
El estudio Salazarsequeromedina y Manuel Bouzas han sido los responsables de diseñar el Guest Lounge Arco de este 2026. Un lugar efímero de la famosa feria de arte contemporáneo pensado para relajarse entre galerías.
350.000 Ha: así se denomina el Guest Lounge Arco de esta 45ª edición de la imprescindible cita cultural que se celebra anualmente en Madrid. Los autores vinculan este espacio de 1.400 m² con los incendios que asolaron el noroeste de España en 2025, desde la cifra que lo titula –las hectáreas calcinadas– hasta la madera de esos mismos bosques, recuperada durante las labores de limpieza forestal. Entre ambos extremos, el proyecto oscila: una sala hospitalaria en apariencia, un territorio herido en su trasfondo.

Las dos ideas de han materializado el Guest Lounge Arco
De este modo, 350.000 Ha encuentra su sitio en una Arco, que este año se piensa a sí misma en duplicado. “Dos espacios dentro de la feria”, es el conceto que gira en torno a ella. Dos son también las ideas principales de este Guest Lounge Arco: la mencionada madera rescatada, base de toda la obra, y una atmósfera inspirada en la lumbre, ese punto de luz que reúne a las personas.



“Concebimos este proyecto como un laboratorio material: una exploración de las historias que los recursos y los paisajes son capaces de narrar. Con ellos proponemos un espacio flexible –sereno y acogedor durante el día– que puede transformarse en un escenario festivo por la noche; una isla excepcional en medio de la intensidad de la feria: más en sombra que expuesta, más velada que opaca, más ligera que pesada”, apuntan Manuel Bouzas y Salazarsequeromedina.
¿Qué se hizo con la madera?
Sin la participación de Finsa, este Guest Lounge Arco no habría sido posible. La empresa intervino en la recuperación y gestión de madera procedente de masas forestales dañadas, cuyas capas exteriores, las más castigadas por el fuego, se reutilizaron como costeros que revistieron el espacio sin ocultar sus huellas.


En ese afán de no desperdiciar nada, el arquitecto y el estudio no le hicieron ascos ni a los restos más díscolos. Lo que a primera vista no servía –ramas, fragmentos o piezas deterioradas– se transformó en tableros de fibras (OSB), presentes en el restaurante. Además, el interior del tronco, mejor preservado, se cortó y se utilizó como madera aserrada para sostener la estructura. De ese mismo origen se obtuvieron chapas que suavizaban y filtraban la luz y, solo en parte, los elementos que forman la lumbre.
La importancia de la lumbre del Guest Lounge Arco
Para conseguir tal efecto, se colocaron seis planos en diagonal suspendidos a cuatro metros de altura y sostenidos por cerchas metálicas. Hacían de grandes lámparas, recubiertas con finas chapas de madera que recibían la proyección de focos colocados en una estructura independiente y regulable.
Manuel Bouzas y el estudio Salazarsequeromedina tiran de referencias para comparar la experiencia. Mencionan el sol de Olafur Eliasson en la Tate Modern (2003), Barry Lyndon, de Stanley Kubrick, por esa iluminación íntima a la luz de las velas, la pintura Man with a Beard Reading by Candlelight, de Godfried Schalcken, y las lámparas Akari de Isamu Noguchi, como una pequeña constelación de delicados objetos.
Lo que hay alrededor de la lumbre
El mobiliario se seleccionó para la ocasión, con algunos enseres diseñados ad hoc. Procedía del Foro de Marcas Renombradas Españolas e incluía piezas de Fama (Pop y Shiitake), Actiu (Globb), Joquer (Depart), Gandia Blasco (Sail XL) y Ondarreta (Hari y Gin), todas tapizadas con tejidos de Crevin (Sonnet). Cosentino incorpora su marca Eclos en la barra y en la mesa del reservado.
Sobre los autores
Manuel Bouzas es un arquitecto, comisario y docente que trabaja entre Galicia y Nueva York, centrado en la relación entre su disciplina, ecología y materiales, con proyectos que investigan el origen y el impacto de los recursos constructivos. Por su parte, Salazarsequeromedina es un estudio fundado en 2020 por Laura Salazar, Pablo Sequero y Juan Medina, con actividad entre Madrid, Nueva York y Lima y que se mueve entre proyectos, investigación y enseñanza, con una práctica centrada en el uso social de la arquitectura.

