
En El Cuerpo Sostenido, Nieves González reinterpreta el Barroco desde el cuidado y lo femenino. En SC Gallery hasta el 10 de abril.
La artista Nieves González (Huelva, 1996) presenta en SC Gallery su primera exposición individual en Bilbao. El cuerpo sostenido propone una relectura contemporánea del Barroco español a partir del episodio menos narrado de San Sebastián: el momento en que es cuidado por las santas mujeres.
Imagen superior: San Sebastián Curado por las Santas Mujeres
Vista de la exposición
La muestra, inaugurada el 13 de febrero de 2025, marca el encuentro entre la práctica pictórica de la creadora onubense y el compromiso de la galería con las voces actuales. El proyecto nace de una experiencia fundacional: el impacto que produjo en González la contemplación del San Sebastián curado por las santas mujeres (c. 1620-1623) de José de Ribera, conservado en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, durante su etapa de estudios en la ciudad. Aquel encuentro, lejos de quedar en la memoria como una simple revelación estética, se transformó con los años en el núcleo conceptual de esta exposición.
Niña de Fuego
Reescribir el martirio desde el cuidado
Frente a la iconografía tradicional del martirio —el santo atravesado por flechas, símbolo del dolor y la peste en la Europa moderna— González desplaza la mirada hacia el instante posterior: la curación. El episodio en el que Irene y su compañera retiran las saetas y aplican bálsamo al cuerpo herido abre un espacio simbólico distinto, donde el heroísmo no radica en la resistencia al sufrimiento, sino en la práctica del cuidado.
Vista de la exposición
Este giro conecta con la lectura curatorial de Las Hijas de Felipe —Carmen Urbita y Ana Garriga—, investigadoras que han explorado los pliegues culturales del Siglo de Oro. Su texto curatorial propone entender la escena no solo como un pasaje devocional, sino como una imagen política: dos mujeres ejerciendo un saber terapéutico en una época en la que la medicina practicada por mujeres podía ser sospechosa de hechicería. Así, la pintura barroca se revela como un territorio donde late una genealogía femenina apenas reconocida.
Son tus Ojos dos Estrellas que Alumbran Como Luceros
La veladura como acto de fe
La obra de Nieves González se arraiga en la tradición del óleo y, en particular, en el uso de la veladura. Cada capa translúcida de pigmento se superpone a la anterior sin borrarla, permitiendo que la luz atraviese el cuadro y regrese al ojo con una intensidad particular. Este proceso, lento y exigente, determina no solo la textura visual, sino también el sentido de su práctica.
Niña de Puerta Oscura
La artista trabaja el tiempo como materia. El óleo seca de fuera hacia dentro, obligando a esperar, a confiar en el proceso. En ese gesto técnico se condensa una filosofía: la pintura como espacio de respiración y memoria, donde el pasado no se cancela, sino que se transforma en estrato visible. Bajo cada imagen asoman ecos de Ribera, de Zurbarán, de Caravaggio, filtrados por una conciencia contemporánea que cuestiona los silencios del canon.
Vista de la exposición
Un puente entre siglos
El cuerpo sostenido habita un territorio transhistórico. La exposición invita a mirar el presente desde el pasado, a desfamiliarizar lo cotidiano a través de una escena del siglo XVII. En este diálogo, la artista no replica la composición barroca, sino que la reinterpreta, desplazando el foco hacia la intimidad del gesto. El dramatismo se suaviza; la violencia cede espacio a la concentración y la ternura.
La referencia histórica se amplía con la evocación del contexto en que la obra de Ribera fue contemplada en el Real Monasterio de El Escorial. Allí, en un espacio de poder masculino, la imagen de un cuerpo vulnerable sostenido por mujeres podía leerse como una sutil feminización simbólica. Hoy, esa lectura adquiere nuevos matices: el cuidado se reivindica como fundamento de lo humano, no como tarea secundaria.
Fuente y Caudal
Lo sagrado en lo cotidiano
En la pintura de González, lo sagrado se desplaza de la santidad institucional al gesto cotidiano. La artista, como mujer del siglo XXI, reconoce las omisiones de la tradición y responde situando a las figuras femeninas en el centro de la escena, no como acompañantes, sino como agentes activas y poseedoras de conocimiento. El cuerpo herido deja de ser únicamente objeto de contemplación estética para convertirse en territorio de relación.
Lirio Blanco
Esta operación de reescritura no busca negar el Barroco, sino dialogar con él. El pasado se convierte en espejo, no en reliquia. La historia del arte, lejos de ser un archivo cerrado, se presenta como una materia viva que puede ser revisada desde nuevas sensibilidades.
En SC Gallery, El cuerpo sostenido ofrece así una experiencia que combina rigor técnico, densidad histórica y sensibilidad contemporánea. La exposición confirma a Nieves González como una voz capaz de tender puentes entre épocas y de situar el cuidado —ese gesto mínimo y decisivo— en el centro de nuestra imaginación cultural.