
Omoda Madrid es Moda tuvo el desfile más auténtico de toda la edición: el de Evade House. La diseñadora, fiel a su investigación, ha trabajado con fibra de plátano y nos hace reflexionar sobre el tiempo a través de la sensación corporal.
Evade House, en el Pabellón Satélite del Madrid Arena, nos ha reunido para la presentación de su nueva colección, Maneva. En un espacio con capacidad para más de 1.000 personas, la diseñadora nos sumerge en una experiencia inmersiva para abordar el tema del duelo a través del simbolismo del caballo, un animal que representa la fuerza y la resistencia. Con la ayuda de su narrativa estética y visual, Evade House crea un lugar donde la memoria se transforma en identidad personal.
Entrevista: Míriam Martínez
Fotografías oficiales de la nueva colección de Evade House, Maneva. Crédito: Borja Llobregat.
“Maneva no es una colección que se entienda solo mirando prendas”
En la nueva edición de Omoda Madrid es Moda presentas Maneva– Collection 007. ¿De qué trata?
(Evade House) Maneva no es una palabra en el sentido habitual; Man (Manuel) y Eva (Evangelina) forman un concepto que habla sobre la pérdida. Por este motivo, la colección gira en torno a una maniobra contra el tiempo. Es la maniobra que hacemos todos cuando intentamos que algo no se nos escape: cuando convertimos una experiencia en relato, cuando construimos patrones para tranquilizarnos, cuando trabajamos como la abeja (acumulando, produciendo, ordenando) porque creemos que así el tiempo no nos arrasa. Pero la colección insiste en lo contrario: esos patrones se rompen en cuanto intentas fijarlos y la memoria es frágil y se altera; detrás de esa necesidad de recordar, muchas veces, hay miedo a la desaparición.
Esta nueva colección la presentas en un formato inmersivo. ¿Por qué has escogido este medio?
(Evade House) Porque Maneva no es una colección que se entienda solo mirando prendas. Habla de la memoria como estructura y del miedo que tenemos a perderla. Y, si eso es el corazón del proyecto, entonces no me interesaba presentar la colección como un objeto distante, una imagen bonita o un desfile tradicional, sino como una experiencia que te atraviesa. El formato inmersivo me permite hacer tres cosas que, para mí, eran imposibles en una pasarela clásica:
1. Convertir al público en cuerpo, no solo en mirada.
El show existe en lo que queda en la memoria, y esa memoria se altera. En un formato inmersivo, el público no solo ve algo: lo vive con su respiración, con su posición, con la espera, con la luz que le obliga a adaptarse, con el sonido que lo sitúa en un estado determinado. Y eso cambia lo que se recuerda. No es lo mismo recordar una imagen que recordar una sensación corporal.
2. Poner en escena el mecanismo de la memoria.
La memoria no es un archivo estable: es un montaje. Edita, recorta, inventa continuidad. Un formato inmersivo puede romper la secuencia: dilatar el tiempo, comprimirlo, hacer que el “antes” y el “después” se vuelvan confusos. Esta es, literalmente, la pregunta de la colección: ¿qué pasa si expandimos el tiempo, lo encogemos o lo eliminamos? En un desfile tradicional, el tiempo está demasiado fijado: empieza, termina, aplauso. Aquí, el tiempo es parte del material.
3. Evitar el pedestal.
El desfile tradicional, muchas veces, funciona así: pone la moda en un pedestal, como si estuviera fuera del mundo. El formato inmersivo me permite lo contrario: bajar la pieza al plano humano, enseñar la nota al pie, la construcción, la grieta. No esconder el cómo para que parezca magia, sino revelar que hay tensión, sistema, decisiones y fragilidad. Y, además, hay un motivo muy simple: la colección plantea si vivimos construyendo patrones para sostener el tiempo o si podemos soltar.
Belén Aguilera fue una de las sorpresas del desfile.
“Lo que más me interesa no es el símbolo romántico del caballo, sino su lógica: es un ser extremadamente sensible”
¿Qué se encuentra quien asista a MANEVA – Collection 007?
(Evade House) Se encuentra, primero, con una transición. Y, para mí, eso es clave: no quería que entraran a un show con el piloto automático activado. Quería que sintieran que están cruzando un umbral, algo más pequeño, más lateral…, pero más revelador. El recorrido está pensado en capas:
La llegada y la cola no son solo espera: son el primer gesto de la pieza. Hay una sensación de carril o de pista (sin ser literal), como si el espacio te empujara suavemente hacia adelante, pero sin velocidad. Empieza ahí la pregunta: ¿estoy avanzando o solo me estoy moviendo? Al entrar, el pabellón se presenta casi como un archivo incompleto. La luz es baja, muy dirigida. No buscamos espectáculo inmediato, buscamos atención: que el ojo tenga que adaptarse, que el cuerpo tenga que situarse.
Hay una parte muy concreta de investigación expuesta de forma silenciosa: pequeños fragmentos, uniones, herrajes, tensiones, pruebas. Cosas que normalmente se ocultan para que el resultado parezca natural. Aquí no: aquí la construcción se deja ver porque la colección habla del impulso humano de construir patrones para sostener el tiempo. Y, sobre todo, el público se encuentra con una atmósfera de suspensión: un sonido muy fino (a veces casi imperceptible) que no “marca el ritmo” de fiesta, sino que sostiene una tensión. Como cuando algo está a punto de definirse… pero todavía no.
