Gabriela Bettini: Memoria, resistencia y duelo en el DA2

Exposición retrospectiva de la artista Gabriela Bettini en el DA2 de Salamanca: un viaje poético entre la memoria familiar, la resistencia ecofeminista y el duelo frente al paisaje.

Cierta Tarde, la más Bella de mi Vida es la primera exposición retrospectiva de la artista visual Gabriela Bettini en una institución española, después de haber pasado a formar parte recientemente de las colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Centro de Arte Dos de Mayo (Madrid), Sandretto Re Rebaudengo Collection (Turín) y la Jumex Collection (Ciudad de México).

Imagen superior: Gabriela Bettini posando en la exposición

Gabriela Bettini: Memoria, resistencia y duelo en el DA2Nieve. Carbón prensado sobre papel. 2025

En la exposición Cierta Tarde, la más Bella de mi Vida, Gabriela Bettini traza un viaje de Buenos Aires a Madrid que responde a una trayectoria vital en la que se habla de memoria, ausencias y resistencia a través de la historia de su propia familia y en diálogo con la naturaleza y el paisaje.

Gabriela Bettini: Memoria, resistencia y duelo en el DA2Vista de la exposición

Un poema incompleto de su abuelo, desaparecido en la dictadura, es el punto de partida de este recorrido circular.

Su obra más reciente, Memoria del Agua (2026), se presenta como el punto de partida de un recorrido circular. En ella encontramos el inicio de un poema incompleto de su abuelo, desaparecido durante la dictadura militar argentina, reescrito a su vez al final de las páginas de un famoso libro de Edgar Allan Poe. Los versos inconclusos de su abuelo terminan con una coma: un silencio y un vacío que ella ha intentado completar, como explica la curadora de la exposición, María Iñigo, desde sus primeros trabajos. En el libro de Poe aparece el poema El Cuervo, donde resuenan una y otra vez las palabras “nunca más”. Se trata de una suerte de eco que traspasa generaciones, guerras y conflictos: un deseo para la humanidad por venir; pero la tragedia como vemos en las noticias diarias, siempre vuelve.

La exposición, que se muestra hasta finales del mes de mayo en el museo DA2 (Domus Artium 2002) de Salamanca, alberga cuarenta y tres piezas y se despliega en cuatro áreas de las salas 6 y 7, situadas en la primera planta del edificio, que dialogan entre sí.

Gabriela Bettini: Memoria, resistencia y duelo en el DA2Virgin Forest in the Province of Salta, Argentina. 2022

La artista utiliza paisajes y animales fragmentados como medio para transitar un duelo hereditario y personal.

Esta gran exposición aborda, con un tono marcadamente poético, temas tan terribles como el trauma, la violencia y el exilio. El trabajo de Gabriela Bettini representa, a través de dibujos, pinturas, esculturas e instalaciones toda esa violencia, trasladándola a los inmensos paisajes de los Andes, Mar del Plata o la región argentina del Chaco. Se siente todo como algo íntimo y personal, pero nada es literal o testimonial en su trabajo a la hora de abordar la violencia. Paisajes y animales fragmentados que recomponemos en nuestro imaginario y la práctica artística como medio para pasar un duelo hereditario. La sutileza y elegancia a la hora de diseñar el dispositivo escénico de la exposición facilitan también este sentimiento.

En la muestra conviven la representación de pinturas del tardo barroco con otras de fuerte carga política decolonial y crítica medioambiental. En los inventarios de animales —pájaros, tortugas y toda la fauna propia de América Latina— están implícitos los ecos de la resistencia y la rebelión que impregnan las palabras del poema de Poe.

Gabriela Bettini: Memoria, resistencia y duelo en el DA2Old View of the Andes. 2024

El “rewilding” ecofeminista busca revertir los daños de la sociedad de consumo dejando que la naturaleza se restaure.

En 2016, Bettini obtuvo una beca en la prestigiosa Academia de España en Roma. Coincidiendo con esta estancia, arranca un periodo marcado por la necesidad de ser más explícita en su compromiso feminista y ecologista, estableciendo un vínculo temporal entre el colonialismo devastador de la Corona española en tierras de América Latina desde el siglo XV y la actual crisis climática, así como el extractivismo cultural capitalista. Esta fase atraviesa gran parte de su trayectoria reciente y se refleja en la presente exposición. Las denominadas “malas hierbas” que aparecen en sus pinturas se perciben, entonces, como una forma de rewilding (resilvestración) ecofeminista, una manera de revertir los daños cometidos por la sociedad de consumo. El rewilding, plantea que, más que hacer algo, los seres humanos debemos detenernos y dejar de intervenir en la naturaleza. De este modo, será la propia naturaleza la que vaya restaurando el planeta.

Gabriela Bettini: Memoria, resistencia y duelo en el DA2Cut Forest with an Old Fig Tree

Frente a la historia victoriosa de Occidente, Bettini propone paisajes vacíos e intervenciones críticas.

En contraste con la tradición académica del siglo XIX, que recurría a la monumentalidad pictórica para representar “una historia siempre victoriosa para Occidente”, sin ningún atisbo de cuestionamiento crítico, Bettini muestra, por el contrario, en gran formato, paisajes vacíos e incluye puntuales intervenciones en las que focalizar la atención del espectador como las palabras pintadas que retoman conceptos del imaginario popular y ancestral y que se solapan con el paisaje. Así leemos en hilo dorado y de color “alpaca”, “chocó” o “cururú”, un anfibio propio de centro América.

Gabriela Bettini: Memoria, resistencia y duelo en el DA2Vista de la exposición

La instalación Memoria del Agua, de este mismo año, cierra el recorrido. Son seis dibujos en los que predomina, al contrario que en las obras anteriores —caracterizadas por una paleta de tonos tropicalistas—, el blanco y negro del carbón sobre el papel. El agua se convierte en elemento protagonista, como espacio de recogimiento en homenaje al poema inconcluso del abuelo desaparecido por la dictadura militar y que recordamos ahora que se cumplen cincuenta años del golpe de Estado que la inició, y que da título a toda la exposición —Cierta Tarde, la más Bella de las Tardes de mi Vida,—, entre puntos suspensivos “nunca más”.