
El Asalto de la Ilusión explora cómo el arte construye engaños que moldean la realidad, revelando mecanismos de poder y fomentando una mirada crítica.
La exposición El Asalto de la Ilusión irrumpe en la programación del Santa Mònica como una propuesta tan sugerente como necesaria. Curada por Enric Puig Punyet y coproducida junto al Círculo de Bellas Artes de Madrid, la muestra invita al visitante a cuestionar aquello que da por real en un tiempo atravesado por la manipulación de imágenes, la posverdad y la inteligencia artificial. Se puede visitar hasta el 27 de septiembre de 2026.
Imagen superior: A.A.Murakami, Beyond the Horizon.
Berndnaut Smilde “Nimbus Kunstmuseum Hal 2021”. Foto de Cassander Eeftinck Schattenkerk.
Una exposición que no solo se mira, sino que se experimenta.
Lejos de concebirse como un recorrido tradicional, el proyecto despliega un dispositivo escenográfico que transforma el espacio expositivo en una experiencia inmersiva. Espejos, velos y estructuras móviles acompañan al público en un itinerario donde la percepción se ve constantemente desafiada. Las obras aparecen, seducen y, finalmente, revelan sus propios mecanismos de engaño, generando una tensión productiva entre fascinación y pensamiento crítico.
Fabian Knecht, Isolation (Parkstück). © Studio Fabian Knecht.
La muestra reúne a una veintena de artistas locales e internacionales, entre los que destacan Anish Kapoor —con una obra inédita creada específicamente para la ocasión— y el colectivo A.A.Murakami, que presenta por primera vez su trabajo en España. Junto a ellos, nombres como Leandro Erlich, Aneta Grzeszykowska o Núria Güell configuran un ecosistema artístico diverso que explora las múltiples caras de la ilusión.
Anish Kapoor, Void Pavilion, 2026. Render de Yaiza Ares.
Del asombro a la sospecha: un viaje en cuatro actos.
El recorrido expositivo se articula en cuatro espacios diferenciados que trazan una narrativa clara: ilusión, revelación, cuestionamiento y recapitulación. En el primero, el visitante se sumerge en un universo donde la seducción visual domina; en el segundo, los trucos se hacen visibles; en el tercero, las obras interpelan críticamente al espectador; y, finalmente, el último espacio propone una lectura histórica de estos mecanismos.
Antonio Gagliano y Verónica Lahitte, “Canto XVIII: fabricación de armas”, 2026. Foto: Jordi Play.
Este tránsito no es casual. Tal como plantea el discurso curatorial, la historia de la representación nunca ha sido neutra: las imágenes han servido para construir imaginarios atravesados por relaciones de poder, ideologías y sesgos. La ilusión, en este sentido, no es solo estética: es política.
En un contexto contemporáneo marcado por los deep fakes y la proliferación de contenidos generados artificialmente, la exposición adquiere una resonancia particular. Las preguntas que plantea son directas: ¿cómo se construye lo que entendemos como realidad? ¿Quién controla esos mecanismos? ¿Y qué papel deben asumir hoy las instituciones culturales?

Alain Josseau. Automatique WAR.
El arte como herramienta de emancipación crítica.
Una de las tesis centrales de la muestra es que, si el arte ha contribuido históricamente a generar ilusiones, también puede convertirse en una herramienta para desenmascararlas. En lugar de reproducir discursos cerrados o aleccionadores, El Asalto de la Ilusión apuesta por una narrativa coral donde las propias obras generan significado.
Este enfoque responde a una transformación más amplia en los modos de producción cultural. Frente a la desconfianza hacia los relatos verticales, el proyecto propone una experiencia abierta, donde el espectador no es un receptor pasivo, sino un agente activo en la construcción de sentido. Mirar se convierte así en un acto crítico.
Leandro Erlich, “Changing Rooms”, 2010-2026. © Hasegawa Kenta, cortesía de Mori Art Museum.
El dispositivo expositivo refuerza esta idea: no hay una única lectura, sino múltiples capas que se despliegan a medida que avanza la visita. Incluso el texto curatorial se presenta como una lectura complementaria, disponible al final del recorrido, subrayando la primacía de la experiencia directa.
Manuel Calderón, “La ilusión de un piso propio”, 2025. Foto: Jordi Play.
Un programa público para ampliar el debate.
La exposición se complementa con un ambicioso programa de actividades que extiende sus reflexiones más allá de la sala. Bajo el título Interpretaciones de la exposición, un ciclo de conferencias reunirá a voces contemporáneas como Jorge Volpi o Françoise Vergès, entre otros, que dialogarán con los ejes conceptuales del proyecto.
A estas sesiones se suman performances, talleres e instalaciones participativas que consolidan al Santa Mònica como un espacio vivo de creación, investigación y pensamiento. No se trata solo de exponer obras, sino de activar procesos colectivos que permitan repensar el papel del arte en la sociedad contemporánea.
Victor Enrich. Foto: Jordi Play.
Artistas participantes.
A.A.Murakami (Azusa Murakami y Alexander Groves), Alain Josseau, Aneta Grzeszykowska, Anish Kapoor, Antonio Gagliano y Verónica Lahitte, Berndnaut Smilde, Chico Amaral, Fabian Knecht, Ilê Sartuzi, Juan Antonio Cerezuela, Julia Santa Olalla, Klaus Frahm, Leandro Erlich, Lucrecia Dalt, Mans O y Joan Sandoval, Manuel Calderón, Miquel Màrtir, Núria Güell, Víctor Enrich y Xesca Salvà.
Fabian Knecht, Isolation (Parkstück). © Studio Fabian Knecht.
Una invitación a mirar de nuevo.
En última instancia, El Asalto de la Ilusión propone algo tan simple —y tan complejo— como aprender a mirar. Desmontar las imágenes que nos rodean, comprender sus mecanismos y cuestionar sus efectos se convierte aquí en un ejercicio imprescindible. Porque, como sugiere la exposición, la ilusión no desaparece cuando se revela: se transforma. Y es precisamente en ese tránsito, entre el engaño y la conciencia, donde el arte encuentra hoy uno de sus territorios más fértiles.
El Asalto de la Ilusión
Hasta el 27 de septiembre de 2026
Santa Mónica
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