Charlamos con Albert Serra sobre la película Magallanes

Charlamos con Albert Serra sobre Magallanes: “Un millonario que no me da dinero, en mi cerebro es un pobre.”

Albert Serra nos habla de Magallanes, la nueva película de Lav Diaz protagonizada por Gael García Bernal, que el director catalán ha producido con Andergraun Films. El film llegó a salas españolas tras su paso por Cannes Première y después de ganar la Espiga de Oro en la pasada Seminci.

Charlamos con Albert Serra sobre la película MagallanesAlbert Serra. Fotografía: Gloria Pintueles.

Hablamos con Serra sobre la singularidad del cine de Lav Diaz, la necesidad de ver ciertas películas en pantalla grande y también sobre su próximo largometraje, Out of This World.

Magallanes sigue al navegante portugués Fernando de Magallanes en una expedición financiada por la Corona española que terminaría por cambiar la historia de la navegación y de la conquista colonial. En manos de Lav Diaz, una de las figuras fundamentales del cine filipino contemporáneo (The Woman Who Left; From What Is Before), la aventura histórica se aleja del relato heroico para convertirse en una experiencia mucho más extraña, sensorial y ambigua, que nos permite trazar paralelismos con el presente. Una película sobre el choque entre culturas y supersticiones, la violencia inherente al proceso colonial y la ambición de un hombre que acaba devorado por su propio mito.

NEO2: Magallanes se estrena en salas españolas después de un largo recorrido por festivales y tu papel aquí es el de coproductor. ¿Cuándo te llegó la propuesta por primera vez? ¿Qué significa para ti proteger una película de autor como esta?

Albert Serra: Llegó por casualidad, en Locarno, hace unos años, cuando Lav Diaz y yo impartimos una masterclass juntos y me explicó el proyecto. Ya nos conocíamos desde hacía tiempo: él había sido presidente del jurado cuando me dieron el Leopardo de Oro por Història de la meva mort, y siempre me habían interesado su estética, su cine y las cosas que va descubriendo en cada película. Empezamos a hablar de actores sin ningún interés concreto, solo por hablar. Salió el nombre de Gael García Bernal porque Y tu Mamá También (Alfonso Cuarón, 2001) había tenido mucho éxito en Filipinas. Yo le dije: “Lo conozco personalmente, tengo su móvil, lo llamamos y vemos si quiere hacer esto”.

Todo nació de esa casualidad, pero también de la coherencia del proyecto: Magallanes era portugués, la expedición fue financiada por España, con mayoría de tripulación española, y murió en Filipinas. Había una lógica clara en que esos territorios estuvieran implicados para contar la historia. Estos proyectos suelen tener problemas de financiación y a veces está bien liberar al realizador de esa carga para que pueda concentrarse en lo artístico. Es una cuestión de solidaridad entre directores: si tenemos herramientas como los incentivos fiscales o las ayudas a coproducciones minoritarias, ¿por qué no hacerlo?

Charlamos con Albert Serra sobre la película MagallanesLav Diaz, director de Magallanes. Cortesía de A Contracorriente Films.

NEO2: Para un espectador o espectadora que quizá no conozca todavía el cine de Lav Diaz, o que asocie la figura de Magallanes a una narrativa más convencional o eurocéntrica, ¿qué aporta su mirada?

Albert Serra: De entrada, hay cosas muy sutiles. Se explican cuestiones espinosas, pero de una manera que no es didáctica. Evidentemente hay un tema importante, que es el colonialismo, pero la película no entra tanto en un discurso sobre sus efectos como en ese choque de civilizaciones. Hay momentos muy extraños y espectaculares, como cuando ven a un hombre blanco por primera vez. Es casi como si hoy llegara un extraterrestre de color verde. Hay algo inocente, casi naíf, en la presentación de las cosas, pero al mismo tiempo algo muy retorcido.

También está la superstición del catolicismo, las cruces, la sustitución de unos símbolos por otros. Quitas unos símbolos y pones otros, pero ¿por qué el símbolo de la cruz tendría que ser más verdadero que el anterior? Y al mismo tiempo Lav critica mucho los elementos sobrenaturales del mito de Lapu-Lapu. En Filipinas hay quien le odia por eso, porque cuestiona un mito nacional. La película está llena de esas ambigüedades.

Charlamos con Albert Serra sobre la película MagallanesFotograma de Magallanes. Cortesía de A Contracorriente Films.

NEO2: En Magallanes hay una relación muy fuerte entre la Historia, el paisaje, el sonido y el tiempo. No es una película que explique la Historia con mayúsculas, sino que obliga al público a sentir sus consecuencias. ¿Crees que el cine todavía puede ser un espacio para mirar aquello que la velocidad contemporánea no nos deja procesar?

Albert Serra: Claro. Es una evidencia. Pero por eso también tiene que verse en buenas condiciones de imagen y sonido, en un cine, en pantalla grande. Es fundamental. En una película convencional, si la ves en un móvil o desde la última fila, puedes seguir la trama, escuchar lo que dicen y definir un poco a los personajes. En Magallanes eso no es lo central. Ves un ritual con sangre, por ejemplo, y quizá lo más interesante no está en el centro de la imagen, sino en la cara de alguien que aparece a un lado. La película rompe con la idea de que todo debe estar jerarquizado para conducirte hacia un significado.

