Restaurante Fismuler en Madrid

Para eso están los prejuicios, para ser destruidos y ya de paso darnos el gustazo en la operación. Que no engañe el emplazamiento, en plena calle Sagasta podríamos construirnos la falsa idea de acudir a un restaurante finolis más. Pues resulta que la velada es muy distinta. Fismuler es capaz de gustar a (casi) todos los públicos y convencer a (casi) todos los bolsillos. Fismuler ya es un imprescindible de los madriles y, si me apuran, de su noche.

Restaurante Fismuler Madrid: PROHIBIDO ABURRIRSE

Imagen superior: Interior del restaurante

Restaurante Fismuler en Madrid

Imagen superior: Calamar a la parrilla con endivias braseadas

La buena acogida del negocio abierto la pasada primavera se lee en términos de haber sabido interpretar muy bien las ideas fundacionales. Sobre ellas trabajaron Nino Redruello y Patxi Zumárraga tras su empape en las tierras de la nueva cocina nórdica. El restaurante Fismuler no es el Noma, ni falta que hace, pero todo tiene su porqué y el tándem que ya triunfó en La Gabinoteca, La Ancha o Tatel reformula una especie de nueva-nueva cocina nórdica en Madrid. Informal, pero con verdad.

Restaurante Fismuler en Madrid

Imagen superior izquierda: Sardina limpia en ensalada con pepino y brevas. Derecha: interior del restaurante Fismuler

Obsesión por lo natural, lo orgánico y el sacrosanto producto, mejor si es pescado o vegetal, hasta dar forma a una casa de comidas formato XL en donde se viene a comer y a pasárselo bomba. Sin engolamientos, el bistró no es que sea de batalla, pero las velitas de las mesas de madera tampoco es que inviten demasiado a la intimidad en un local en permanente acción y casi siempre hasta la bandera. Eso sí, valoramos la buena insonorización de la sala principal, completamente diáfana, teniendo en cuenta que además es utilizada para amenizar los pases nocturnos con música en directo. Podría ser raro, podría salir mal, pero lejos de molestar, este recurso en vivo gusta por salirse de la norma y no dar la sensación de estar en un chiringuito de paseo marítimo. La estética facturada por Arquitectura Invisible y Alejandra Pombo es de paredes descarnadas, ladrillo visto, hormigón y acero, tuberías y cableado al aire y catecismo industrial pero la iluminación y la acústica cuentan que hay trabajo detrás de tanto minimalismo de catálogo urbanita a la europea.

Restaurante Fismuler en Madrid

Imagen superior: entrantes y carta del restaurante Fismuler de Madrid

Habrá quien piense que se han pasado tres pueblos con la puesta en escena de los lavabos, por ejemplo, dudas que en seguida son disipadas nada más regresar a compartir la mesa corrida en donde aparecen platos hipernaturales unos detrás de otros, después de habernos puesto las botas con el pan y mantequilla no pausterizada. Es el preámbulo de una carta en constante cambio de apenas una página simplificada en entrantes, principales y postres. Entramos en terreno slow food, con un producto bien tratado y resuelto con técnica y buen gusto. Llama la atención que las ensaladas o los platos más verdes no sean decorativos ni excusables, sino que atesoran enjundia, véase la sardina en ensalada con pepino, brevas y cebolleta roja. Para entrar en calor, garbanzos salteados con tendones de ternera y cigalitas. Seguimos con el huevo, trufa, boletus, chantarela y aguaturma y, pasando a los segundos, nos conformamos con la lubina confitada, su emulsión e hinojo encurtido. Y es que hay que hacer hueco a los postres. Bueno, al postre por excelencia, la tarta de quesos, tres en concreto, cuyo olé corre de boca en boca.

Restaurante Fismuler en Madrid

Imagen superior: Alcachofas, boletus y berberechos

Entremedias, o en el después, echamos mano de los vinos ecológicos (con opción por copas) y, sobre todo, de las jarras de sangría, limonada, rebujito y michelada hechas en la casa que reafirman la sociabilización oficiada en el Fismuler. Sí, acudir en soledad sería una tristeza. Mejor acudir en tropel, brindar sin parar, y descubrir además que los precios son más que competitivos. Para qué queremos más.

Restaurante Fismuler en Madrid

 Imagen superior: Steak tartare de vaca, especias cajún

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Restaurante Fismuler
Calle Sagasta, nº 29. Madrid
Telf: 91 827 75 81
www.fismuler.es

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