Campamento Miasma promete agitar el Festival San Sebastián

Tras ganar la Palma Queer en el Festival de Cannes, la película Adolescencia, Sexo y Muerte en Campamento Miasma, de Jane Schoenbrun, se presenta en la sección Zabaltegi-Tabakalera del Festival de San Sebastián.

El cine de terror actual sigue encontrando formas ingeniosas de renovarse. Tras el éxito de sus anteriores obras, la cineasta Jane Schoenbrun firma con Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma su propuesta más personal y divertida. La película rinde homenaje al cine de miedo de los años ochenta, pero lo reinventa desde una mirada fresca, directa y llena de dinamismo. Está previsto su estreno en cines el 20 de noviembre.

El cine de terror contemporáneo ha encontrado en la deconstrucción del género una de sus vetas reflexivas más fértiles.

Tras el impacto crítico de sus anteriores largometrajes —We’re All Going to the World’s Fair e I Saw the TV Glow—, Jane Schoenbrun consolida su condición de cineasta indispensable dentro del denominado terror queer con Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma (Teenage Sex and Death at Camp Miasma). La obra se adentra con desenvoltura académica en la relectura metanarrativa del subgénero slasher, proponiendo un dispositivo formal tan riguroso como lúdico.

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El artefacto metacinematográfico y la deconstrucción del ‘slasher’

La trama sigue los pasos de Kris (interpretada por Hannah Einbinder), una joven e hiperanalítica directora a quien se encomienda la tarea de resucitar “Campamento Miasma”, una franquicia de terror en franca decadencia tras décadas de secuelas precarias. Al investigar la obra original para llevar a cabo el reboot, Kris localiza a Billy (Gillian Anderson), la icónica final girl del filme primitivo, quien vive como una ermitaña al estilo de Norma Desmond en el mismo emplazamiento donde se filmó la película. La interacción entre la joven realizadora y la veterana actriz desencadena un vínculo magnético que trasciende las dinámicas del homenaje para adentrarse en un vórtice de deseo, sangre, trauma y revelación psicológica.

Campamento Miasma promete agitar el Festival San Sebastián

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La corporeidad ‘queer’ frente al trauma de la disociación

Schoenbrun no recurre a la iconografía de las películas de campamentos de los años ochenta —como Viernes 13 o Campamento Sangriento (Sleepaway Camp)— como mero ejercicio nostálgico. Por el contrario, utiliza sus tropos como un lienzo para explorar la transición, la disforia y la reapropiación del propio cuerpo. Si en sus piezas previas la pantalla funcionaba como un espacio de disociación y voyeurismo, aquí la narrativa propone una travesía hacia la encarnación física y la vivencia erótica plena. En este sentido, los géneros cinematográficos históricamente cargados de subtextos transfóbicos o castigadores del deseo son subvertidos de forma magistral: la figura de la entidad asesina deja de ser una amenaza moralista para transformarse en un espacio de catarsis y liberación.

Campamento Miasma promete agitar el Festival San Sebastián

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Un reparto estelar al servicio de la alta artesanía estilística

El dueto actoral formado por Hannah Einbinder y Gillian Anderson despliega una química formidable, transitando con solvencia entre la neurosis intelectual y la elegancia clásica del Hollywood más manierista. El reparto secundario —que incluye a rostros como Amanda Fix, Arthur Conti, Eva Victor, Zach Cherry, Sarah Sherman, Patrick Fischler, Dylan Baker y Jasmin Savoy Brown— insufla un dinamismo coral que combina la comedia ácida con la tensión estética. Producida por Plan B y financiada por MUBI, la cinta destaca además por su exquisito acabado técnico: rodada en 35 mm y enriquecida con fondos pintados a mano y una meticulosa ambientación práctica, Campamento Miasma se consagra como un brillante artefacto cinematográfico que celebra la fascinación por el cine mientras reinventa sus mitos.

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