
La actriz y directora Bárbara Mestanza nos habla de Sucia, documental donde convierte su experiencia de agresión sexual en memoria, denuncia colectiva y reparación.
Hace algo más de una década desde que la actriz Bárbra Mestanza sufría una agresión sexual. Un lustro después se subía a un escenario para contar su experiencia mientras emprendía una odisea judicial para conseguir justicia. Entremedias, documentó todo el proceso para dar vida a la película Sucia. ¿Por qué no Hiciste Nada?
Sucia nace como una necesidad de querer plasmar su trauma en 35 milímetros e intentando hacer de muro, para que nadie más tenga que pasar por lo mismo. Coincidiendo prácticamente con el 8M se estrenó el fin de semana pasado en el Festival de Málaga y el público se ha volcado con la cinta. Tal es así que se ha hecho con la Biznaga de Plata al Mejor Largometraje Documental
Pese a la oscuridad del tema, Mestanza nos ofrece un viaje de luz, mostrándonos los destellos que le han permitido seguir adelante. Aprovechamos la ocasión para charlar de ello con la propia directora.
Bárbara Mestanza
Neo2: Bueno, te quería preguntar en primer lugar que el documental parte de la premisa de: “¿Por qué no hiciste nada?”. Un comentario que desgraciadamente se escucha muchísimo en este tipo de situaciones. ¿Qué te llevó a querer hacerlo desde ese prisma?
Bárbara Mestanza: Justo ahora que estamos estrenando el docu y la gente intenta cuestionar la urgencia que pueda tener hablar de esto. Responder a esta pregunta en 2026 teniendo en cuenta que ya ha habido una ola de feminismo que por ejemplo en Instagram recibimos informaciones todo el rato, las mujeres hemos empezado a hablar. Estos días que hemos estado en Málaga ha sido muy bonito y también ha sido duro, en el sentido de que también nos hemos encontrado con situaciones en las cuales me han vuelto periodistas a hacer preguntas que para mí están totalmente fuera de lugar.
Nosotras vivimos en una burbujita donde entendemos perfectamente por qué las víctimas no hacemos nada o por qué nos quedamos bloqueadas, porque esto pasa no solo con los abusos sexuales, sino pasa así en general en toda situación de trauma. Es una manera que tiene el cerebro de reaccionar porque sería tan duro que el cerebro estuviera conectado a tu cuerpo y vivir lo que realmente estás viviendo.
Estos días me planteaba, ¿esta pregunta ha quedado respondida para todo el mundo? Y me doy cuenta que no, que realmente sigue siendo urgente, que realmente la gente sigue romantizando o generando arquetipos de víctima y de agresor. La gente sigue pensando que el agresor es un monstruo y que hay cuatro repartidos por el mundo, que son los mismos cuatro los que van agrediendo a todas las mujeres y que las víctimas somos nada más y nada menos que la bella durmiente. Una chica muy pura, que después de vivir una cosa así, ella hace penitencia, se queda en una esquina como una monja.
Y la verdad es que es todo lo contrario, vivir una cosa así te hace todavía más compleja. Te hace más compleja coexistir contigo misma pero también te hace más complejo coexistir con el resto del mundo. Entonces sí, la voluntad era intentar visibilizar la realidad de lo que pasa de verdad después de sufrir algo así y mostrar todo el viaje legal que realmente es una odisea, es una odisea propia de un thriller.
NEO2: También has tratado de romper ese imaginario que hay en torno a la víctima, de cómo se supone que tiene que ser una víctima
Bárbara Mestanza: Se sigue pensando que el hecho de que tú tengas carácter hace que el carácter sea igual a saber defenderse o a poder defenderse, que es diferente. Y tener carácter no deja de ser un método también de supervivencia.
Entonces piensan que solo vas a ser abusada si eres una mujer complaciente. Y si fuera así… las estadísticas no mienten.Si cada año hay 400.000 personas que son abusadas aquí en España, y solo son esas 400.000 —que son muchísimas— solo son las que han hablado, imagínate todas esas historias, todas esas mujeres que no han llegado a hablar nunca o que igual ni llegarán a hablar ni ellas mismas se han sentado a trabajar eso o a entrar en contacto con eso.
