
La risa puede ser un arma poderosa, y cuando se mezcla con crítica social, el resultado es explosivo. Eso es exactamente lo que propone Yllana con Greenpiss.
Greenpiss es un desmadre eco-ilógico, un espectáculo que convierte la preocupación por el planeta en carcajadas inteligentes. Porque sí, el mundo está en apuros… pero también necesita reírse de sí mismo. Desde el primer minuto, Greenpiss deja claro que no estamos ante una obra convencional. La obra se puede ver en el Gran Teatro Pavón

Durante cerca de 90 minutos, cuatro actores despliegan un torrente de energía, transformándose sin descanso en políticos, empresarios, activistas o incluso animales en peligro de extinción. Todo vale en este universo delirante donde la lógica se pone patas arriba para señalar, precisamente, lo absurdo de nuestra realidad.

Reírse del desastre nunca fue tan necesario.
Greenpiss aborda temas tan actuales como el calentamiento global, el abuso de plásticos o el consumismo desmedido. Pero lo hace sin sermones. Aquí no hay discursos largos ni moralejas pesadas: hay humor físico, situaciones surrealistas y una creatividad desbordante que conecta directamente con el público. Incluso aparece una versión muy particular de Greta Thunberg, reinterpretada con el inconfundible sello de la compañía.
Ese es, precisamente, uno de los grandes aciertos de Yllana: su capacidad para hablar de cosas muy serias sin dejar de ser tremendamente divertidos. Su estilo, basado en el humor gestual y sin apenas palabras, trasciende idiomas y culturas, convirtiendo cada gag en algo universal. No importa de dónde vengas: te vas a reír igual.

Cuando el humor señala, la conciencia despierta.
Lejos de ser una simple sucesión de sketches, Greenpiss funciona como un espejo deformante en el que el espectador reconoce comportamientos cotidianos. Ese café para llevar en vaso de plástico, ese “ya reciclaré mañana”, ese consumo sin pensar… Todo aparece exagerado hasta el absurdo, pero con una intención muy clara: hacernos reflexionar sin que nos demos cuenta.
La trayectoria de Yllana respalda este enfoque. Desde su fundación en 1991, la compañía ha creado decenas de espectáculos y ha recorrido escenarios de todo el mundo, consolidándose como un referente del humor teatral. Su fórmula —mezcla de sátira, parodia y crítica social— sigue funcionando porque evoluciona con los tiempos, adaptándose a los temas que más nos preocupan.

El planeta está en crisis… y nosotros también.
En Greenpiss, la ecología no es solo el tema central: es el punto de partida para hablar de algo más profundo. La obra pone el foco en nuestras contradicciones como sociedad. Queremos salvar el planeta, pero no renunciar a nuestras comodidades. Nos indignamos, pero actuamos poco. Y en medio de todo eso, Yllana propone una solución inesperada: reír.
Las críticas lo confirman. El espectáculo ha sido descrito como un auténtico “despiporre” lleno de carcajadas, pero también como una propuesta valiente que invita a pensar. Y es que no es fácil lograr ese equilibrio entre entretenimiento y mensaje, entre diversión y conciencia.

Porque cambiar el mundo también puede empezar con una carcajada.
Greenpiss es mucho más que una comedia. Es una llamada de atención envuelta en humor, un recordatorio de que aún estamos a tiempo de hacer algo… aunque sea empezar por reírnos de nosotros mismos. Porque, a veces, la mejor manera de tomarse en serio un problema es dejar de tomarse tan en serio.