
El arquitecto malagueño Fran Toré fundó Mettod para desarrollar una práctica que se mueve en el cruce entre arquitectura, arte contemporáneo, diseño, moda e investigación cultural
Formado en la ETSAM de Madrid y la ETSAV de Barcelona, Fran Toré (Málaga, 1997) trabaja entre su ciudad natal y Madrid. Fundó Mettod para desarrollar una práctica que se mueve en el cruce entre arquitectura, arte contemporáneo, diseño, moda e investigación cultural. Para él, los edificios son símbolos con narrativa propia y un valor mediático porque entiende la arquitectura a partir de una idea tentacular que toca disciplinas transversales.

Sound System para Hyper.Like, trabajo junto a Leo Pum
Practicas arquitectura, dirección artística e investigación cultural. ¿Cómo es tu papel como arquitecto?
Me definiría como arquitecto que cree, que necesita esas tres líneas de actuación, que completan la disciplina y necesitan una de otra para llegar a su máxima expresión.
Hablas de una idea tentacular de la arquitectura. ¿Qué te permite este enfoque al abordar proyectos tan distintos como edificios, objetos o escenografías?
Me permite no entender cada formato como un compartimento estanco. El edificio, el objeto o la escenografía son escalas distintas de un mismo pensamiento. La arquitectura tentacular me da libertad para probar ideas en formatos más rápidos o experimentales –como el mobiliario o la exposición– y luego trasladar esos aprendizajes a proyectos más complejos y permanentes.
Kiosquito reinterpreta un elemento urbano cotidiano como dispositivo cultural. ¿Qué te interesaba explorar en este proyecto y cómo dialoga con tu manera de entender la arquitectura pública?
Me interesaba trabajar sobre algo extremadamente reconocible y casi invisible a la vez. El kiosco forma parte de la memoria colectiva, pero ha perdido centralidad cultural. Kiosquito intenta devolverle esa condición, transformándolo en un pequeño artefacto arquitectónico capaz de activar relaciones sociales, culturales y urbanas desde una escala mínima. Deberías de echar un vistazo a lo que están haciendo gracias al formato, es increíble.
En proyectos como Soundsystem/Hyperlike con Leo Pum en Hyperhouse, la arquitectura se cruza con lo sonoro y lo performativo. ¿Qué cambia cuando el espacio se diseña también para ser escuchado?
Proyectar con Leo es siempre un momento de euforia. La labor de pensar en la arquitectura de una expresión artística como una performance o el propio sonido rinde honor a la vida cotidiana pero elevada al plano más conceptual.
“Hay que ser muy consciente de la magnitud que tienen los pequeños detalles” Fran Toré
Cuando cambias de escala, de diseño de mobiliario a un edificio, ¿qué principios se mantienen?
Es exactamente lo mismo, la escala es indiferente. Simplemente son elementos y acciones diferentes, por eso mismo me interesa mucho aprender y aprehender conceptos de escalas diferentes a la que esté proyectando.

Kiosquito: Artefacto arquitectónico capaz de activar relaciones sociales
El mobiliario es clave para ti. ¿Ensayas en un objeto para trasladarlo al edificio o al espacio expositivo?
Un detalle en un mueble puede ser un sistema constructivo en una fachada y así es curioso cómo se pueden vincular momentos y jugar con las experiencias. Hay que ser muy consciente de la magnitud que tienen los pequeños detalles.
Fran Toré analiza el nexo arquitectura, tecnología y percepción. Logras que lo digital no sea un fin en sí mismo?
El concepto Phigytal, hibridación entre lo físico y lo digital, construye un lenguaje de proceso, de proyecto y de obra final, en la que se integra la realidad digital.
Más allá de formatos y disciplinas, ¿qué cuestiones están atravesando todos tus proyectos actuales?
La tectónica entre elementos de carga conceptual, es decir, componer y generar vínculos y diálogos entre las piezas que conforman un conjunto. Entre ellos destaca la acepción digital y efímera de los objetos hoy, por ello me interesa trabajar desde ahí en la composición de sistemas constructivos.

Chair Chop W
A medio plazo, ¿hacia dónde te interesa que evolucione tu trabajo y Mettod como estudio?
Seguir haciendo arquitectura de peso y colaborar con artistas y diseñadores por el mundo. Me interesa ir hacia una práctica cada vez más precisa y coherente, capaz de operar en distintas escalas sin perder foco. Que Mettod consolide una arquitectura construida sólida, pero abierta al cruce con otros lenguajes, manteniendo una posición clara más allá de modas o formatos.
La naturaleza es recurrente en tu obra desde lo digital. ¿Contradicción o nueva forma de conectar?
Nuestra relación con la naturaleza está mediada por lo digital: datos, simulaciones y tecnologías que influyen en cómo la entendemos y la habitamos. La arquitectura opera en ese umbral, asumiendo esa mediación en lugar de negarla.
Fran Toré trabaja en dirección de arte y escenografía para un cortometraje. ¿Qué te interesa del lenguaje audiovisual y qué aporta a tu manera de proyectar espacios?
El cine es una de mis debilidades, y con este encargo creo que podré demostrar muchas cosas que en otros trabajos no he tenido la oportunidad. Me apetece intervenir en las pantallas de una forma más extendida e integrada en una narrativa y en vivencias.

Retrato de Fran Toré. Fotografía de Isabel Toré
Hay estudios jóvenes cegados por la estética. ¿Mettod es más conceptual?
La estética puede ser medio y fin. El espectacularismo arquitectónico ha jugado una mala partida en este país. Aprendiendo de los grandes errores podemos seguir contando con el valor transversal de la estética en nuestras vidas.
¿Qué papel juega hoy la comunicación dentro de tu práctica profesional?
La comunicación me ayuda a bajar conceptos complejos a un plano accesible, creo que esa parte me hace no alejarme de los intereses más comunes de la sociedad.