
Nomos Architects levanta desde los cimientos el edificio ginebrino Mosso, orientado a actividades artesanales, industriales y empresariales.
A Nomos Architects se le pidió crear un inmueble preparado para durar y adaptarse con el paso del tiempo, sin requerir un gran consumo de materiales ni sistemas complejos. Por eso, resolvió Mosso con una filosofía low tech, es decir, con soluciones sencillas y componentes fáciles de reparar, desmontar o sustituir cuando sea necesario.

Un castillo de naipes habitable
El pasado industrial del lugar sigue presente en Mosso. Sobre el solar de una antigua imprenta familiar, Nomos Architects construyó en dos años lo que se podría denominar un enorme castillo de naipes habitable. Sus 4.114 m² distribuidos en siete alturas despiertan el recuerdo de la historia gráfica del lugar con una fachada de paneles inclinados de fibrocemento que parecen cartas gigantes sostenidas en equilibrio. Lo meritorio es que, detrás de la originalidad y del efecto visual, hay mucha inteligencia técnica, pues la envolvente mejora la ventilación, controla la entrada de luz, crea hueco para ocultar persianas y reduce el gasto energético.






Una estructura flexible para los talleres y las oficinas de Mosso
La estructura del bloque, que mezcla madera y hormigón, también trabaja a favor de la flexibilidad. Las grandes vigas de madera laminada, perforadas para alojar cables, tuberías e instalaciones técnicas, posibilitan mantener los interiores despejados y reducir el número de columnas. Además, propician que cada taller o empresa adapte el espacio casi como si partiera de una hoja en blanco.
Mostrar las costuras como estrategia
Cabe destacar que Mosso renuncia a esconder sus entrañas. Frente a la costumbre de disimular conductos y mecanismos detrás de revestimientos, el edificio muestra abiertamente uniones, tornillos y sistemas de montaje, visibles tanto en el interior como en su cara exterior. Dejar las ‘tripas’ expuestas permite intervenir con facilidad en todos esos elementos, y, lo más interesante, aporta una honestidad arquitectónica que termina haciendo de esa transparencia su principal rasgo estético. Dicha crudeza continúa en la elección de acabados como hormigón pulido, ladrillo, acero galvanizado, madera y bloques de tierra comprimida.





“Lo más complicado fue resolver cómo ensamblar todo evitando al máximo el uso de cola, silicona y soldaduras, priorizando en cambio tornillos y piezas fácilmente reparables o reemplazables. También supuso un reto dejar toda la técnica visible, tanto en el interior como en el exterior, sin ocultar nada, para facilitar la comprensión de los mecanismos, mejorar la accesibilidad y reforzar la estética del proyecto”, comentan desde Nomos Architects.
Certificación energética y reutilización de materiales
Mosso obtuvo la certificación THPE (Très Haute Performance Énergétique, que en español significa muy alta eficiencia energética) gracias a una combinación de recursos ya descritos, como una fachada acristalada y la instalación de paneles solares fotovoltaicos en las plantas superiores. Asimismo, contribuye la reutilización de luminarias y antiguos tabiques de vidrio recuperados de otros inmuebles.

Sobre Nomos Architects
Nomos Architects, fundado en 2019 y con sedes entre Madrid y Ginebra, está dirigido por Ophélie Herranz (1981, Angers), Paul Galindo (1980, París), Katrien Vertenten (1978, Ginebra) y Lucas Camponovo (1975, Friburgo). El estudio trabaja a partir del dibujo y la experimentación para crear edificios que respondan a las limitaciones técnicas y a las necesidades concretas de cada proyecto. El objetivo, dicen, es perseguir “una belleza duradera”.
Aquí puedes ver los planos.
Ficha técnica
Proyecto: Mosso.
Estudio: Nomos Architects.
Ubicación: Chêne-Bourg, Ginebra, Suiza.
Año de finalización: 2024.
Superficie construida: 4.114,95 m² aproximadamente.
Programa: Edificio artesanal y de oficinas.
Tipología: uso mixto.
Número de plantas: 7 niveles.
Cliente: Coopérative Médecine et Hygiène, Genève.
Arquitectos: Katrien Vertenten, Lucas Camponovo, Massimo Bianco, Paul Galindo, Ophélie Herranz y Maxime Poirier.
Presupuesto: 3305 CH/m² ≈ 3.300–3.400 €/m².
Colaboradores: Pyrus.
>Ingeniería civil: Ingeni.
>Ingeniería CVS: Ecobuilding.
>Ingeniería eléctrica: Cometel.
>Ingeniería acústica: Architecture et Acoustique.
>Ingeniería de seguridad: Zanetti + Adexia SA.
>Ingeniería geotécnica: De Cérenville.
Topografía: HKD.
Fotografía: Paola Corsini.
Certificación energética: THPE (Très Haute Performance Énergétique).
Materiales principales: madera laminada, hormigón, vidrio, fibrocemento, acero galvanizado y bloques de tierra comprimida.
Sistema constructivo: estructura híbrida madera-hormigón.