
Si quieres dejar huella en tus proyectos, el Máster en Diseño para Entornos Expositivos de Elisava es tu gran oportunidad para crecer. Difícil imaginar un mejor equipo al frente. Con Gracias Grecia liderando el programa, aprenderás a diseñar espacios culturales contemporáneos que conmuevan, incomoden y despierten preguntas.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de entornos expositivos? No únicamente a salas con obras colgadas, también a lugares que dan presencia física a un concepto. Puede ser una tienda que narra la identidad de una marca, un evento que toma posición, una acción colectiva que transforma la calle, una plataforma digital que construye una comunidad o una propuesta que combine lo físico y lo virtual. Por ello, Elisava orienta esta formación hacia la creación de profesionales que sepan leer el contexto y desenvolverse en él con criterio e imaginación. Y junto a Gracias Grecia, especialista en estrategia y curaduría, los contenidos teóricos se ponen en juego a través de proyectos reales. Conversamos con sus fundadores, María Fabuel Esteve, Elisenda Muns Tubau y Pedro Lipovetzky, para conocer de primera mano más detalles de este intensivo curso.

Imágenes superiores: 1) instalación expositiva audiovisual. 2) María Fabuel Esteve, Pedro Lipovetzky y Elisenda Muns Tubau, fundadores de Gracias Grecia.
Entrevista a Gracias Grecia
Lleváis 3 años con vuestro estudio creativo Gracias Grecia, ¿cuántas expos habéis diseñado desde entonces? ¿En cuántas ciudades?
Si bien es cierto que somos una empresa joven, los 3 socios llevamos más de 10 años en el sector, y esto crea una inercia que nos ha permitido no parar desde que empezamos. En este tiempo hemos desarrollado unos 30 proyectos muy eclécticos, que van desde el diseño de un museo de 2.500 m² en el Port Vell de Barcelona, para la Copa América, a una obra de teatro inmersiva que mezcla artes digitales y lenguaje expositivo, pasando por la instalación de un roscón de Reyes hinchable en el hall del Museu del Disseny, o exposiciones más clásicas en instituciones como CaixaForum o la próxima que inauguramos en la Triennale de Milán este abril.
¿Cómo es el máster y a quién se dirige?
El Máster en Diseño para Entornos Expositivos de Elisava Barcelona es presencial (septiembre–junio, de 17 a 21h), aunque queremos invitar a algunos profesionales y colegas muy potentes que trabajan desde otras ciudades, así que habrá alguna sesión online. Está especialmente dirigido a personas con interés en diseño, arquitectura, arte, comisariado, comunicación u otras disciplinas afines. Si el alumno cuenta con formación previa en alguno de estos campos, mucho mejor, aunque lo que realmente nos interesa es el cruce de disciplinas y la diversidad de perfiles.
El objetivo es que, al finalizar el programa, pueda incorporarse profesionalmente al ámbito expositivo en alguna de sus fases o abordarlo de forma integral. Al final, trabajamos en un campo en el que, aunque te dediques al diseño gráfico, por ejemplo, si vas a hacer la arquigrafía de una exposición, te será muy útil entender las decisiones arquitectónicas; o si estás más en la parte de gestión, poder leer un rider técnico y darle respuesta. Cuánto más sabes del proceso, mejor se trabaja.

¿Qué hace hoy tan potentes a las exposiciones?
Las exposiciones son hoy herramientas de comunicación muy potentes porque no solo transmiten contenidos, sino que construyen sentido. Durante un tiempo, el visitante entra en un espacio que concentra su atención y propone una experiencia compartida que se vive con el cuerpo.
“El objetivo es que, al finalizar el programa, pueda incorporarse profesionalmente al ámbito expositivo en alguna de sus fases o abordarlo de forma integral”, Gracias Grecia.
El máster parte de la idea de que una exposición nunca es neutral. ¿En qué sentido?
Una exposición nunca es neutral porque siempre está llena de decisiones. A través del espacio, los recorridos, la jerarquía de los elementos o la forma de guiar la atención, una exposición legitima ciertas lecturas del mundo frente a otras y por eso el rol del diseñador es tan importante, porque no se trata solo de diseñar bien un espacio, sino de tener criterio, sensibilidad y conciencia sobre el relato que se está construyendo.

