Métrika sigue deslumbrando a sus fans y a la industria gracias a su descaro, lo deslenguada que es y sus letras afiladas… Ahora su nuevo EP, Jane Doe in the Dreamhouse, sigue la estela que abrió con Toto de Loca. No hagas caso a las redes y a lo viral, Thais no es lo que parece
Thais Amores García (Castellón, 2003) es Métrika, la diva urbana del momento. Allá por donde anda, genera polémica y levanta envidias pero, también, mucho amor. Desde que la conocimos con Madre Fundadora nos declaramos fans y gracias a Todo de Loca, supimos que estábamos delante de una estrella nada convencional y auténtica. Ahora con Jane Doe in the Dreamhouse, Jane Doe es el nombre que se pone a las mujeres que no se quieren dar a conocer o a los cadáveres de mujeres sin nombre, consolida lo que ya sabíamos, que Métrika solo hay una.

Thais, mediática, viral y que está en el ojo del huracán, nos recibe antes de la presentación privada de su EP en el espacio Cupra Garage Madrid
Gracias a tus letras y a tu mensaje has conseguido abrirte un hueco y que, por lo menos ahora, lo histriónico empiece a escucharse y a tenerse en cuenta. Un proyecto así es bastante inusual.
(Métrika) Yo pienso que ahora mismo da igual si es cancelable o si es complicado el producto que vendas: si es distinto, lo vas a vender. Hay muchísima música, la industria va rapidísimo y no para de consumir. Yo creo que ahora mismo lo distinto es lo que vende. En España yo no me he inventado nada. Hablo de cosas que ya existían, pero lo he cogido todo de una manera que parece que me lo he inventado, ¿sabes?

“Soy súper imperfecta y mi personaje tiene muchísimas aristas. Pienso que ahora mismo eso vende mucho más que la belleza perfecta, la pop star que canta fenomenal y es impecable. Hay mil artistas perfectas; la imperfección vende más”
Estoy de acuerdo. Algunas cosas de la estética ya existían, pero al juntarlas se consumen de otra manera y eso es lo innovador.
(Métrika) Exacto. Básicamente, a lo que me refiero es a que yo no me invento una estética. La mía viene de ver a niñas que me gustaban y que no vestían “normales”. Vestían así, pero no las veías por la calle, ni yendo a conciertos, ni siendo artistas, eran chicas que iban al Centro de Día de Psiquiatría. Y de repente salí yo. Entonces es innovador, es nuevo, es distinto. Soy súper imperfecta y mi personaje tiene muchísimas aristas. Pienso que ahora mismo eso vende mucho más que la belleza perfecta, la pop star que canta fenomenal y es impecable. Hay mil artistas perfectas; la imperfección vende más, la gente conecta más.
La Madre Fundadora alias Métrika (@métrikazf)presentó su nuevo EP en el espacio Cupra Garage de Madrid. Fotografía por Otegix
“Ahora mismo me pueden llamar zorra o cerda y no me ofende, no me da ningún reparo. Creo que a las niñas que me escuchan les pasa lo mismo”
Te agradezco proyectos como el tuyo. Una cosa es ser deslenguada con tus amigas y otra hacerlo en las letras. Cuando empezaste a publicar música no era común en España. ¿Cómo surgió la decisión de ser tan honesta?
(Métrika) Fue una forma de aceptarme más a mí misma. También de no aceptar cosas que me decía la gente. Ahora mismo me pueden llamar zorra o cerda y no me ofende, no me da ningún reparo. Creo que a las niñas que me escuchan les pasa lo mismo. De tanto escuchar esas palabras, ya no te brotas si te las dicen. Es como decir: “sí, lo soy”. Y llevarlo con orgullo. Pensar lo contrario: no estás loca por lo que te gusta.
“Métrika es una parte de mí. Es una parte con la que no me identifico del todo. Algo que aparece en ciertos momentos, cuando me vienen esos ciclos, esas fases en las que no siento que sea yo. Es como una persona aparte de mí”
¿Existe diferencia entre Métrika y Thais?
(Métrika) Sí, sí, sí. Totalmente. Yo realmente no soy así para nada. Bueno, a ver, es cierto que Métrika es una parte de mí. Es una parte con la que no me identifico del todo. Algo que aparece en ciertos momentos, cuando me vienen esos ciclos, esas fases en las que no siento que sea yo. Es como una persona aparte de mí. A esa persona le puse nombre, la llamé Métrika, y canta. Como no siento que sea yo, es casi una excusa. Cuando no estoy en ese mundo me cuesta muchísimo entrar. También es muy dañino, es un arma de doble filo muy grande. Pero a ella le gusta sentirse divina, viva, aunque sea maníaca. Cuando no puedo entrar en ese mundo, entro en otro totalmente distinto.

