
A Cørrigan Estudio no le falta de nada: cocina, baño y espacio suficiente para hacer vida. Pero que se pueda habitar no implica que encaje con la idea tradicional de residencia. Sus autores lo definen como un “ensayo atmosférico”.
Cørrigan Estudio, que ocupa 70 m² y está ubicado en Pinto (Madrid), no cabe en una sola definición. Puede ser vivienda, despacho o alojamiento ocasional, según lo exija la circunstancia. Esa denominación de “ensayo atmosférico” lo explica bien: el proyecto se focalizó en una pregunta, qué necesita el cuerpo para estar cómodo. Lo que equivale a decir que los arquitectos, Macarena Carrascosa y Adrián López, priorizaron antes el ambiente (el clima interior, la luz, la temperatura, la humedad, el sonido y el grado de intimidad) que la forma.

Planta libre y volúmenes estructurantes
Como consecuencia, la planta es abierta y no está dividida en habitaciones. La organización depende de varios volúmenes construidos que alojan programas específicos (como cocina y baño) y, a la vez, ordenan la circulación. El más llamativo, de geometría curva, forma una especie óvalo en policarbonato translúcido que alberga el área más privada, iluminada pero resguardada. Otro cuerpo sitúa la zona culinaria en el centro de gravedad de Cørrigan Estudio, visible y conectada, no confinada en una estancia aislada.