Es que creo que es importante romper ese estereotipo, por llamarlo de alguna manera. El ser víctima es una circunstancia.
Entonces prejuzgar a la víctima al final es también una defensa de tu propio cuerpo, porque es más fácil juzgarla y pensar que a las mujeres que les pasa esto no están preparadas para el mundo y la vida. Es más fácil pensar eso que no darte de bruces con la realidad. Porque claro, entonces tendremos que aceptar que esto le puede pasar a cualquiera y si eso es así entonces vivimos en constante peligro. Y vivir con esa sensación es muy duro.
Y entonces el cuerpo decide: pues no, prefiero juzgar a la víctima y generar un arquetipo para sentirme yo como mujer segura o yo como hombre exento de cualquier responsabilidad.

NEO2: A lo largo del documental se ve que llegar al juicio es como una peripecia en sí misma que además está todo el rato atravesada por la brecha de clase. No todo el mundo puede costearse un juicio y todo lo que implica, ya no solo a nivel emocional o moral sino también económico ¿La búsqueda de financiación para el documental también ha sido así?
Bárbara Mestanza:
Cuando empiezas con el proceso legal no sabes nada, vas aprendiendo según pasa el tiempo. Yo no tenía ni idea de nada; ahora me he vuelto una experta, pero no tenía ninguna idea. Es muy complejo.
Y entonces eso también se cruza con el tema del documental. Yo he seguido con el documental porque era para mí extremadamente urgente y necesario visibilizar esto y que no le volviera a pasar a nadie. Que quien lo vea pueda hacerse una idea de lo que es, generar empatía y también que las personas que estén pasando por algo así se sientan menos solas y acompañadas.
Pero este documental lo hemos levantado a pulmón. Hemos tenido que escuchar frases como que “no trata temas universales”, sino “temas de chicas, cosas de chicas”. Cuando lo más revolucionario para mí en todo este proceso es que cuando los hombres ven el documental o la obra de teatro, que hay muchísimos hombres que acuden a verlo solos, la frase que más me repiten es: “Ahora lo entiendo. Lo entendía de cabeza, pero no lo entendía de cuerpo. Ahora por fin lo entiendo.”
Si realmente esto fuera una cosa de chicas, no habría esta reacción masculina. Y si seguimos pensando que esto son cosas de chicas, sí que no vamos a poder arreglarlo.
Cuando entendamos que esto es un tema patriarcal que nos afecta a todos y a todas, y que el abuso es un tema sistémico del que todos somos corresponsables, entonces sí podremos empezar a cambiar las cosas.
NEO2: Justo eso creo que también lo dices en una escena, que esto no es una cosa de mujeres. A veces parece que a los hombres no les afecta hasta que piensan “podría ser mi hija, mi hermana”.
Bárbara Mestanza: Antes el público era totalmente femenino y ahora es bastante 50-50. Y muchos hombres se me acercan a hablar. Creo que las cosas están cambiando.
Pero lo que yo reconozco mucho en ellos es el miedo. Y no porque nosotras estemos hablando, sino porque todo esto les resuena demasiado. Les da miedo.
El miedo es un mecanismo de supervivencia y lo que hace muchas veces es alejarte. Pero hasta que no te pongas en debate contigo mismo, hasta que no te mires un poco por dentro —como cuando hacemos terapia— no podrás evolucionar.
Yo siempre digo que hasta que no me reconozca a mí misma machista, racista y clasista, no podré dejar de serlo. Hasta que no te miras al espejo de verdad, no puedes llevar una vida coherente y honesta.

NEO2: Quería preguntarte también a nivel personal. Ahora que ha pasado tiempo y que el documental ya se ha proyectado, ¿sientes que has reparado algo de ti misma con él?
Bárbara Mestanza: Enfrentar el documental y moverlo es darte cuenta de la gravedad del asunto. Porque muchas veces es fácil disociar cuando lo estás pasando mal.
