Angelina Jolie abraza una vivencia personal en Couture

Angelina Jolie estrena Couture, película disponible en todos los cines a partir del 8 de mayo. Este largometraje sincero, humano y muy real ahonda en cómo es enfrentarte a lo que más miedo da: decir adiós.

Directora, productora, actriz y madre, pero la relevancia no está en este orden. La nacida en Los Ángeles vuelve al cine con un proyecto muy emocional, de esos que te dejan con el cuerpo templado. Y lo hace abrazando, con mimo, una enfermedad que arrasa con todo y que estuvo presente en su vida. Couture es mucho más que una película de moda; indaga en los complejos entramados que hay en una industria que a veces es tachada de superficial, cuando hay mucho detrás. A veces demasiado…

 

La magia del cine… Esa capacidad de emocionar, enternecer, enfadar, ilusionar y consolar. Es un arte capaz de darnos mundos de ensueño y a su vez ser ese espacio donde puedes hablar con quienes ya no están. Dar formas a quienes fueron, contar sus historias, vivir sus emociones. Angelina Jolie lo sabe, y por ello, Couture es tan única.

Este proyecto dirigido por Alice Winocour, directora francesa conocida por Memorias de París o Proxima, es un beso a la hermandad. Asimismo, es mucho más que una película que se enmarca en el mundo de la moda, y por supuesto, que es mucho más que una “lucha” contra el cáncer. Es un trabajo cuidado al detalle, como si se tratara de un vestido que llevas elaborando meses.

La hermandad cosida con mimo

Couture es un largometraje que se presenta en cuatro miradas, cuatro mujeres con luchas internas y su fortaleza, esa que es capaz de mover montañas. Angelina es una mujer de éxito, una directora de cine que tiene una hija y que sabe lo que quiere en la vida. Con una visión tan clara que es imposible contradecirla cuando un plano no es como ella soñaba en su cabeza. A su vez Ada, es una “niña” que se ha hecho adulta a la fuerza, con una guerra a su espalda, y siendo el pilar de su familia sudanesa. Es la nueva cara, la nueva modelo que abre el desfile y que se enfrenta a la superficialidad de la moda, cuando esta tiene unas tablas y serpientes más grandes que sus tacones.

Mientras que Angèle es una maquilladora en la Fashion Week. Es una mujer amable con los demás y soñadora en el interior de su casa llena de platas. Es el refugio de confesiones, y a su vez, es la lucha por querer ser algo que muchos ven como innecesario. Es una mujer que trabaja con ahínco persiguiendo lo que anhela: ser escritora. Y aunque la vida la tumba, ella se levanta y además es el brazo que consuela a otros. Y por último, pero no menos importante, Christine es una joven adulta que toca con la yema de los dedos su sueño, y vive en su piel el síndrome del impostor, pero eso no le impide hacer su trabajo, elaborar el vestido que abre el desfile. Un momento clave en su vida, porque es el inicio de todo, la anticipación a la realización.

Angelina Jolie abraza una vivencia personal en Couture

Fotograma de ‘Couture’, aparece Angelina Jolie y Louis Garrel

Couture sabe a soledad, despedida y lucha

No es un largometraje sobre la industria de la moda, ni pretende ser un trabajo que habla de cáncer y creo que eso es lo que eleva el proyecto. “¿Cómo definirías la moda en dos palabras?”, esta pregunta inicia un relato que expone al ser humano de manera transparente. Somos frenesí, ilusiones, proyectos, esperanzas ajenas, sueños propios, persistencia, amor y, aunque no queramos, también somos miedos, segundos y despedidas. El ser humano vive, y la vida es como el tiempo, impredecible. Puedes preparar durante meses un proyecto y que en el último momento no sea tan especial como creías, porque el tiempo, como la vida, no siempre llueve a gusto de todos.

Couture muestra esto, con cuatro miradas, y no lo hace de manera crítica ni mordaz. Angelina logra ponernos los pelos de punta en ese momento cuando descubre que su vida ahora no es tan suya, es del destino. Y eso es injusto, pero es verdad. Es tan real como las guerras que vives internamente y las que te persiguen por fuera, Ada es un ejemplo de ello. Es una chica de 18 años que no sabe si quiere ser modelo, pero tiene que serlo para poder ayudar a su familia, la cual huye de las trifulcas que hay hoy en día. Asimismo, nos da conversaciones tan necesarias como ver qué sienten las modelos, qué tienen en su mochila… Como una chica que es “guapa” y a la vez es ucraniana y siente miedo cada día. No es solo guapa. No son solo vestidos, ni es solo maquillaje, ni es solo una película.

Un adiós real

Y si tuviera que destacar una secuencia, que no sea el impresionante momento donde Angeline interpreta cómo es recibir una noticia tan determinante en su vida, sería esa conversación donde es la brújula de su hija. Ese instante final donde su hija se pierde y es su madre la que la ayuda a encontrarse, la brújula de su corta existencia. Y aunque es imprescindible la figura de una madre, que en algún momento se va, pero nos deja ese “gracias por guiarme”. Un agradecimiento tan profundo como simple en palabras, un gracias que, si me permites, no siento que sea a Angelina, sino que es un gracias de la actriz a su madre, la que ha abrazado en este trabajo y a la que ha rendido homenaje con miradas, lágrimas y un collar.

Angelina Jolie abraza una vivencia personal en Couture

Couture en todos los cines de España a partir del 8 de mayo