Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y Murcia

Rosana Antolí inaugura temporada con dos exposiciones simultáneas en Madrid y Murcia donde explora el lenguaje, la repetición, la fragilidad y las formas de vida más allá de lo humano.

Entre organismos híbridos, voces suspendidas, agua y coreografías invisibles, Rosana Antolí inaugura una nueva etapa de su práctica con dos exposiciones simultáneas: The Word That Is Heard In Silence en The Ryder Projects de Madrid y The Permeating Murmur en el Centro Párraga de Murcia. A través de esculturas, pinturas, vídeos e instalaciones, la artista explora el cuerpo como territorio de resistencia, memoria y mutación, abriendo espacios donde lo humano convive con otras formas de percepción y existencia.

Foto superior: Permeating Murmur, Centro Párraga. Foto: Estudio Batalla

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaPermeating Murmur, Centro Párraga. Foto: Estudio Batalla

Entre la latencia y la transformación

Afincada en Londres y convertida en una de las voces más singulares de su generación, Rosana Antolí lleva años desarrollando una práctica híbrida entre performance, escultura, dibujo y vídeo. Sus obras funcionan como organismos sensibles donde el cuerpo, el gesto, el sonido o la memoria aparecen atravesados por procesos de transformación constante.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaThe Word That Is Heard In Silence, The Ryder Projects. Foto: Roberto Ruiz 

Charlamos con la artista con motivo de sus nuevas exposiciones en The Ryder Projects de Madrid y el Centro Párraga de Murcia, dos proyectos conectados por la idea de latencia, porosidad y resistencia desde lo vulnerable. Aunque cada muestra despliega un universo propio, ambas comparten una investigación sobre los estados intermedios, los cuerpos en tránsito y aquello que todavía no termina de tomar forma. Desde criaturas híbridas y anatomías suspendidas hasta coreografías repetitivas y ecos acuáticos, Antolí continúa construyendo un lenguaje visual profundamente físico y sensorial, donde lo humano se mezcla constantemente con otras formas de existencia.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaThe Word That Is Heard In Silence, The Ryder Projects. Foto: Roberto Ruiz 

Voces suspendidas y anatomías híbridas

La exposición The Word That Is Heard In Silence, que puede verse en The Ryder Projects hasta el 3 de junio, reúne una serie de pinturas, esculturas y dibujos desarrollados a lo largo de 2026 en los que Antolí profundiza en algunas de las líneas centrales de su práctica reciente: el cuerpo como espacio de transformación, la construcción del lenguaje y las formas de existencia más allá de lo humano. La artista define la muestra como “una ópera sin voz” o “una partitura que todavía no ha sido activada”. Más que presentar obras cerradas, el proyecto plantea el espacio expositivo como “un sistema donde algo ocurre entre estados —entre lo que ha pasado y lo que está por suceder—”. Esa sensación de suspensión atraviesa toda la exposición: gargantas, cavidades, túneles y cuerpos híbridos aparecen como organismos que todavía están aprendiendo a producir lenguaje.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaThe Word That Is Heard In Silence, The Ryder Projects. Foto: Roberto Ruiz 

El proyecto parte de una investigación desarrollada en el Centro de Arte Moderna Gulbenkian con An Aria for the Mallard, una escultura operística concebida junto a las aves que habitan sus jardines.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaThe Word That Is Heard In Silence, The Ryder Projects. Foto: Roberto Ruiz 

Desde ahí, la práctica de Antolí se desplaza hacia un imaginario atravesado por la bioacústica, la literatura surrealista y la fabulación especulativa. Leonora Carrington, Remedios Varo, Ursula K. Le Guin o Federico García Lorca aparecen como “presencias activas” cuyos imaginarios abren otras formas de relación entre cuerpos, símbolos y estados de conciencia. “Me interesa escuchar el entorno como un sistema de producción de lenguaje más allá de lo humano”, explica Antolí. En este contexto, la presencia de aves y criaturas híbridas atraviesa toda la exposición como una posibilidad de desobediencia frente a los patrones establecidos. Las obras no ilustran relatos cerrados, sino que funcionan como símbolos abiertos, fragmentos narrativos y estados de tránsito.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaThe Word That Is Heard In Silence, The Ryder Projects. Foto: Roberto Ruiz 

