
En la exposición House of Music, Peter Doig convierte música, memoria y lugar en pintura sensorial, íntima y profundamente evocadora.
La exposición House of Music reúne una serie clave de obras recientes de Peter Doig en las que la música, la memoria y la experiencia del lugar se entrelazan. El artista plantea un recorrido sensorial donde la pintura dialoga con ritmos, voces y paisajes emocionales.
Vista de la exposición.
Peter Doig es conocido por una pintura que parece surgir de un recuerdo difuso más que de una imagen fija. En House of Music, esa cualidad se intensifica: las obras no solo se miran, también parecen escucharse. La exposición propone un espacio donde la música actúa como hilo conductor y como estructura invisible que sostiene escenas, figuras y atmósferas. No se trata de ilustrar canciones, sino de traducir sensaciones sonoras en color, luz y composición.
Maracas, 2002-2008, © Peter Doig. All Rights Reserved.
La música aparece como un lugar mental, un refugio desde el que pintar.
El título de la muestra remite a un espacio concreto y, al mismo tiempo, simbólico. La “casa de la música” es tanto un edificio como un estado de ánimo. Doig se apoya en recuerdos personales, referencias culturales y vivencias ligadas al Caribe para construir imágenes que oscilan entre lo íntimo y lo colectivo. La pintura funciona aquí como una forma de escucha lenta, capaz de captar ecos del pasado y resonancias culturales.
Vista de la exposición.
A lo largo del recorrido, el visitante se encuentra con escenas que sugieren interiores y exteriores habitados por la música. Hay músicos, oyentes, espacios nocturnos y arquitecturas abiertas al paisaje. Sin embargo, nada es literal. Las figuras parecen suspendidas en el tiempo, como si estuvieran atrapadas en un compás que se repite. La pincelada suelta y las capas de color refuerzan esa sensación de ritmo visual, de cadencia.
Vista de la exposición.
Doig no pinta la música: pinta lo que la música provoca.
Uno de los aspectos más interesantes de House of Music es la manera en que la exposición conecta pintura y memoria. La música actúa como detonante de recuerdos, pero también como un lenguaje compartido que atraviesa culturas. En este sentido, la obra de Doig se sitúa en un territorio híbrido, donde conviven referencias autobiográficas y elementos universales. El espectador puede no reconocer una melodía concreta, pero sí la emoción que la acompaña.
Painting for Wall Painters (Prosperity P.o.S.), 2010–2012, © Peter Doig. All Rights Reserved.
La dimensión cultural de la muestra es clave. La música, especialmente en el contexto caribeño, aparece como un espacio de comunidad, resistencia y celebración. Doig recoge esa carga simbólica sin caer en el folclore, integrándola en una pintura contemporánea que reflexiona sobre identidad y pertenencia. Sus cuadros sugieren historias abiertas, invitando a completar el relato desde la experiencia personal de quien los observa.
Vista de la exposición.
Cada obra funciona como una escena abierta, cargada de ritmo y silencio.
En términos formales, House of Music confirma la madurez de un artista que sigue explorando nuevas vías dentro de un lenguaje reconocible. El uso del color, la luz y la composición genera una atmósfera envolvente que refuerza la idea de inmersión. La exposición no se recorre con prisa: pide tiempo, atención y una mirada dispuesta a dejarse llevar.
Fall in New York (Central Park), 2002–2012, © Peter Doig. All Rights Reserved.
House of Music es una propuesta que amplía la comprensión de la pintura de Peter Doig. La música no es un tema accesorio, sino una forma de pensar la imagen y su relación con la memoria y el espacio. Una exposición que invita a mirar como quien escucha: con los sentidos abiertos y sin necesidad de entenderlo todo.
Peter Doig – House of Music
Serpentine South
Kensington Gardens, Londres