
Jardins Tramuntana, bajo la de dirección Joan Nadal, ha creado un inmenso jardín en lo alto de Serra de Tramuntana (Mallorca), trabajado con tanta delicadeza que parece obra de la naturaleza, no de la mano humana.
La casa ya existía antes del inicio del proyecto de paisajismo, si bien fue completamente reformada de manera paralela a su ejecución. La arquitectura fue asumida por otro estudio, concretamente García-Ruiz Arquitectos y, durante todo el proceso, los distintos equipos mantuvieron una constante coordinación para que vivienda y jardín se leyeran como uno, y no como dos realidades ajenas. Fruto de esa colaboración, se llevaron a cabo los senderos, planteados como “recorridos sensoriales, pensados para acompañar y descubrir el jardín de forma progresiva”, según señala Nadal.
Caminar para entender el paisaje
Dado que la piedra angular del proyecto, lo verdaderamente importante, era la mimetización con la montaña, Joan Nadal ajustó los recorridos y senderos mencionados, así como los bancales y los elementos construidos, a la morfología natural del terreno, respetando pendientes, desniveles y las condiciones ambientales características de la Serra de Tramuntana. El CEO de Jardins Tramuntana siguió el mismo patrón a la hora de elegir la vegetación: solo especies mediterráneas ya presentes -olivos, encinas, algarrobos, romero, lentiscos, cipreses y acebuches-, resistentes al clima, austeras en agua y perfectamente afinadas con lo circundante.



Mover siglos sin romperlos
Un párrafo aparte merecen los olivos centenarios. Procedentes de la propia finca, fueron reubicados a nuevos lugares con sumo cuidado, uno de los mayores retos de Jardins Tramuntana. “Junto al cliente, seleccionamos ejemplares que ya formaban parte de la finca y los trasladamos a ubicaciones estratégicas. Este proceso requiere conocimiento, sensibilidad y experiencia. Hoy, verlos totalmente integrados y en perfecto estado confirma que la decisión fue acertada”, explica Joan Nadal.
El agua que ensancha el paisaje
El agua, presente en el lago y en varias láminas del terreno, es otra de las estrellas de este particular jardín. ¿Qué función cumple? La de ampliar el paisaje y estrechar el vínculo con la montaña. No es de extrañar, por tanto, que Joan Nadal defina el lago como “un elemento central y emocional” y como “un espejo de agua que dialoga con la Sierra de Tramuntana”.
Materiales que envejecen con el lugar
Como material principal, Jardins Tramuntana recurrió al acero Corten debido a su capacidad de envejecer de forma natural y adquirir tonalidades similares a las de la sierra, fiel a esa obsesión por no desentonar ni un poco con todo lo que le rodea.




Del interior al jardín, paso a paso
Por último, la transición entre la casa y el jardín tiene como protagonista una escalera principal. Quien la atraviesa se encuentra con rosales blancos, cipreses y olivos, que aportan contrastes cromáticos y verticalidad. El jardín incluye además varias zonas de uso, entre ellas áreas de descanso y una zona de juegos situada en una cota inferior, ideada para preservar la tranquilidad, en todos los sentidos.
Sobre Jardins Tramuntana
“Este proyecto ejemplifica muy bien nuestra filosofía de trabajo. En Jardins Tramuntana no trabajamos con un estilo único; cada proyecto es una interpretación del lugar, de su historia y de quien lo habita. Nuestro objetivo es que cada jardín tenga alma propia, creando paisajes auténticos e irrepetibles, y que el cliente quede completamente satisfecho”, explican desde Jardins Tramuntana.


La firma, con sede en Mallorca, cuenta con más de 30 años de trayectoria. La empresa fue fundada y está dirigida por Joan Nadal, con Lourdes Vázquez como directora del estudio de diseño, y cuenta con un equipo de arquitectos paisajistas e ingenieros que desarrollan proyectos integrales, desde la fase conceptual hasta la ejecución y el mantenimiento.