Pero al verlo te das cuenta de que esto no es una tontería. Cuando se habla de que somos supervivientes no es solo porque hayas sobrevivido a una agresión, sino porque la supervivencia es lo que empieza justo después.
Después viene un proceso muy largo, muy oscuro. En mi caso entré en una depresión y en un proceso de autodestrucción muy fuerte. Dejé de sentirme yo misma. Ahora siento que soy yo misma otra vez. Me siento en sintonía con quien realmente soy. Y siento que la herida ya no me lleva a mí, sino que yo llevo la herida. Y eso para mí ha sido sanar muchísimo.
NEO2: Y te quería preguntar cómo es para Bárbara persona todo este viaje con la película. Ahora que lo has lanzado es volver a ponerte en el foco. No sé cómo estás lidiando con revivirlo todo otra vez, con la promoción, con la prensa o estar hablando del tema incluso conmigo que no me conoces.
Bárbara Mestanza: Está siendo durillo. Pero, necesario, porque sigo creyendo en ello sin duda, pero tengo que ir con mucho cuidado de no disociarme.
Entonces tengo que ir haciendo muchos parones, muchas idas y venidas al baño donde me siento en la taza del váter y me quedo un rato intentando chequearme. Me doy cuenta de que esto es tan sensible, tan privado y tan íntimo, que a veces sí que me ha abrumado entrar en contacto con la rapidez y el jaleo que supone un festival y todo el proceso de promoción de una película.
Mi cuerpo tiene un ritmo, pero la parte laboral está en la rapidez del capitalismo. El arte está tan dentro de esa rapidez y tan poco en las curas… Romper con el hacer patriarcal y con el capitalismo implica que trabajar desde el feminismo requiere otros tiempos, otras maneras, otras curas. No es todo hacer, hacer, hacer rápido en línea recta. Es todo mucho más circular.

NEO2: Debe ser loco estar todo el rato expuesta.
Bárbara Mestanza: Es muy loco. Hay gente increíble, pero también he tenido momentos muy fuertes. Me han preguntado cosas como cuánto tardé en follar después de que me pasara esto.
Es fuertísimo. Y además se te exige una serie de cosas. Estamos estrenando en Málaga y para mí enfundarme en un vestido y atravesar una alfombra roja es algo que a mi parte de actriz y de directora le hace muy feliz.
Pero también hay una niña pequeña dentro de mí que dice: espera, camina lento, protégete. Ha sido muy bello, pero me doy cuenta de que lo que estamos haciendo requiere que yo lleve un poco más el ritmo de las cosas, que lleve la batuta.
NEO2: Has pasado por el juicio en el sentido más literal de la palabra, pero ahora te estás sometiendo a otro escrutinio: la prensa, el público… ¿Cómo te sientes con eso?
Bárbara Mestanza:
Mal. Porque también pienso: imagínate que alguien dice que el documental es flojo… y es que es mi historia, no es un guion.
Además el montaje de este documental va más allá de hacer una buena película. Queremos hacer una buena película, pero también necesitamos mostrar ciertas cosas porque son importantes.
Me da mucho miedo que me hagan daño. Me da miedo que me vean como una mujer con una tara, que me reduzcan a una herida. Que entiendan que yo soy solo eso, cuando esto es solo un resumen escogido de seis años de mi vida. No soy solo esta película. Pero al mismo tiempo sí aparezco en ella y sí es una parte de mí.
Entonces también me da miedo lo contrario: que como es una película la gente me trate como si fuera un personaje, como si fuera una construcción o una performance. Y no es ni una cosa ni la otra.

NEO2: También tienes que lidiar con el comentario de que lo haces por sacar rédito económico.
Bárbara Mestanza: Una persona a la que admiro mucho, Vicky Rosell, decía que las víctimas han tenido que prescindir incluso del único elemento de reparación que te da el Estado, que es la reparación económica.