Hoy lo expositivo se ha desplazado del museo a la calle, al retail, a las marcas o a lo digital. ¿Qué cambia?
Entendemos el diseño expositivo como un lenguaje expandido, más allá del museo, porque puede utilizar los mismos recursos para contar historias: espacio, recorrido, atmósfera, experiencia. En otros contextos cambian las reglas del juego, pero precisamente por eso es clave entender qué busca la gente en cada situación. También hay un tema importante que es la sostenibilidad: no podemos estar utilizando los mismos materiales para una exposición de 6 meses, para un museo permanente, o para un evento de 3 días. Esto está cambiando, hay más conciencia, y el mundo empieza a pedir modularidad, reutilización. Son los nuevos paradigmas que también estarán presentes en nuestro máster.
¿Qué diferencia a un buen diseño expositivo de una simple escenografía atractiva?
Una escenografía atractiva puede impresionar, pero también puede eclipsar el relato. Un buen diseño expositivo debería saber cuándo acompañar y cuándo desaparecer.

Atlas cap. III. Exposición colectiva comisariada por Carmen Lael Hines y Roberto Majano
¿Es necesario que un proyecto expositivo tenga una mirada crítica?
Sí. Tener una mirada crítica es preguntarse qué se está contando, por qué, a quién, desde dónde, con qué formato o materiales. Es una forma de trabajar con conciencia, criterio y responsabilidad.
“Tener una mirada crítica es preguntarse qué se está contando, por qué, a quién, desde dónde, con qué formato o materiales”, Gracias Grecia.
El programa de Elisava propone una relación muy consciente entre comisariado y diseño. ¿Cómo se enseña a articular contenido y espacio?
Idealmente trabajando el contenido y el espacio desde el inicio como partes de un mismo proceso, no como fases separadas. Enseñamos a pensar en ambos a la vez, probando, ajustando y tomando decisiones conjuntas, para que el espacio no anule al
contenido y el contenido no ignore al espacio, sino que se refuercen mutuamente. Pensar en los contenidos entendiendo las posibilidades espaciales y de diseño te abre nuevas formas de trabajar.
En plena era inmersiva, ¿cómo se aborda la tecnología?
No nos interesa la tecnología por sí misma. Nunca empezamos un proyecto pensando en qué herramienta vamos a usar, sino en qué historia queremos contar y qué emoción queremos generar. La tecnología suma cuando refuerza ese relato y se vuelve casi invisible.
¿Qué herramientas aprende el alumnado para que el espacio “hable” y no sea solo un contenedor?
La idea es trabajar el espacio como un lenguaje narrativo: el recorrido, la escala, la luz, el sonido, el ritmo o la dramaturgia espacial se convierten en herramientas para construir un relato. ¡O el olor! No se trata de diseñar un contenedor, sino de crear una experiencia que guíe, acompañe y active al visitante para que aquello que queremos contarle aproveche todas las las posibilidades que ayuden a contarlo.
“Nunca empezamos un proyecto pensando en qué herramienta vamos a usar, sino en qué historia queremos contar y qué emoción queremos generar”, Gracias Grecia.
El máster integra disciplinas poco habituales en este campo. ¿Por qué es importante ampliar el marco disciplinar?
Porque hoy lo que entendemos como una exposición puede adquirir muchas formas posibles: puede ser una experiencia digital, una obra de teatro, una sala de espera o un desfile de moda. Para trabajar en ese campo expandido es fundamental incorporar todas las herramientas creativas posibles. Y queremos potenciar esto mismo entre nuestros alumnos, con la idea de que la inspiración no llegará, solamente, visitando museos y exposiciones, sinó yendo al teatro, viendo una peli o charlando con tu amiga
que toca el piano.