En Magallanes estás como en un océano de imágenes y, dentro de cada una, en otro océano de elementos. No está organizada para darte un adoctrinamiento o un significado preestablecido. El resultado es una película de autor que te permite ver algo distinto. No digo mejor o peor, sino diferente, una percepción complementaria.

Charlamos con Albert Serra sobre la película MagallanesFotograma de Magallanes. Cortesía de A Contracorriente Films.

NEO2: Precisamente hay algo muy particular en la manera de narrar de Diaz: la acción muchas veces no se muestra de forma frontal, sino a través de lo que ocurre en los márgenes de los sucesos.

Albert Serra: Sí, de hecho él fue periodista de sucesos cuando era joven y cuenta que eso le influyó muchísimo. Le enviaban a cubrir un suceso y, cuando llegaba, la acción ya había terminado, entonces tenía que imaginar qué había ocurrido.

Dice que eso es lo que más le influyó como cineasta: la idea de que algo ya ha pasado y hay que reconstruirlo. En esa reconstrucción siempre hay ambivalencia, hay verdad, mentira, fantasía. Los rastros están allí. La playa está llena de muertos, pero ¿qué ha pasado? Esa forma de narrar activa la imaginación. Y también es muy de cine de autor: intentar encontrar una forma alternativa, que en su caso es la suya y no tiene nada que ver con la mía.

Charlamos con Albert Serra sobre la película MagallanesFotograma de Magallanes. Cortesía de A Contracorriente Films.

NEO2: En el contexto actual, muchas obras parecen nacer condicionadas por su posible circulación, por su potencial comercial o para hacerse virales. ¿Qué margen real le queda al cine de autor en un presente “infoxicado” e hiperconectado?

Albert Serra: Pequeño, porque todo eso crea muchas dificultades. Pero, al mismo tiempo, el cine de autor tiene algo que no tienen otras cosas: un fanatismo de nicho muy fuerte, muy potente y ascendente. Los distribuidores te dirán que muchas de las sorpresas vienen de películas extrañas, imprevisibles, que nadie pensaría que iban a funcionar. Y eso es interesante porque, si ni siquiera los profesionales pueden preverlo, sigue habiendo un espacio para la libertad. El éxito se mueve de forma imprevisible y puede llegar a cualquier película.

Yo lo veo conmigo mismo. Presentamos Tardes de soledad en París, una película sobre toros, un documental violento, en un cine de 500 personas, y había 350 jóvenes. ¿Tú crees que 350 jóvenes están interesados en la tauromaquia o en imágenes ultraviolentas? Si te guías por los estándares de Instagram o por lo que supuestamente interesa en redes sociales, eso no tendría que suceder. Y sucede. Creo que la gente también se cansa de todo lo otro y busca experiencias diferentes, como ir al teatro o a la ópera. No sé si es cinefilia clásica o simplemente el deseo de vivir algo que no sea igual a todo lo demás.

Charlamos con Albert Serra sobre la película MagallanesFotograma de Magallanes. Cortesía de A Contracorriente Films.

NEO2: Si no me equivoco, ahora te encuentras terminando tu proyecto Out of This World. ¿Puedes darnos algunas pinceladas sobre tu próxima película?

Albert Serra: No está terminada, se va a terminar a final de año. Estamos como al 60%, lo suficiente como para decirte que será una película buenísima. Es una película solo positiva. Todas las películas suelen ser de conflicto: gente que discute, que tiene problemas, todo es negativo. Aquí no hay ningún conflicto. Todo es como en un mundo ideal, por eso se llama Out of This World. Cuando empecé a escribirla ni siquiera había empezado la guerra de Ucrania, y no estaban todos estos problemas en Oriente Medio, al menos no con la misma crudeza de ahora. Por eso me parece más pertinente que nunca hacer una película solo en positivo.

NEO2: Quizá también tiene que ver con la necesidad de producir arte desde fuera de un contexto de saturación y urgencia, que parece obligarnos a estar en modo reactivo todo el tiempo.

Albert Serra: Claro. Se puede pensar con el cerebro fuera de las noticias o de las redes sociales. Yo ya no estoy en eso. Ahora solo me preocupo de las cosas sobre las que puedo tener una influencia directa como producir a Lav Diaz o a Ulrich Seidl, o hacer mi propia película. Lo que pasa en Oriente Medio, por ejemplo, es algo sobre lo que no puedo hacer nada bueno. Entonces no quiero perder mi tiempo ni llenar mi cerebro con problemas a cuya solución no puedo aportar absolutamente nada. Soy bastante pragmático.

En la época de financiación del cine inventé una frase que lo resume bastante bien: un millonario que no me da dinero a mí, en mi cerebro es un pobre. Pues ya está. Cambias tú la percepción y se soluciona el problema.

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