He leído que has estado trabajando en este proyecto durante dos años. ¿Cómo fue el proceso?
(Evade House) Esta colección ha formado parte de un proceso personal de entender, procesar y, de alguna manera, también de curar. El proyecto ha ido creciendo poco a poco, no solo como una investigación estética, sino como una manera de atravesar una experiencia y darle forma. Durante estos dos años, el trabajo ha sido muy abierto: hemos investigado materiales, desarrollado prendas y explorado diferentes referencias culturales y rituales. Parte de esa investigación nos llevó a observar tradiciones y fiestas regionales donde el cuerpo, la máscara o el vestuario tienen una dimensión simbólica muy fuerte, como La Moma de Valencia o las celebraciones de Luzón. De hecho, desde Domasset Atelier tuvieron la generosidad de prestarnos el traje original de La Moma.
Todas las prendas tienen una alta carga emocional, basada en capas y volúmenes.
“La ropa, el movimiento, la música y el espacio están pensados como partes de un mismo organismo”
Todo gira en torno al caballo. ¿Por qué es tan importante para ti?
(Evade House) El caballo aparece como figura inevitable, no porque la colección trate sobre caballos, sino porque representa lo que realmente me obsesiona: el cuerpo dentro de un sistema que le exige moverse, rendir y sostener peso, incluso cuando está agotado.
Históricamente, el caballo ha sido uno de los cuerpos más explotados por los humanos: ha transportado ejércitos, trabajado la tierra y sostenido economías. Se asocia con fuerza y poder, pero también con obediencia y control. Esa contradicción —potencia y sometimiento— refleja algo profundamente humano. Lo que me interesa no es el símbolo romántico, sino su lógica: un cuerpo sensible entrenado para avanzar bajo demanda.
En Maneva, lo central es la memoria y el miedo a perderla. Creamos estructuras —trabajo, rutinas, sistemas, incluso un desfile— para capturar el tiempo, pero esa captura siempre falla: la memoria se altera y lo construido se desgasta. El caballo sirve, así, para llegar al instante que importa: el punto de quiebre, donde el movimiento se vuelve insostenible.
Al ser una experiencia inmersiva, puede que se escape algún detalle importante de la colección. ¿En cuáles deberíamos fijarnos especialmente?
(Evade House) En Maneva no hay un único punto al que mirar. De hecho, parte de la experiencia consiste precisamente en que la mirada se desoriente un poco. Estamos muy acostumbrados a los desfiles donde todo está organizado para que el público vea exactamente lo que debe ver: una pasarela, una secuencia, una jerarquía clara entre quien observa y quien es observado. En Maneva queríamos romper con esa lógica. La ropa, el movimiento, la música y el espacio están concebidos como partes de un mismo organismo. Ningún elemento está por encima de otro.
Por eso, más que fijarse en un detalle concreto, invitaría a observar cómo todo respira al mismo tiempo. Hay momentos en los que una prenda cobra sentido solo cuando el cuerpo se mueve de cierta manera, o cuando el sonido transforma la atmósfera del espacio. Si algo define a Maneva, es esa sensación de que no estás simplemente mirando una colección, sino entrando en un sistema donde todas las piezas —humanas, materiales y sonoras— intentan encontrar equilibrio dentro del mismo pulso.
Una propuesta que ha sido un proceso de autoconocimiento y terapia, reflejado en los colores.
“Esta colección ha sido parte de un proceso personal de entender, procesar y, de alguna manera, también de curar”
Eres reconocida en la moda por tu experimentación e investigación en biomateriales. ¿Cómo podemos verlos en esta ocasión?
(Evade House) Los biomateriales siguen siendo esenciales en Evade House, no solo como innovación técnica, sino como una manera de replantear la materia en la moda. En Maneva, llevamos esa exploración más allá: no solo creamos nuevos materiales, sino que transformamos los existentes, preguntándonos hasta qué punto pueden cambiar de identidad. Trabajamos con fibras de plátano y fragmentos textiles reconstruidos en nuevas “pieles”, donde cada material conserva una memoria, una textura, una historia.
Tu identidad visual siempre parte de una estética imperfecta y orgánica. ¿Sigue presente en esta ocasión?
(Evade House) En Maneva, la atención se desplaza del objeto al sistema completo. La perfección como control absoluto nunca me ha interesado: en la naturaleza, todo se desvía, cambia y reacciona. Esa irregularidad guarda una inteligencia propia y genera momentos irrepetibles, instantes que no podrían haberse diseñado de antemano. La verdadera belleza de trabajar con sistemas vivos no está en imponer formas perfectas, sino en crear las condiciones para que algo ocurra.

Por cierto, ¿por qué has escogido Madrid es Moda para presentar esta colección?
(Evade House) Porque Madrid es el lugar donde mi hermano y yo hemos nacido y donde Evade House ha crecido, construyendo su propio lenguaje. Presentar Maneva aquí era algo necesario. Pero también porque Madrid es Moda permite algo que no siempre se encuentra fácilmente en el calendario de la moda: espacio para propuestas que no encajan del todo en los formatos tradicionales. Necesitábamos un contexto que entendiera esa libertad.
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