“Hace unos meses me pusieron de ejemplo en el centro psiquiátrico al que iba, como superación, y me llenó muchísimo”
Las enfermedades mentales siguen muy estigmatizadas, sobre todo en mujeres. Haber conseguido coger todo ese dolor, lo que se supone que es una tara, y transmutarlo en arte que además ayuda a sanar, es muy inteligente. No digo que lo hicieras a propósito, pero puede ser un mecanismo de defensa.
(Métrika) Para mí ha sido orgánico. No lo pensé. Me di cuenta de que nadie hablaba de esto y dije: “pues voy a hablar yo”. Luego vi que había un nicho, pero fue de forma natural. Me dicen que ya no soy la misma que antes y digo: claro, es que estoy bien. ¿Qué problema hay en cambiar y crecer? Incluso me alegra. Hace unos meses me pusieron de ejemplo en el centro psiquiátrico al que iba, como superación, y me llenó muchísimo. La Métrika de hace cuatro años que se cortaba hasta la cara, si me viera ahora… Me gustaría decirle a las niñas que me vean que es posible salir. He crecido, he mejorado.

“Cuanto más te debilitas a ti misma y más te ven como víctima, peor te sientes. Cada vez más. Conforme fui dejando de ir poco a poco, aunque no tenía terapia, estaba mejor. Fue una liberación: dejar de sentirme enferma, dejar de estar en un hospital”
Hace diez años te metían en una casilla de la que no podías salir. Cuando estabas en el centro, si te puedo preguntar, ¿cómo conseguiste salir de esa caja?
(Métrika) Yo no estuve ingresada. Iba a terapias grupales y tenía seguimiento, aunque no tanto como ahora. Notaba que cuanto más iba, más enferma me sentía. Al final es mental. Era una enfermedad mental que afectaba también al físico, pero cuanto más te debilitas a ti misma y más te ven como víctima, peor te sientes. Cada vez más. Conforme fui dejando de ir poco a poco, aunque no tenía terapia, estaba mejor. Fue una liberación: dejar de sentirme enferma, dejar de estar en un hospital.
“Cuando no puedes con tu cabeza es muy complicado. Pero buscar gente cercana, familiares, amigas, gente que pueda ayudar. También gente que no tenga lo mismo, porque ayuda”
¿Cómo te diste cuenta de que eras completamente válida, aunque tuvieras eso? Claro, que eso no te define. Es una parte pequeña de ti. Tú eres una persona completa y una enfermedad es solo una parte de ti, no todo tu ser… ¿Qué consejo das a chicas muy jovencitas que estén pasando por algo parecido?
(Métrika) No lo sé, porque no sé ni cómo dejé de sentirlo yo. Fue dejar de ir, pero fue suerte, porque también podría haberme matado. No quiero decir “sal de ahí” así sin más. Cuando no puedes con tu cabeza es muy complicado. Pero buscar gente cercana, familiares, amigas, gente que pueda ayudar. También gente que no tenga lo mismo, porque ayuda. Gente que tenga objetividad y no tenga miedo a decir las cosas. Porque si es gente con tu misma enfermedad, puede ser tóxico y se retroalimenta. Buscar alternativas, no cargar todo en una sola persona, y sobre todo tener esperanza. Se puede salir.

