
Si paseas por el centro de Sevilla con apetito y sed de brindis, Casa Inquieta, la última novedad gastro de la capital andaluza, puede encajarte como anillo al dedo.
No todos los locales tienen el privilegio de presumir de haber sido vivienda de poeta. Casa Inquieta sí. Ocupa la palaciega residencia decimonónica donde creció José Antonio Cavestany y que después dio vida a La Taberna del Alabardero. Con tal pasado a sus espaldas, lo raro sería no darle importancia la tradición de Sevilla. Por ello, la carta se aferra a los sabores de su tierra, aunque se permite ciertos guiños actuales.

Cinco alturas, dos maneras de vivir Casa Inquieta
El edificio de Casa Inquieta está repartido en cinco alturas y plantea dos formas de entregarse a la visita. La más desenfadada la ocupa la planta baja, donde la barra recibe al comensal, anima el ambiente y celebra el tapeo sureño, entre Anchoa de Santoña sobre regaña (3,80 €/ud), Gilda matrimonio (3,5 €/ud), Queso de oveja en manteca (4,50 € / 45 g; 12,00 € / 150 g), ibéricos… Para quienes busquen mayor calma, los niveles superiores mantienen el picoteo, amplían la oferta, invitan a la sobremesa y permiten reservar mesa con antelación.

Calamar con salsa marinera.


Bacalao con sopa de tomate.
Del picoteo a la mesa
Es en estos pisos, repletos de salones, donde se pueden disfrutar de entrantes, guisos, frituras y platos principales. Empezando por los primeros, el cliente encontrará Ensaladilla clásica con mayonesa ligera y sus encurtidos (4,90 € / media; 9,50 € / ración), la Tosta de atún rojo con alioli, tomate seco y tartufata (6,50 €/ud), las Patatas aliñadas andaluzas con picada de cebolleta, perejil y melva, el Mantecadito de lomo de cerdo, queso emmental y mojo picón (5,90 €). Y, en medio de todos ellos, se cuela el Arroz del día (14,00 €).
Cuchareo, frituras y clásicos de Sevilla
Entre las muchas posibilidades de cuchareo, por citar algunas, sacan pecho los tipiquísimos Garbanzos con bacalao y acelga (8,00 € la media; 16,00 € la ración) o el Guiso de fabes gordas y su compango (7,00 € la media; 14,00 € la ración). Y, declarándose la cocina hija del sur, el pescaito frito no podía quedarse fuera. Dos muy apetecibles ejemplos: la Tortillita de camarones (4,20 € la unidad) y Chocos fritos a la andaluza (8,00 € la media; 16,00 € la ración). Por su parte, el Solomillo al whisky (6,90 € / media; 14,00 € / ración ), fijo indiscutible en una infinidad de pizarras de Sevilla, tampoco falta en Casa Inquieta.


Lubina a la espalda con salsa bilbaína.

Guiso de alubias y su compango.


Todo se presta a acompañarse con cerveza bien fría, combinados, cócteles o una carta de vinos en la que destacan los de Jerez y una selección nacional de blancos, rosados, tintos y espumosos.
Más allá del restaurante
En su renovación, Casa Inquieta ha elegido realzar lo que ya era y no disfrazarse de moderna. Conserva puertas originales, suelos hidráulicos, vigas vistas y azulejos artesanales. Las estancias son amplias y luminosas, con un porte señorial que ya no se estila. En el sótano se baila flamenco; en las alturas, se preparan habitaciones para un hotel que abrirá en primavera.

Carrillada de cerdo ibérica al vino tinto.

Calamar nacional frito.
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Casa Inquieta