Bárbara Lennie y Sbaraglia nos hablan de Amarga Navidad

Bárbara Lennie y Leonardo Sbaraglia nos hablan con cercanía sobre sus personajes, su experiencia con Pedro Almodóvar y el reto de interpretar dos alter egos sin coincidir en pantalla.

Este 20 de marzo llega a los cines la 24.ª cinta de nuestro director por antonomasia. El mismísimo Pedro Almodóvar pisa fuerte en este inicio primaveral con una película que evoca el invierno más crudo en Amarga Navidad. En este filme, el manchego eleva la autoficción a su máximo exponente con un potente juego de espejos en el que Leonardo Sbaraglia y Bárbara Lennie se convierten en un dicotómico alter ego del director.

Imagen superior: Fotografía Marta García Antón

Bárbara Lennie y Sbaraglia nos hablan de Amarga NavidadFotografía Marta García Antón

Resulta curioso que ambos intérpretes, además de compartir orígenes argentinos, coincidan también en trayectorias similares, especialmente en lo que respecta a la filmografía de Pedro Almodóvar. Bárbara Lennie tuvo una breve aparición en La Piel que Habito, mientras que Leonardo Sbaraglia aparecía en Dolor y Gloria regalándonos una de las escenas más emblemáticas, cargada de una emocionalidad que no entiende de contención.

Pese a estos paralelismos, y al hecho de encarnar a dos personajes intrínsecamente vinculados, no comparten ni una sola escena. Y es precisamente a partir de esta curiosidad desde donde partió la mesa redonda en la que participó NEO2 junto a los dos actores protagonistas.

Bárbara Lennie y Sbaraglia nos hablan de Amarga NavidadFotograma de Amarga Navidad

Encarnáis a dos personajes que están estrechamente vinculados. Bárbara, interpretas el alter ego de Leonardo y Leonardo a su vez, el de Almodóvar. Es un juego de espejos muy elevado que os lleva a ni siquiera compartir un minuto en pantalla.

 Leonardo Sbaraglia: Es cierto que nosotros no trabajamos juntos. En un momento tuvimos la necesidad de encontrarnos. Nos conocíamos poco y charlamos un poco de dónde estaba cada uno en medio de todo este proceso tan maravilloso y tan original, de lo que era estar trabajando con Pedro… Nos hizo bien para entender desde dónde estaba trabajando cada uno, pero las directivas estaban tan claras y tan concretas por parte de Pedro que nosotros no teníamos que ponernos de acuerdo en nada en particular porque ese acuerdo ya lo estaba tejiendo Pedro.

Bárbara Lennie y Sbaraglia nos hablan de Amarga NavidadFotografía Marta García Antón

¿Qué lugar ocupa Amarga Navidad en la filmografía de Almodóvar? ¿Habéis revisionado su filmografía antes de enfrentaros al rodaje?

Bárbara Lennie: La hermana evidente es Dolor y Gloria.  Estamos de vuelta a su mundo más íntimo, a la autoficción. Yo revisé un montón de películas suyas, o las vi por primera vez, porque no había visto todas. Realmente hay una sensación de que todas pueden ser una gran película larga donde van fluctuando los temas, las mujeres y los hombres que están en ellas. Todos sus filmes, de alguna manera, son un trasunto de otro.

Hay semillas de películas que él hará diez años después. Hay libros que salen en una película que después adaptará. Es un universo que se ha ido desarrollando a lo largo de los años, y de repente entras a formar parte esta historia larga, muchísimos años que lleva él desarrollando, y de repente, tu cuerpo y tu alma también están ahí. A mí me parece emocionante y creo que si te gusta el cine, lo es.

Leonardo Sbaraglia: A mí también me tocó revisar un montón de pelis de él. Me di cuenta de que había frases que me tenía que estudiar y que las había dicho Marisa Paredes hacía 30 años, es muy loco y muy interesante. ¿Dónde encajo Amarga Navidad en la filmografía de Almodóvar? No puedo ser objetivo, ni tomar perspectiva. De hecho, no me lo termino de creer: estar presentando la película, que esté gustando, que esté funcionando… A mí me sorprende la manera tan contundente en que está llegando al espectador porque, desde guion, sentí que era una película más encriptada, conceptual, abstracta. Sin embargo, el genio de Pedro ha logrado, una vez más, poder traducir cosas tan íntimas en expresión, en emoción, en poesía, que traspase al espectador ese metacine.

