Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

Lluis Garau estrena la adaptación cinematográfica de La Carn, una obra que nació en escena y que ahora muta en un nuevo lenguaje sin perder su incomodidad ni su potencia.

A partir del cuerpo, el deseo y la soledad digital, el artista explora en La Carn, los límites entre realidad y ficción, exposición e intimidad. En esta entrevista, Lluis Garau (Sa Torre, Mallorca, 1997) reflexiona sobre el proceso creativo, el riesgo como motor, la presión de la cámara y su relación con una generación atravesada por internet, con mirada crítica y profundamente personal.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

Siento una fuerza que me empuja a ser perseverante y a querer siempre más.

La Carn nació como una obra en un formato concreto. ¿En qué momento sentiste la necesidad —o el impulso— de adaptarla a un nuevo lenguaje?
Lluis Garau: Creo que las claves de cualquier artista son la ambición y la resistencia. Siento una fuerza que me empuja a ser perseverante y a querer siempre más. He luchado para que el teatro dialogue con las nuevas tecnologías y con las nuevas formas de consumo. Mientras algunos pensaban que la solución era grabar obras para subirlas a plataformas, yo buscaba que el propio formato transformara la dramaturgia y el acontecimiento escénico.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

¿Qué ha cambiado más en el proceso de adaptación: la forma, el significado o tu relación emocional con la obra?
Lluis Garau: En lo emocional no ha cambiado nada. Sigo profundamente conectado con la historia y con el personaje. La línea entre realidad y ficción continúa siendo muy frágil. Para la adaptación al cine trabajamos nuevas líneas narrativas junto a Joan Porcel y Pere Antoni Sastre, desde experiencias compartidas como generación marcada por un momento concreto de internet.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

El cuerpo es el centro de mi trabajo.

¿Hubo algo que al trasladar La Carn se resistiera especialmente a ser transformado?
Lluis Garau: La clave fue trasladar dos ideas: la soledad de una generación permanentemente conectada y la presencia de los hombres de Chatroulette, que conforman el universo de fantasías y sombras que atraviesan la obra.

El cuerpo ocupa un lugar central en el imaginario de la obra. ¿Qué representa para ti hoy el cuerpo, y cómo ha evolucionado esa mirada desde la primera versión?
Lluis Garau: El cuerpo es el centro de mi trabajo. No concibo crear sin implicar cuerpo y alma. Me interesa llevarlo al límite, incluso en contra de mi voluntad, en una especie de autosabotaje que convierte la obra en algo real.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

¿Hasta qué punto esta adaptación dialoga con el momento vital en el que te encuentras ahora?
Lluis Garau: Intento separar mi vida personal del trabajo. En mi día a día soy una persona alegre, interesada en la cocina y en descubrir sabores. No quiero que los personajes me devoren: pertenecen a unos bajos fondos de los que no deseo formar parte.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

¿Sientes que La Carn habla más de lo que somos o de lo que intentamos ocultar?
Lluis Garau: Es un reflejo de la realidad de mucha gente. El aburrimiento y la soledad son dos grandes enfermedades contemporáneas, y muchos conflictos emocionales nacen de ahí.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

Desconfío de los creadores que solo apelan a la intuición.

En el proceso creativo, ¿trabajas más desde la intuición o desde una idea muy clara que quieres comunicar?
Lluis Garau: Desconfío de los creadores que solo apelan a la intuición. Detrás de cualquier obra hay trabajo, constancia y sacrificio. Un artista lo es las veinticuatro horas; importa más cómo mira el mundo que lo que hace.

¿Qué preguntas te hacías a ti mismo mientras adaptabas la obra?
Lluis Garau: La presión de la cámara es enorme. El cine exige precisión absoluta y le tengo mucho respeto. Además, es mi mayor fuente de inspiración, lo que aumentaba esa presión. Convivo con la idea de no llegar a mis referentes.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

¿Crees que el público necesita entender La Carn o basta con sentirla?
Lluis Garau: La comprensión nunca ha sido mi prioridad, pero tampoco busco ser críptico. Mi trabajo apela al deseo de la mirada y al voyeurismo. En La Carn invado la intimidad de personas anónimas y eso genera una reacción inmediata.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

No me interesa la reivindicación política directa, pero mi existencia y mis temas son políticos.

¿Cómo conviven en este proyecto lo personal y lo político?
Lluis Garau: No me interesa la reivindicación política directa, pero mi existencia y mis temas son políticos. Abrir la boca y mover el cuerpo ya es un acto político, sobre todo en un sistema teatral cerrado.

¿Hay algún miedo que haya aparecido durante el proceso de adaptación?
Lluis Garau: El fracaso y la incomprensión. También la posible no comercialidad, pero hay que seguir adelante.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

¿Qué te interesa incomodar o remover en quien se enfrenta a la obra por primera vez?
Lluis Garau: El deseo. Nuestra moral ha ocultado durante años todo lo relacionado con él. Internet es un reflejo de lo que somos y no creo que taparlo nos haga mejores.

La adaptación implica también renunciar. ¿A qué has tenido que decir adiós en este proceso?
Lluis Garau: A la experiencia escénica. En teatro el público participa de un engaño colectivo que en cine desaparece.

Entrevista a Lluis Garau: La Carn muta del teatro al cine

¿Qué parte de ti sientes que queda más expuesta en esta nueva versión de La Carn?
Lluis Garau: La frontera entre el personaje y yo es difusa. Sé que no caeré bien a todo el mundo, pero lo asumo; a veces ni yo mismo me caigo bien.

Si La Carn pudiera seguir mutando en el tiempo, ¿cómo imaginas su próxima transformación?
Lluis Garau: Se transformará en Hunter. Si aquí me expuse frente a miles de webcams, ahora me esconderé tras una GoPro.