“No sabes si hablo de sacrificar a una virgen, de follármela o de descuartizarla (risas)”
Me sorprendió que eligieras el nombre Jane Doe. ¿Por qué?
(Métrika) Jane Doe es el nombre que les ponen en Estados Unidos a los cadáveres sin identificar. Me gusta mezclar eso con las muñecas, cosas de chicas, la feminidad capitalista con cosas oscuras y siniestras. Me parece guay mezclarlo con lo ritualístico… No sabes si hablo de sacrificar a una virgen, de follármela o de descuartizarla (risas). Es como una noche de chicas, cariñosa, pero sacrificamos a alguien.
“No me callo, tengo un megáfono y lo uso y digo lo que siempre he querido decir, antes y ahora”
Hablas mucho de ser una “bimbo”, pero obviamente no lo eres. Claro que hago el tonto, pero también es inteligente saber hacerlo.
(Métrika) No quiero apropiarme de todo, pero coger esa idea de “ser tontita” y darle la vuelta me gusta mucho.
A veces por hablar y demostrar que una mujer es inteligente, se mete en más problemas que estando callada ¿por qué crees que a las mujeres todavía no se nos permite hablar? En el escenario queda guay decir burradas, pero en la calle no tanto.
(Métrika) Yo noto que no va tanto de ser mujer, sino del estatus social. No tanto por ser hombre o mujer sino por el dinero o el poder que tengas. Antes no me escuchaban. Ahora sí, y duele pensar por qué. Sigo siendo la misma, pero ahora me escuchan personas que antes no se habrían interesado por mí y que, si hubiese sido la de antes, jamás me hubiesen prestado atención de ninguna manera… Ahora lo aprovecho. No me callo, tengo un megáfono y lo uso y digo lo que siempre he querido decir, antes y ahora.
La cantante durante su fiesta Vampirina (@vampirinaclub) en Madrid
“Taser de Mamá me frustró mucho porque siento que no voy a volver a escribir algo que me llene tanto”
¿Cuándo escribiste este EP?
(Métrika) Hace nada, desde octubre. Venía de una crisis de inspiración brutal. Muchísimo tiempo bloqueada. Hice Virgen Puta primero, probando. Luego otros temas fueron saliendo. Taser de Mamá me frustró mucho porque siento que no voy a volver a escribir algo que me llene tanto.
Hay frases que me encantan, como la de “Tú eres libre de irte y yo de montar una carnicería”. Ellos pueden liarla, nosotras también podemos contarlo.
(Métrika) Habla del trauma del abandono: tú eres libre de irte… pero yo puedo reaccionar. Que seas consecuente con lo que te puede pasar.
“Nuevo show, un álbum que se está cocinando, gira y la fiesta”
Cuéntame sobre tu fiesta de Vampirina.
(Métrika) De doce a tres reguetón y de tres a seis hard techno. Vampirina tiene su propio concepto y su propia mascota. Es un muñeco rosita, con un ojo negro, que “viene del espacio”. En redes actúa como si fuera el community manager. Tiene personalidad propia: dice que come almas, no duerme, no tiene pies y está obsesionado con la limpieza. Entonces si le preguntas por sus botas de pelo, se cabrea, porque no tiene pies… (Risas) Está muy a la defensiva y se molesta por todo. Es mayor, me odia, dice que le quiero robar el protagonismo. No pueden existir dos divas a la vez. Me encanta porque siempre estoy inventándome lore nuevo.
Para ir acabando, ¿planes de futuro?
(Métrika) Nuevo show, un álbum que se está cocinando, gira y la fiesta.
¿Algo que quieras decir a tus fans?
(Métrika) Que zorreen y que sigan siendo divinas.