
Momentos Alhambra | Tardes Thyssen 2026 vuelve a unir música y arte con cuatro conciertos gratuitos inspirados en obras de la colección del museo. Una experiencia sensorial donde pintura, sonido y emoción dialogan al aire libre.
La música vuelve a tomar Las Terrazas del Museo Thyssen-Bornemisza con una propuesta que invita a escuchar de otra manera. Momentos Alhambra | Tardes Thyssen 2026 regresa con cuatro conciertos gratuitos que, durante los dos primeros fines de semana de junio, convertirán el museo en un espacio donde las artes dialogan sin fronteras. Folk ibérico, ambient, experimentación electrónica y composición contemporánea se unen en un ciclo que establece puentes entre el sonido y la pintura a través del recorrido temático Música para los ojos.
Imagen superior: Grupo de músicos (h.1650 – 1652), Jakob van Loo.
Pintura con tres manchas, n.º 196 (1914), Wassily Kandinsky.
Más que una programación musical, esta edición plantea una experiencia sensorial completa. Cada actuación se vincula a una obra de la colección permanente del museo, explorando la capacidad compartida de la música y la pintura para emocionar, narrar historias y despertar la imaginación. El resultado es un recorrido artístico en el que cada concierto funciona como una extensión sonora de una pieza pictórica.

Víctor Herrero y la espiritualidad de la tradición
El ciclo arranca el 5 de junio con Víctor Herrero, vinculado al cuadro La Virgen Con el Niño Entre Ángeles (hacia 1500), obra del Maestro de la Madonna André. El músico y compositor zaragozano ha construido una trayectoria singular que conecta la tradición popular con la exploración contemporánea. Formado desde niño en el canto gregoriano y la música mozárabe, Herrero desarrolla un lenguaje propio en el que conviven el folk ibérico, las influencias mediterráneas y la canción latinoamericana.
Su propuesta destaca por una sonoridad íntima y evocadora, construida alrededor de la guitarra española y portuguesa. Como el cuadro al que acompaña, su música parece situarse en un espacio suspendido entre lo terrenal y lo espiritual, invitando al público a una escucha pausada y contemplativa.

Perila y los paisajes de la escucha profunda
La segunda cita, el 6 de junio, estará protagonizada por Perila en diálogo con Mata Mua (Érase una vez), la célebre obra de Paul Gauguin. Nacida en San Petersburgo y residente en Berlín, la artista audiovisual, DJ y performer ha desarrollado una propuesta centrada en la exploración sensorial del sonido.
Sus composiciones combinan grabaciones de campo, texturas ambientales y una voz delicada que funciona casi como un susurro. El resultado son paisajes sonoros inmersivos que favorecen la introspección y la conexión emocional. Igual que la pintura de Gauguin transporta al espectador a un universo imaginado y simbólico, Perila construye espacios donde emoción, cuerpo y memoria dialogan de forma constante.

Calcutá y la abstracción hecha sonido
El 12 de junio será el turno de Calcutá, proyecto musical de Teresa Castro, vinculado a Pintura con tres manchas, n.º 196 de Wassily Kandinsky. Compositora, multiinstrumentista y artista sonora afincada en Oporto, Castro trabaja en la frontera entre el folk experimental, el ambient y el drone.
Sus composiciones se desarrollan como atmósferas envolventes donde guitarras, armonios y sutiles capas electrónicas construyen un universo de gran riqueza emocional. La relación con la obra de Kandinsky resulta especialmente sugerente: si el pintor fue uno de los grandes defensores de la conexión entre color y sonido, la música de Calcutá parece materializar esa idea en forma de experiencias auditivas que oscilan entre la delicadeza y la intensidad.

Bela y el diálogo entre lo orgánico y lo electrónico
El ciclo concluye el 13 de junio con Bela, proyecto del músico y compositor Kike Bela, vinculado a Grupo de músicos de Jakob van Loo. Figura destacada del circuito experimental barcelonés, Bela centra su trabajo en la investigación tímbrica y en la relación entre elementos acústicos y electrónicos.
Para esta ocasión actuará junto al guitarrista y creador escénico Miquel Casaponsa (Park Keito), presentando un recital instrumental que combinará composiciones de su álbum La Entrega con nuevas piezas desarrolladas en colaboración con artistas visuales. Su propuesta destaca por la sensibilidad atmosférica y la tensión contenida que atraviesa cada composición, generando un diálogo constante entre tradición instrumental y experimentación contemporánea.
Mata Mua (Érase una vez) (1892), Paul Gauguin.
El cierre perfecto para un ciclo que convierte el museo en un escenario vivo.
Con esta nueva edición, Momentos Alhambra | Tardes Thyssen reafirma una fórmula que trasciende el formato habitual del concierto. Aquí la música no solo acompaña al arte: conversa con él, lo interpreta y lo expande. En un entorno tan singular como Las Terrazas del Thyssen, cada actuación se convierte en un momento irrepetible donde pintura, sonido y público comparten un mismo espacio de descubrimiento. Una oportunidad para disfrutar del museo desde una perspectiva diferente y dejar que los cuadros también se escuchen.
La Virgen Con el Niño Entre Ángeles (hacia 1500), Maestro de la Madonna André.
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