En estos años yo me he gastado muchísimo dinero en terapia, para poder superar esto. Muchísimo dinero. Y aun así, para demostrar tu inocencia tienes que hacer informes psicológicos, pasar por juicios… y además no querer que te reparen económicamente para que no digan que lo haces por dinero.
Es fuertísimo. Y además hay mucho desconocimiento sobre cómo funciona el mundo creativo. Con este documental hemos gastado dinero. No hemos ganado dinero ni lo vamos a ganar. Nadie me va a pagar a mí por mi dirección ni al equipo. Lo único que hemos hecho es pagar a los trabajadores que han colaborado en el proyecto. Esto se hace porque creemos que es tan importante y urgente que vale la pena invertir tiempo, energía y dinero.
NEO2: También me parece simbólico que el documental se estrenara en torno al 8M. ¿Te da vértigo convertirte en símbolo de algo?
Bárbara Mestanza: Tengo sentimientos encontrados. El problema de convertirse en símbolo es que parece que esperamos que los símbolos sean vírgenes, santas, como una Juana de Arco. Y eso no existe. Los símbolos no son reales. Y tenemos que dejar de esperar de las mujeres líderes que sean perfectas, puras o santas. Porque eso es imposible.
NEO2: ¿Te preocupa que te reduzcan a esa parte de la lucha y no se valore tu trabajo artístico?
Bárbara Mestanza: Al final esto no deja de ser una película que hemos dirigido, que hemos montado, que hemos rodado. Me da miedo que no me vean ni como directora, ni como actriz, ni como guionista, que no se valore ese trabajo también me preocupa.
A veces siento que estoy cumpliendo una cuota y no sé hasta qué punto eso influye en que me salga trabajo en un sitio u otro. No sabré nunca hasta qué punto es así. Eso contribuye un poco a mi síndrome de la impostora.
Pero al mismo tiempo siento que es nuestro deber ocupar el espacio que podemos ocupar. Ahora mismo existe algo que se llama discriminación positiva, y es así porque no vivimos en un mundo maravilloso e igualitario donde realmente tengamos el mismo espacio. Entonces, si nos dan espacio por tener coño, pues ok: voy a ocupar ese espacio y ya te digo yo que no me voy a ir de él.

NEO2: En el documental se ve una obra de teatro muy colorida, y la iluminación tampoco tiende a la oscuridad. Parece una decisión muy consciente. ¿Por qué querías alejarte de esa estética?
Bárbara Mestanza: Yo veía muchas películas sobre estos temas y las sentía frías. Y creo que eso forma parte de seguir construyendo una narrativa muy poco útil: la de contar las historias de abuso como si fueran historias de terror y eso nos hace un flaco favor.
Por eso para mí era muy importante que hubiera luz. La chica que ha hecho el color, Mónica, lo sabía: yo quería ir hacia tonos cálidos. También quería que el espacio de la obra de teatro fuera bonito.
Porque la realidad es que estas cosas pasan a plena luz del día. Pueden pasarte a las doce del mediodía en un sitio maravilloso. Eso es la vida. La vida es blanco y negro al mismo tiempo.
NEO2: Para cerrar, ¿qué viaje te gustaría que tuviera el documental?
Bárbara Mestanza: Me encantaría que llegara al mayor número de personas posible. Y también que fuera tratado con el máximo respeto. No digo que no esté pasando, pero acabamos de empezar y no sé qué me voy a encontrar.
Me gustaría que se tratara como un documental que habla de algo urgente. A mí esto me pasó hace once años, pero me ha vuelto a pasar después. No lo cuento en el documental porque ya sería demasiado, pero nos sigue pasando. Por eso me gustaría que se tratara como un tema urgente, urgente como una guerra. Porque esto también es una lucha, una batalla. Y nos siguen matando.
Y también me gustaría que se entendiera como un tema universal. Hemos visto muchísimas películas sobre guerras con soldados y hemos empatizado con ellos sin ser soldados. Creo que ya es hora de dejar de tratar esto como un “tema de mujeres”. Ojalá este documental se trate, de ahora en adelante, como algo universal y estrictamente importante.