TechnoFacial: Lamesa Colectif planta cara al sistema

TechnoFacial, de Lamesa Colectif, reivindica el rostro como territorio expresivo, político y coreográfico dentro del universo techno.

La propuesta TechnoFacial de Lamesa Colectif, estrenada en 2024 en los Teatros del Canal, parte de una premisa tan absurda como brillante: ¿y si en el techno, donde el cuerpo se abandona al altavoz y a la masa, la gran olvidada fuera la cara? ¿Y si el verdadero acto subversivo fuera bailar solo con el rostro?

TechnoFacial: Lamesa Colectif planta cara al sistema

Vivimos en una sociedad entregada al sobre análisis, obsesionada con diseccionar cada gesto para encontrar consuelo en una explicación que domestique la fugacidad y la ferocidad de la rutina. En ese contexto, Lamesa Colectif no solo analiza: desengrana. Toma el techno —esa liturgia contemporánea de BPM elevados y comunión anónima— y lo somete a una autopsia escénica. La pregunta que vertebra la pieza es incómoda y certera: ¿la danza individualista del techno viene acompañada de un hieratismo facial? ¿Nos refugiamos en el altavoz para no exponernos?

TechnoFacial: Lamesa Colectif planta cara al sistema

La performance se articula en tres partes claramente diferenciadas.

La primera funciona como una especie de aria electrónica. Las performers producen un tema en directo mientras cantan los orígenes del techno —cada vez con más revoluciones, más velocidad, más presión— como si el público fuese un tribunal de oposición evaluando su erudición rave. El tono oscila entre la clase magistral y el interrogatorio académico, generando una comicidad que roza lo absurdo. La ironía es evidente: incluso el hedonismo necesita su marco teórico. Aquí el sobreanálisis se vuelve pura coreografía verbal.

La segunda parte abandona la narrativa para adentrarse en lo onírico. Imágenes aparentemente inconexas se proyectan sobre los rostros de las performers, simulando la aleatoriedad de una línea de pensamiento. La cara deja de ser superficie expresiva para convertirse en pantalla. Es el momento más abstracto: la identidad diluida en flashes, imágenes independientes.

TechnoFacial: Lamesa Colectif planta cara al sistema

La cara es la extremidad más olvidada en las disciplinas de danza y reclaman su emancipación expresiva.

La tercera parte gira con brusquedad hacia la parodia-académica. La sala se transforma en una conferencia de investigación. Un comité científico presenta sus nuevas pesquisas bajo la hipótesis de que en el techno no se usa apenas la cara porque la inercia invita a refugiarse hacia el altavoz y liberar el cuerpo, entregándolo a la intensidad de los BPM. Desde su bancada, reivindican que la cara es la extremidad más olvidada en las disciplinas de danza y reclaman su emancipación expresiva. La sátira aquí es fina: la solemnidad del formato contrasta con lo disparatado de la tesis, aunque, quizás no lo sea tanto.

TechnoFacial: Lamesa Colectif planta cara al sistema

TechnoFacial surge en el contexto de la fiesta, pero decide desplazar el foco.

Y así, lo que comenzó como broma conceptual converge en la creación de una nueva metodología: bailar solo con la cara. TechnoFacial surge en el contexto de la fiesta, pero decide desplazar el foco. La cara no es un elemento pasivo. La cara también quiere irse de fiesta. La cara también quiere sudar, vibrar, descontrolarse. Frente al cuerpo anónimo que se funde en la pista, el rostro se reivindica como territorio político y poético.

Lamesa Colectif, fiel a su voluntad de hibridar performance, danza, teatro y sonido, construye una pieza que es a la vez crítica cultural y juego escénico. La sátira no es estridente; es metódica. Se infiltra en los formatos —la clase, el laboratorio, la rave— y los subvierte desde dentro.

TechnoFacial no pretende ofrecer respuestas definitivas. Prefiere exagerar el síntoma hasta volverlo coreografía. Y en ese gesto, tan ridículo como lúcido, nos obliga a mirarnos —literalmente— a la cara.