
Sol Picó presenta La Cordero y su Ejército, una pieza de danza contemporánea que transforma el apocalipsis íntimo en ritual escénico de vulnerabilidad, fuerza y reconciliación.
La coreógrafa Sol Picó regresa a los escenarios madrileños con La Cordero y su Ejército, una propuesta de danza contemporánea que podrá verse del 20 al 23 de mayo en la Sala Verde de Teatros del Canal. Concebida como un ritual escénico sobre el final entendido como transformación, la pieza combina potencia física, imaginario apocalíptico y una profunda reflexión sobre la vulnerabilidad humana.
Foto superior: Albert Uriach
Foto: Soledad Villalba
La creación de Sol Picó se sitúa en un territorio donde el cuerpo deja de ser únicamente un instrumento coreográfico para convertirse en espacio de conflicto, memoria y reconciliación. La Cordero y su Ejército parte de una idea esencial: el final no representa una destrucción definitiva, sino el inicio de un nuevo estado de conciencia. Desde esa perspectiva, la obra propone un viaje emocional y simbólico en el que la fragilidad se transforma en motor de cambio.

La vulnerabilidad aparece aquí como una forma de resistencia.
La pieza se construye como un gran ritual contemporáneo atravesado por imágenes de combate y redención. Sobre el escenario, siete intérpretes dan forma a una comunidad marcada por la tensión entre fuerza y derrumbe. La referencia simbólica a los cuatro jinetes del apocalipsis introduce una dimensión alegórica que recorre toda la obra, aunque alejada de cualquier lectura religiosa literal. En el universo de Sol Picó, el apocalipsis adopta la forma de un cabaret existencial, excesivo y profundamente humano.

La propia creadora resume ese planteamiento con una frase que atraviesa el sentido de la obra: “La única batalla final es la que lucho conmigo misma”. La idea del perdón, de aceptar aquello que no fue o ya no podrá ser, aparece como uno de los ejes emocionales de la propuesta. En ese sentido, la pieza no habla únicamente del colapso, sino también de la posibilidad de reconstrucción personal.

El final deja de entenderse como cierre para convertirse en tránsito.
Uno de los aspectos más relevantes de La Cordero y su Ejército es su lenguaje coreográfico. Sol Picó vuelve a explorar el mestizaje de estilos que ha definido gran parte de su trayectoria artística. La técnica clásica de la zapatilla de punta aparece deliberadamente desestructurada y dialoga con el flamenco, disciplina recurrente en el trabajo de la coreógrafa. De esa fricción surge una escritura física marcada por el desequilibrio, la tensión y la convivencia constante entre delicadeza y violencia.

La escena se llena además de elementos materiales que intensifican esa atmósfera ritual. La tierra, el metal, las espadas y los escudos construyen espacios de confrontación donde el cuerpo parece enfrentarse tanto al entorno como a sí mismo. Lejos de funcionar como simples recursos visuales, estos objetos participan activamente en la dramaturgia y refuerzan la dimensión simbólica de la pieza.
Foto: Soledad Villalba
La propuesta sonora, compuesta y producida por Josep Tutusaus, profundiza también en la idea de raíz y transformación. La música fusiona tradición mediterránea y resonancias flamencas para acompañar un universo escénico que oscila entre lo ancestral y lo contemporáneo. Esa mezcla contribuye a crear una experiencia inmersiva en la que la emoción prevalece sobre cualquier narración lineal.
Foto: Albert Uriach
Más que representar una historia, la obra busca provocar una experiencia.
Desde la creación de su compañía en 1994, Sol Picó ha desarrollado un lenguaje propio dentro de la danza contemporánea española. Su trabajo se caracteriza por incorporar elementos de la cultura popular, construir una iconografía reconocible y explorar la relación entre memoria individual y colectiva. En sus espectáculos conviven humor, ironía, teatralidad y una gran exigencia física, rasgos que vuelven a estar presentes en La Cordero y su Ejército.
Sol Picó
Con esta nueva producción, la coreógrafa reafirma su interés por investigar los límites del cuerpo y las posibilidades expresivas de la escena contemporánea. La obra se presenta así como una reflexión escénica sobre la caída, la transformación y la necesidad de reconciliarse con uno mismo. Un apocalipsis íntimo convertido en ceremonia colectiva.
La Cordero y su Ejército
Coreógrafa: Sol Picó
Del 20 al 23 de mayo de 2026
Sala Verde de los Teatros del Canal