Bárbara Lennie y Sbaraglia nos hablan de Amarga NavidadFotograma de Amarga Navidad

Desde fuera, resulta muy evidente que Almodovar tiene un lenguaje cinematográfico muy concreto, una estética muy cerrada, midiendo todo hasta el último detalle, donde parece que hasta el libro que asoma por la estantería no es casual. ¿Cómo se vive eso desde dentro?

Bárbara Lennie: Siendo consciente de que eres una pieza más de ese universo: una pieza muy importante porque a Pedro le interesa. Y es que a Pedro le gusta mucho el trabajo con los actores. Es un director de cine que no le gustan las esperas de cine…  Es curioso que el armatoste o la artificiosidad de un rodaje no le guste nada. A veces ni le interesa ni lo acaba de entender muy bien..  ¡Y fíjate que ha hecho películas! Los actores somos para él una pieza muy importante. Al final somos los que portamos la voz y sonamos. Le importa mucho cómo suena su película.

Yo me lo tomé como un privilegio, como una gran responsabilidad. También como una decisión muy clara de que su universo, tan medido y pensado, no me comiera ni me avasallara por completo. Al final, él me está llamando porque quiere algo de mí ¿no?  Más allá de ser una pieza, hay un acuerdo y un intercambio creativo que tiene que preservarse. Yo me lo tomé muy en serio el intentar disfrutar, el mantener cierta tranquilidad y cierta calma, y tener una gran apertura y una gran entrega.

Uno tiene que empoderarse en una película de Pedro: hay que estar fuerte, hay que brillar, y más cuando hacemos un personaje que, sin ser él, es él. Y él es una personalidad muy poderosa y muy fuerte.

Bárbara Lennie y Sbaraglia nos hablan de Amarga NavidadFotografía Marta García Antón

Leonardo Sbaraglia: ¿Qué decir? Cuando me ofreció el papel, me decía: ¿por qué a mí? Uno tiene que saber que por algo te está llamando y eso significa que algo quiere de ti. Algo quiere a cambio. Sin embargo, uno dice: ¿por qué me está llamando con la cantidad de actores que hay en el mundo? Y yo que ni siquiera soy español. En ese sentido, como argentino, me costó un poco más.

Es uno de mis directores favoritos de toda mi vida, y el que más me ha inspirado, y por el que seguramente tenía ganas de vivir en España, y viví aquí 8 años, pero no se me dio la oportunidad hasta 20 años después… Es un sueño cumplido que no me termino de creer. Pero bueno, la mayor exigencia está en uno, además de que él es tremendamente exigente y preciso con lo que quiere. Volvió a ser una experiencia muy, muy, muy fortificante, muy muy enriquecedora.

Bárbara Lennie y Sbaraglia nos hablan de Amarga NavidadFotograma de Amarga Navidad

Ambos volvéis a Almódovar después de años desde que participaráis en alguna de sus películas. En tu caso Bárbara en La piel que habito y tú Leonardo en Dolor y Gloria.

Bárbara Lennie:  Son experiencias absolutamente diferentes. Yo fui muy poco al rodaje de La piel que habito, creo que un día y medio. Él quiso repetir todas esas últimas secuencias, y entonces, rodamos otro día. Yo dije: “¡vamos, otro día más de rodaje, bien!”. Pero ni siquiera recuerdo mucho. Fue una experiencia arrolladora y yo estaba muy nerviosa… Todo ha cambiado muchísimo. Ahora me llama, muchos años después, para hacer a la mujer protagonista de la película. Por supuesto que no tiene nada que ver la experiencia, ni mi acercamiento, ni los momentos vitales de ambos, ni dónde estamos a muchos niveles. Hemos cambiado un montón, y ha pasado de todo… ¡mucha vida!

Leonardo Sbaraglia: En mi caso, era una escena y un personaje muy importantes dentro de la historia y es que era parte del corazón. Ahí lo tenía más fácil porque era un color más accesible para mí, como una cosa más tierna, más luminosa, más emocional…

En este caso me tocó hacer un personaje más frío. Pedro se pone a él mismo en un retrato no amable. Y es un personaje con el que cuesta empatizar y al que no quieres. Todo es obviamente para reflexionar sobre la relación que él tiene con respecto a su obra, a su arte, a sus herramientas,a la gente que lo acompaña en este viaje y sobretodo a la gente que pudo haber lastimado sin darse cuenta probablemente.

El arte es inspirador para millones de personas, eso es importante. Pero, también son importantes las personas que lo rodean. Ahí está la gran pregunta, la gran incógnita que plantea la película. Y eso es lo más valiente.