Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

La estética de lo social y lo cotidiano se entrelazan en la retrospectiva dedicada a Carlos Pérez Siquier. Su mirada libre y radical se exhibe hasta el 24 de mayo en la KBr Fundación Mapfre de Barcelona.

Desde su Almería natal, lejos de los focos de las grandes urbes como Madrid o Barcelona, Carlos Pérez Siquier construyó durante más de seis décadas una obra visual intuitiva y profundamente moderna que ahora la Fundación Mapfre recupera en una exposición retrospectiva necesaria. La muestra funciona además como una suerte de reparación por la precipitada clausura de la anterior debido a la pandemia. Cinco años después, sus imágenes regresan para ocupar el lugar que siempre merecieron.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

Hay fotógrafos que retratan y muy bien a la gente y a los sitios. Y hay otros, más escasos, que retratan su pulso, su respiración, su transformación, esa capa invisible donde lo social y lo mundano se vuelven poesía. Carlos Pérez Siquier (Almería, 1930-2021) pertenece a la segunda categoría.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

Almería, tierra de paradojas. Apartada durante la dictadura, olvidada por la democracia y, a menudo, eclipsada por el brillo del oeste andaluz. La tierra de Tomatito, y de Manolo Escobar, Nicolás Salmerón, presidente de la Primera República Española, de Carmen de Burgos, “Colombine”, la primera periodista profesional en España y de los espagueti western. En este contexto de tierra desértica y luz mediterránea, surge la figura de Carlos Pérez Siquier. La muestra no es solo una retrospectiva; sino un viaje al centro de su mirada. Esa fijación casi táctil por las paredes, por sus capas de cal y por las texturas.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

Blanco y negro. La serie Chanca o la dignidad de lo humilde

Carlos Pérez Siquier comenzó su trayectoria donde casi nadie miraba. A mediados de los cincuenta, mientras paseaba por la Alcazaba de Almería, su mirada cayó sobre La Chanca, un barrio marginal encaramado a las faldas del cerro. Lo que encontró allí no fue la España de postal ni la miseria folclorizada, sino una comunidad viva, resistente, con una dignidad que el fotógrafo supo captar sin paternalismos.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

Las imágenes de La Chanca en blanco y negro tienen algo de neorrealismo italiano y algo de milagro doméstico. Mujeres que acarrean agua en ausencia de tuberías, niños que corretean entre calles embarradas, fachadas encaladas que parecen absorber la luz. Pérez Siquier fue allí a mirar. Y su mirada, limpia de prejuicios, convirtió la precariedad en belleza sin edulcorar.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

Carlos Pérez Siquier y su revolución del color

Pero el verdadero salto llegó en los sesenta, cuando Carlos Pérez Siquier decidió hacer algo que sus colegas miraban con recelo, pasarse al color. En una España aún anclada en el blanco y negro de la posguerra, el color era casi una herejía. Él lo asumió como una liberación.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

Su regreso a La Chanca en color es revelador: abandona el rostro humano para centrarse en las paredes desconchadas, en los estratos de cal superpuestos que el tiempo y la intemperie han ido sedimentando. «Eran como tiempos geológicos», explicaba el artista. Esa mirada hacia la textura, hacia la piel de las cosas, lo conecta con el informalismo pictórico y anticipa su interés por la abstracción.

La playa como escenario del cambio

Si hay una serie que condensa el genio de Pérez Siquier, esa es La playa (1972-1980). Las costas almerienses, recién descubiertas por el turismo de masas, se convierten en un laboratorio sociológico y estético. Cuerpos tostados, bañadores imposibles, gestos absurdos. El fotógrafo retrata la llegada del desarrollo con una mezcla de humor y ternura que recuerda a cierta mirada pop.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

Carlos Pérez Siquier se sitúa a la misma altura que sus retratados, sin juicios, con una complicidad que desactiva cualquier tentación de superioridad. Sus bañistas son grotescos y entrañables a partes iguales, protagonistas de una comedia humana que aún hoy nos interpela. No es casual que Martin Parr, gran cronista del mal gusto británico, lo reconociera como un predecesor.

Carlos Pérez Siquier. El ojo que todo lo ve

La exposición en KBr, comisariada por Eva Vives, recorre las series fundamentales del artista. Informalismos, donde el muro se vuelve protagonista absoluto; Trampas para incautos, con sus escaparates y maniquíes kitsch; y las últimas, Encuentros y La Briseña, donde la mirada se vuelve más íntima, casi doméstica, sin perder un ápice de intensidad.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano

Carlos Pérez Siquier fue, ante todo, un ojo. Un ojo que supo ver la poesía en lo cotidiano, la historia en una pared descascarillada, el futuro en un bañador de lycra. Su obra nos recuerda que la modernidad no siempre llega desde los centros. A veces germina en la periferia, con la libertad de quien no tiene que rendir cuentas a nadie. Esta expo es una oportunidad para reencontrarse con un fotógrafo esencial y, de paso, con la memoria visual de un país que aprendió a mirarse a sí mismo a través de su objetivo.

Carlos Pérez Siquier. La poesía de lo humilde y lo cotidano


Retrospectiva de Carlos Pérez Siquier
Hasta el 24 de mayo en la  KBr Fundación Mapfre, Barcelona
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