliva y las naranja.

Pasando a la construcción, tanto la bota como el mule de UGG X JW Anderson parten de lo mismo. El exterior se presenta como una Classic de siempre, con un upper de ante de cordero ultra rico; solo que el empeine roba todos sus elementos del penny loafer; incluida la muesca en la banda que lo atraviesa. Sin embargo, la forma de la puntera tira por lo chunky y lo grueso… un tropo característico del lenguaje de calzado Anderson.

Como detalles especiales, las dos siluetas UGG X JW Anderson se complementan con un forro de piel de oveja blanco. Solo que este, a diferencia de los modelos mainline de UGG, viene mucho más mullido y acolchado. Rematando el look, el talón se decora con tags colaborativos y minimalistas. ¿Debajo? Aquí se mantiene todo fiel a los modelos originales con el ribete grueso que une upper con lower, la mediasuela de EVA de caña de azúcar y el patrón geométrico en la suela.