El programa combina pensamiento crítico con producción real. ¿Cómo se trabaja el equilibrio entre concepto y viabilidad?
No queremos alumnos que diseñen coartados por un presupuesto o calendario, pero sí profesionales conscientes de la realidad. Por esto, en determinados momentos del máster, tendremos clases dedicadas a estos puntos: aprender a presupuestar, a organizar un proyecto en el tiempo, o a conocer las mejores convocatorias que existen para hacer realidad nuestras ideas.
La mediación ocupa un bloque propio dentro del máster. ¿Qué papel juega hoy el diseñador?
Hoy en día, la mediación es parte esencial de cualquier propuesta expositiva, solo hace falta estar suscrito a alguna newsletter de un museo o centro cultural: cada semana hay cantidad de propuestas en torno de las exposiciones que buscan activar otras miradas que tal vez han quedado fuera en el relato principal. O llegar a otros públicos, más nicho, más alejados de las salas expositivas. Como diseñadores, es muy estimulante también entrar en esta dimensión, porque alarga la vida de un proyecto
más allá del día de la inauguración.
Barcelona se plantea como un aula abierta, ¿qué aporta trabajar con la ciudad?
Es una ciudad con una densidad de centros culturales, salas de exposiciones y museos increíbles. Solo en Ciutat Vella, en el barrio de Elisava, está el Museo de Arte Contemporáneo, el Centro de Cultura Contemporánea, la Filmoteca, el centro de arte Santa Mónica, la Virreina Centro de la imágen, la Fonería, especializada en artes digitales que está en construcción, y no son todos… es increíble. Queremos que esto esté presente en el máster.

Bordering Plants, Academy of Fine Arts Vienna. Exposición comisariada por Carmen Lael Hines y Roberto Majano.
¿Qué tipo de alumno encaja mejor en este programa?
Más que un perfil concreto, buscamos personas que quieran entender cómo se construye un relato en el espacio y que no tengan miedo a cruzar disciplinas. Alguien que no entienda el diseño como algo cerrado, sino como una herramienta para pensar y construir relatos. Nos interesa gente que quiera implicarse en procesos con muchos actores, trabajar en equipo y moverse entre disciplinas sin miedo. Personas que disfruten investigando, que tengan sensibilidad espacial y que quieran asumir responsabilidad sobre lo que cuentan y cómo lo cuentan.
“Buscamos personas que quieran entender cómo se construye un relato en el espacio y que no tengan miedo a cruzar disciplinas”, Gracias Grecia.
En el trabajo final se pide construir una mirada personal. ¿Qué esperáis de un buen TFM?
Por encima de un resultado espectacular, esperamos un posicionamiento claro. Nos interesa ver coherencia entre concepto, espacio, materiales y narrativa, pero sobre todo una mirada propia, consciente y argumentada. Que el proyecto no sea solo bonito, sino una respuesta consciente a una pregunta relevante.

¿Estamos ante una especialidad con identidad propia o un terreno híbrido?
Creemos que es ambas cosas a la vez. Tiene ya una identidad clara como campo profesional, con herramientas, metodologías y referencias propias. Pero al mismo tiempo sigue siendo un territorio híbrido y en expansión, que se nutre constantemente de otras disciplinas y contextos. Quizá esa condición híbrida es precisamente su mayor fortaleza. La mayoría de arquitectos, diseñadores o project managers que trabajan en exposiciones, lo hacen también en otro tipos de proyectos.
¿El máster de Elisava da herramientas para trabajar a todo tipo de escalas?
Totalmente. Hoy en día, tanto en un gran museo como en un proyecto pequeño la multidisciplinariedad es un plus. Saber hacer más de lo que pone en tu firma de correo es un valor indiscutible, y esto es algo que hemos visto desde que ahora somos los que
buscamos diseñadores para trabajar con nosotros. Y también diríamos que no es solo cuestión de lo que pueda necesitar tu empleador: también para uno mismo, ser capaz de entrar en roles diferentes de un proyecto hace que nunca te vayas a aburrir.
Para alguien que se plantea cursar este máster, ¿qué debería desaprender?
Que una exposición es solamente un lugar silencioso con peanas, vitrinas y cartelas.

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Información práctica del máster en Diseño para Entornos Expositivos
Titulación: título propio UVic-UCC
Dirección académica: Elisenda Muns, Pedro Lipovetzky, María Fabuel (Gracias Grecia).
Duración: septiembre – julio (un curso académico).
Créditos: 60 ECTS.
Idioma: español.
Modalidad: presencial.
Campus: Barcelona.
Precio: 11.250 € + 500 € de preinscripción.
Ejes formativos: relato expositivo, diseño espacial, integración tecnológica, producción y mediación.
Metodología: investigación, desarrollo conceptual, diseño aplicado y trabajo interdisciplinar.
Competencias: conceptualización de exposiciones, diseño de atmósferas, integración digital, gestión de producción.
Proyección profesional: diseño expositivo, museografía, experiencias culturales y proyectos híbridos
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