Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31

La Sala Alcalá 31 presenta L’Anima Non Finita, una exposición de Lidó Rico que reúne más de 50 obras y propone un recorrido de cuatro décadas.

Comisariada por Míriam Huéscar, la muestra ofrece una inmersión en el universo de Lidó Rico, una de las voces más singulares del arte contemporáneo español. A través de esculturas, instalaciones y procesos matéricos, el artista sitúa el cuerpo en el centro de una investigación que atraviesa la memoria, la identidad y la vulnerabilidad humana. Podrá visitarse del 8 al 31 de mayo.

Imagen superior: Los Bendecidos. 2023. © José Luis Montero

Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31Proceso Lido Rico. © Sergio Casado

El cuerpo como origen

Desde sus inicios, la práctica de Lidó Rico ha girado en torno a una relación radical con el cuerpo, entendido como herramienta, materia y espacio de conocimiento. Su técnica, basada en la inmersión directa del cuerpo en escayola, captura una presencia antes que una reproducción fiel de la forma. En ese gesto, el cuerpo se desplaza de la representación hacia la huella. Una huella que trasciende lo físico y se sitúa también en el tiempo.

“Comprendí que, si lograba fijar el espacio ocupado por una parte de mi cuerpo en un instante concreto, estaría atrapando literalmente el tiempo.” Lidó Rico

Este intento de fijar el tiempo atraviesa toda la exposición. Cada pieza aparece como un fragmento detenido, como el rastro de una acción que ya ha ocurrido. El cuerpo se convierte así en archivo, en superficie donde se inscriben la experiencia, el desgaste y la memoria.

Una exposición en dos tiempos

El recorrido expositivo se despliega en dos niveles que marcan una transición clara entre lo colectivo y lo introspectivo. En la planta baja, grandes instalaciones como Secadero de pensamientos o Murcia, piel y memoria introducen al visitante en una dimensión coral. La acumulación de formas, la repetición de elementos y la escala de las piezas generan una sensación de saturación que remite a la memoria compartida, a la construcción de una identidad que no es individual, sino colectiva.Aquí, el cuerpo se multiplica, se fragmenta y se diluye en el conjunto. Las cabezas suspendidas, los volúmenes acumulados o las superficies texturizadas generan una imagen potente donde lo humano aparece como algo común, repetido y, en cierto modo, anónimo.

Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31Proceso Lido Rico. © Archivo FUNDAC

En la planta superior, el recorrido se repliega hacia lo íntimo. Las obras adquieren un carácter más introspectivo, centrado en la autorrepresentación y en la construcción del yo. El tono cambia, se vuelve más silencioso, más contenido, en línea con esa idea del propio artista de que “el viaje del arte debe ser introspectivo, espeleológico, siempre hacia dentro”. Este desplazamiento entre lo colectivo y lo individual no es lineal, sino que genera una tensión constante. La exposición no propone una lectura cerrada, sino un tránsito entre distintos estados de percepción.

Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31Piel y Memoria. 2025. © Chris Robinson

Materia y proceso

Uno de los aspectos más relevantes de la práctica de Lidó Rico es su relación con la materia. Materiales como la cera, la resina o la escayola funcionan como elementos activos dentro del mismo proceso. Este vínculo implica una relación de resistencia, de adaptación y de escucha. La materia no se somete, más bien responde, se transforma, introduce variaciones. En este sentido, el proceso adquiere un papel central. La obra se define por la serie de decisiones, errores y transformaciones que la hacen posible a lo largo del proceso.

La imperfección, el fallo y la fragilidad se incorporan al proceso como elementos constitutivos de la obra. Desde esa inestabilidad y en diálogo con lo imprevisible, el trabajo se configura como un campo abierto de transformación. Como señala el propio artista, “Hacer del defecto virtud ha sido una constante en mi trabajo.”

Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31Secadero de Pensamientos. 2005. ©Angel Fernández Saura

Memoria y condición humana

Más allá de lo formal, L’Anima Non Finita plantea una reflexión profunda sobre la condición humana. El cuerpo aparece como un territorio donde se cruzan la memoria, la identidad y el tiempo: un espacio vulnerable, expuesto y, al mismo tiempo, cargado de significado. La exposición conecta con debates contemporáneos en torno a la representación, la identidad y la relación entre lo individual y lo colectivo. En un contexto marcado por la fragmentación, la hiperexposición y la construcción constante de imágenes, el trabajo de Rico propone una mirada distinta, más lenta, más física y más consciente de la fragilidad, donde —como señala el propio artista— “en una sociedad dominada por la apariencia y el mercantilismo, la emoción se convierte en algo inaudito”.

La emoción, entendida aquí como experiencia profunda, se convierte en una forma de resistencia. Frente a la superficie, la obra insiste en la profundidad. Frente a la velocidad, en el tiempo.

Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31Vide. © Jose Luis Montero

El arte como pregunta

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo de Lidó Rico es su capacidad para evitar respuestas cerradas. Cada pieza, cada instalación, funciona como una pregunta abierta, en línea con la idea del propio artista de que “una obra artística, aunque luche por encontrar respuestas, siempre termina por convertirse en una nueva pregunta”. Esta idea atraviesa toda la exposición. No hay una narrativa única ni un recorrido cerrado. El espectador se enfrenta a un conjunto de imágenes, formas y experiencias que requieren una implicación activa. El arte aparece así como un espacio de interrogación, un lugar donde las certezas se suspenden y la experiencia se vuelve más compleja.

Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31Piel y Memoria. © José Luis Montero

Continuidades y nuevos proyectos

Lejos de limitarse a una revisión retrospectiva, L’Anima Non Finita se plantea como una cartografía del pensamiento visual de Lidó Rico, donde cada obra funciona como fragmento de un sistema que conecta lo íntimo con lo colectivo. Esta investigación continúa en sus próximos proyectos, como la exposición La revelación / Revelation / Atklāsme, que podrá verse del 18 de junio al 23 de agosto en el Museo de la Bolsa de Riga, donde su trabajo dialogará con la colección permanente, y una intervención de gran formato en una iglesia desacralizada en Yecla (Murcia), en la que el artista aborda el retablo como espacio de transformación.

Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31Comulgatorio. 2023. © Juan Sánchez Calventus

Accesibilidad y experiencia

Junto a su dimensión artística, la exposición incorpora un programa de accesibilidad e inclusión que busca ampliar la experiencia a nuevos públicos. A través de recursos adaptados y herramientas de mediación, se propone una relación más directa con las obras, más allá de las barreras habituales del espacio expositivo. Este enfoque no es accesorio, sino que forma parte del propio proyecto.

Lidó Rico inaugura L’Anima Non Finita en la Sala Alcalá 31Lido Rico. © Belén Campillo

La exposición L’Anima Non Finita de Lidó Rico puede visitarse en la Sala Alcalá 31 del 8 al 31 de mayo de 2026. Más información en este enlace.