Burr diseña Café Nōfin, estación intermedia para ciclistas

Reducirlo a cafetería sería simplificarlo; llamarlo tienda, quedarse corto. Café Nōfin es un concepto híbrido, un planteamiento que el estudio Burr supo transformar y hacerlo existir.

NDLSS, firma especializada en apparel ciclista, requería que Café Nōfin transmitiera “sus valores y su marco conceptual”. Bur interpretó el encargo con un interiorismo que lo presenta como un espacio donde pedalear y cuidarse forman parte de lo mismo. “Nos pidieron un lugar donde exponer y vender ropa y complementos relacionados con el ciclismo, junto a un espacio dedicado a la restauración”, explican desde el despacho.

Burr diseña Café Nōfin, estación intermedia para ciclistas

Un alto en el camino junto a Madrid Río

Próxima a Madrid Río, la ubicación favorece que Café Nōfin conecte fácilmente con quienes lo frecuentan. El ir y venir de ciclistas convierte el recinto en una especie de alto en el camino, una estación de paso o, según resume la oficina, “más que un destino, es un umbral en mitad del movimiento”, con el Palacio Real y la Galería de las Colecciones Reales asomando al fondo sobre el Campo del Moro.

De academia fragmentada a espacio continuo ideado por Burr

Con más de 400 m² útiles, Café Nōfin había sido en otra vida una academia excesivamente compartimentada y algo opresiva, plagada de mamparas con vinilos, falsos techos y suelos vinílicos. La escasa altura y la gran profundidad remarcaban esa atmósfera cavernosa; como apunta Burr, “la sensación era muy de cueva”. Sin modificar esas proporciones, se aplicó un mortero proyectado continuo que envuelve techos y paredes, permitiendo unificar visualmente el espacio e integrar las instalaciones previas dentro de una superficie común.

Burr diseña Café Nōfin, estación intermedia para ciclistasBurr diseña Café Nōfin, estación intermedia para ciclistasBurr diseña Café Nōfin, estación intermedia para ciclistas

“Nos encontramos un techo totalmente irregular, del que descolgaba todo tipo de tubos, restos de antiguas estructuras e instalaciones. Aprovechamos para empotrar las luminarias y hacer que la iluminación emergiera del propio proyectado […] Quisimos evitar a toda costa revestir el espacio con trasdosados y falsos techos para ocultar la preexistencia, por lo que dar con la solución supuso un reto”, comenta el equipo.

Dos niveles, una misma planta

El establecimiento está repartido en dos niveles, cada uno con diferentes cometidos. Arriba, ras de vía pública, se sitúa la zona principal; abajo, el espacio se presta a eventos en petit comité. Pero no hay duda: es en la planta calle donde realmente se condensa la esencia del trabajo de Burr. A su vez, esta área se divide en dos.

La cota superior: movimiento y referencia a la carretera

En la cota superior se concentran los usos más activos y funcionales: los baños, un rincón para ciclistas equipada con ropa y bomba de inflado, la barra de cafetería, bancos corridos con pequeñas mesas y una gran mesa central para reunirse. Todo con referencias al mundo vial. El suelo, de resina epoxi con textura rugosa, recuerda al asfalto; y el banco perimetral, resuelto con tubos de acero galvanizado, parece sacado directamente de un quitamiedos.  Las mesas, fijas y pesadas, reinterpretan los merenderos de las áreas de descanso. Por suerte, el cuerpo se apoya en superficies acolchadas inspiradas en los culottes, pensadas para hacer la estancia mucho más cómoda.

Burr diseña Café Nōfin, estación intermedia para ciclistas

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La cota inferior: calma, tatami y atmósfera doméstica

En contraste, la segunda área no persigue la acción, sino la calma, valiéndose de materiales cálidos, una tenúe iluminación y una distribución más libre, menos rígida. El protagonismo lo asume un gran tatami de madera. Sobre él, la lámpara de papel Saigón, de Faro, recoge la luz y la concentra. Las mesas, realizadas en la misma madera, parecen nacer del propio suelo: algunas se deslizan por el perímetro y otras se encajan directamente en el tatami. Por su parte, las sillas corresponden al modelo Don de Ondarreta. Cabe destacar, además, que Burr diseñó para la planta sótano una serie de asientos que sintetizan los principios de lo anterior: estructuras ortogonales de madera combinadas con revestimientos textiles acolchados.

Burr diseña Café Nōfin, estación intermedia para ciclistasBurr diseña Café Nōfin, estación intermedia para ciclistas

Aquí puedes ver los planos.

Ficha técnica de Café Nōfin

Arquitectura: Burr.
Cliente: NDLSS (marca de apparel ciclista).
Ubicación: Madrid, entorno de Madrid Río, Puerta del Ángel.
Superficie: aproximadamente 400 m² útiles.
Tipo de intervención: interiorismo.
Uso principal: cafetería.
Usos complementarios: tienda de ciclismo + espacio para eventos.
Concepto: espacio híbrido entre cultura ciclista, pausa y bienestar.
Plantas: planta calle + planta sótano.
Planta sótano: espacio para eventos y presentaciones.
Iluminación destacada: lámpara de papel Saigón.
Ambiente zona superior: inspiración en carretera e infraestructuras viales.
Estado previo: antigua academia muy compartimentada.
Tratamiento de techos: mortero proyectado para integrar instalaciones.
Pavimento principal: resina epoxi con textura rugosa tipo asfalto.
Paredes: revestimiento continuo de mortero.
Material zona tatami: madera tratada para alto tránsito.
Mobiliario: diseño propio en su mayoría.
Inspiración mobiliario superior: merenderos de carretera y quitamiedos.
Banco perimetral: tubos de acero galvanizado.

Acabados blandos: textiles acolchados inspirados en culottes ciclistas.
Mesas zona tatami: integradas o emergentes del propio suelo.
Sillas zona tatami: modelo Don de Ondarreta.
Sillas planta sótano: diseño propio en madera y textil acolchado.
Climatización: aire frío-calor por conductos vistos.
Cocina: sin salida de humos.
Duración de obra: aproximadamente 6 meses.
Construcción: Dasepa.
Equipo: Amanda Bouzada, Jesús Meseguer, Natalia Molina, Marina Van der Linden, Guillermo Hernández.
Dirección creativa: Hugo Huerga y Diego Andrés López.
Iluminación (diseño): Ricardo Morcillo.
Identidad visual: Brigade86.
Consultoría restauración: Ansón y Bonet.
Fotografía: Maru Serrano.