
El fenómeno de La Asistenta regresa en formato película y lo hace protagonizado por Amanda Seyfried y Sydney Sweeney
Si has leído la novela, seguramente esperabas con ansias esta adaptación, ya no solo por las dos actrices protagonistas, sino por los chicos que daban vida al “perfecto” marido o al misterioso jardinero. Y aunque todos tenemos miedo al ver en pantalla esa obra que nos ha encandilado, en este caso sales contento del cine, pero eso no quita que veamos diferencias.
La escritora estadounidense Freida McFadden nos regaló lo que parecía una novela autoconclusiva, con un giro de guion digno de convertirse en best seller, pero La asistenta es mucho más que eso. Cuenta con un personaje creado con mimo, lleno de capas de sufrimiento, miedos, resiliencia y sueños. Por ello, la autora acabó ofreciéndonos varios libros para profundizar en una protagonista que solo quiere ser feliz, y esa búsqueda conectó profundamente con su audiencia.
Tras el éxito alcanzado, ahora se estrena la primera película de lo que podría convertirse en una saga, y lo hace de la mano de dos de las figuras más importantes de la industria. Por un lado, Amanda Seyfried, con una trayectoria marcada por grandes proyectos. Por otro, Sydney Sweeney, una de las caras más representativas de la nueva generación, que poco a poco se está labrando uno de los futuros más prometedores de la industria estadounidense. Junto a ellas, dos actores masculinos muy distintos, con personalidades complejas dentro de la trama: Brandon Sklenar y Michele Morrone.
Asimismo, si eres fan de estos libros y temes que la adaptación no esté a la altura, te recomiendo verla para redescubrir qué elementos han cambiado en la película… quizá más de los que crees, aunque no todos resulten evidentes a primera vista.

La apariencia de Nina
Una de las cosas que más llama la atención al ver la película después de haber leído el libro es la apariencia de Nina, la mujer de la casa que contrata a Millie (Sydney Sweeney). Este personaje, interpretado por Amanda Seyfried, resulta muy odiado al principio y quizá tampoco termina siendo del todo querido, ya que simplemente hace lo que cree que debe hacer. Sin embargo, en la película Amanda logra que su “locura” nos haga reír y, al mismo tiempo, permite apreciar su capacidad actoral, pues pocas veces se ha visto a la actriz tan desatada en un proyecto. Pero… hay cambios importantes con respecto a la novela.
Por un lado, en el libro Nina busca dejar de resultar atractiva para su marido. Por ello engorda, deja de arreglarse y se presenta deliberadamente descuidada. En la película, en cambio, solo apreciamos un maquillaje corrido y unas “raíces visibles” que no resultan especialmente llamativas. Precisamente estos cambios hacen que se pierda parte del ritmo narrativo, ya que es tras el aumento de peso de Nina cuando regala sus vestidos a la asistenta, lo que desencadena la escena en la que esta es descubierta con su marido.

Un jardinero que, si en la novela habla poco, en la película aún menos
Enzo despierta mucha curiosidad, lo ve todo, lo sabe todo y, aun así, no hace nada durante gran parte del primer libro. Sin embargo, eso no le impedía mantener conversaciones importantes con Nina o compartir algunos momentos con Millie. En la película, en cambio, su presencia queda reducida al mínimo. Apenas tiene relevancia más allá de una frase en italiano (algo que, al menos, sí se mantiene fiel al libro) y poco más.
Entonces, ¿por qué invertir un presupuesto tan alto en un personaje con tan poca presencia en la primera película? La respuesta es sencilla, se avecina una segunda entrega, ya confirmada, como muchos intuíamos. Por ello, este personaje resulta esencial para el desarrollo de la saga, especialmente teniendo en cuenta que Brandon Sklenar y Amanda Seyfried no estarán presentes en la siguiente película.

Millie no tan desatada como en el libro
Aunque Sydney Sweeney nos gusta en el papel, hay partes de su personaje que me gustaría ver crecer. En la película parece que es una chica que solo ve señales y que simplemente se defiende. Tampoco se nota lo agradecida que está con este trabajo ni el miedo que tiene a perderlo.
En la novela sientes su ansiedad por no volver a la cárcel, su miedo a no salir de ese círculo negativo y, a su vez, también comprendes por qué es tan impulsiva. Y aunque muchos han reseñado en redes sociales que el cuarto no se parece en nada a lo que se imaginaban, para mí lo más reseñable es que su enfrentamiento con el marido se queda muy pobre al lado del libro. Pero no es una queja, entiendo que si no habría sido muy gore.
En el primer libro ella no le obliga a sacarse un diente, sino varios. También le obliga a hacer más pruebas que poco a poco acaban prácticamente matándolo… Es más, ella entra una vez a la habitación para ver si se ha muerto ante tanta tortura. No es simplemente una chica rubia con miedo que se defiende, es una joven con muchas taras y con acciones muy normalizadas que se desatan cuando se siente en peligro y eso en la película no se siente así.

La asistenta disponible en todos los cines de España