Pintura, voz y materia como sistemas vivos

La materialidad atraviesa de forma constante The Word That Is Heard In Silence. En esta exposición, Rosana Antolí se acerca a la voz desde un lugar profundamente físico, ligado a la respiración, la vibración y la fricción del cuerpo. “La voz es aquí un gesto físico”, explica la artista, desplazando el lenguaje hacia algo más intuitivo, sensorial y corporal. Materiales como el vidrio, el cobre o las semillas de Papaver Somniferum introducen en la muestra una temporalidad lenta y suspendida. En piezas como The Hipnagogic Oscillator o Micelio Para Pájara, da la sensación de que algo está ocurriendo constantemente bajo la superficie, aunque nunca llegue a mostrarse del todo. Antolí habla de “un canto que no llega a escucharse ni a verse y, sin embargo, sigue vibrando en el interior”, como si las obras permanecieran en un estado de latencia continua.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaThe Word That Is Heard In Silence, The Ryder Projects. Foto: Roberto Ruiz 

Esa misma sensación atraviesa series como Herencia sin testamento, donde la artista reflexiona sobre los legados que recibimos sin instrucciones precisas: memorias fragmentadas, símbolos incompletos y gestos heredados que solo pueden activarse desde la experiencia personal. Más que ofrecer significados cerrados, la exposición abre un espacio de atención y escucha hacia aquello que todavía permanece indefinido, en tránsito o a punto de emerger.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaPermeating Murmur, Centro Párraga. Foto: Estudio Batalla

El murmullo, el agua y la resistencia de lo poroso

Paralelamente, Rosana Antolí presenta en el Centro Párraga de Murcia The Permeating Murmur, comisariada por Nerea Ubieto y abierta hasta el 28 de mayo. Si en Madrid el lenguaje aparece suspendido y en proceso de formación, aquí el eje se desplaza hacia el cuerpo, la repetición y la porosidad como formas de existencia y resistencia. La exposición se articula como un recorrido inmersivo atravesado por “un murmullo abstracto e incesante” que, en palabras de la comisaria, “se infiltra y afecta lentamente al cuerpo del espectador”.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaPermeating Murmur, Centro Párraga. Foto: Estudio Batalla

A través de esculturas, vídeos e instalaciones, Antolí investiga los automatismos cotidianos, las coreografías invisibles y los ritmos repetitivos que organizan la vida contemporánea.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaPermeating Murmur, Centro Párraga. Foto: Estudio Batalla

“El murmullo no es solo una metáfora, es una condición: una vibración que acompaña a los cuerpos”, explica la artista. En piezas como Instructions For The Immortal Jellyfish o Virtual Choreography, la repetición aparece como un umbral entre lo humano y lo posthumano, situando el cuerpo “entre su condición mortal, limitada y resistente, y la posibilidad de disolverse en una repetición infinita”. El agua funciona como archivo de memoria, espacio de tránsito y materia imposible de contener. Obras como I Will Give You The Sea exploran la fragilidad humana desde una dimensión íntima y afectiva vinculada al amor, la pérdida y la imposibilidad de fijar aquello que inevitablemente se escapa. “Cómo dar el mar a alguien, cómo ser agua para otro”, plantea Antolí.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaPermeating Murmur, Centro Párraga. Foto: Estudio Batalla

Una práctica en expansión constante

Entre Londres, Madrid y Murcia, Rosana Antolí continúa consolidando una práctica artística profundamente singular donde pintura, escultura, vídeo y performance se entrelazan para pensar nuevas formas de percepción, escucha y relación con lo humano y lo más-que-humano. Tanto en The Word That Is Heard In Silence como en The Permeating Murmur, la artista trabaja desde aquello que permanece inestable: cuerpos que mutan, voces que vibran antes de convertirse en lenguaje, gestos repetidos hasta rozar la extrañeza o materiales que parecen contener una memoria latente. Sus exposiciones funcionan como ecosistemas sensibles donde el espectador no solo observa, sino que atraviesa estados físicos y emocionales vinculados a la fragilidad, la escucha y la transformación.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaPermeating Murmur, Centro Párraga. Foto: Estudio Batalla

Lejos de construir narrativas cerradas, Antolí abre espacios donde conviven lo intuitivo, lo biológico, lo performativo y lo especulativo. Un territorio donde el cuerpo deja de entenderse como una entidad fija para convertirse en algo poroso, vulnerable y continuamente atravesado por otros ritmos, especies y formas de existencia.

Rosana Antolí activa dos universos entre Madrid y MurciaPermeating Murmur, Centro Párraga. Foto: Estudio Batalla

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