Cindy Cats es una superbanda formada por siete músicos que aman el jazz, las jam y la improvisación… A su vez, actúan con musicazos a nivel mundial… Tocarán en España el 25 y 26 de octubre.
Cindy Cats reúne a algunos de los músicos más buscados de la escena argentina actual. La banda está formada por Francisco Alduncin a la batería, Pedro Pasquale a la guitarra, Felipe Herrera a la voz y Axel Introini a los teclados, junto a Julián Gallo al bajo y Gonzalo Isaí Palacios y Carlos Salas en percusión. Un auténtico all-star de la música urbana y pop argentina, con integrantes que han acompañado en directo a artistas como Nathy Peluso, Duki o Trueno, entre muchos otros.

La super banda causa tanta expectación que Rosalía fue a verlos tocar en directo en Argentina… Hablamos con ellos durante su concierto exclusivo en el Cupra Garage Madrid y, en octubre pasarán por Madrid y Barcelona
¿Cómo estáis? ¿Cómo está siendo volver a España?
(Cindy Cats) Muy bien. Estamos muy contentos y felices de volver a esta tierra. Esta es nuestra tercera vez en España como Cindy Cats y en octubre será la cuarta, así que estamos felices.
¿Cuál es vuestra relación con España?
(Cindy Cats) Tenemos muchos amigos, gente querida y familia que están acá, así que tenemos un lazo muy directo. A veces, cuando ellos vienen a Argentina, los recibimos y tocamos con ellos. Hemos creado una gran familia entre los músicos de aquí, de Madrid y de Barcelona. Ese lazo fue precisamente lo que nos permitió venir por primera vez, porque nos recibieron muy bien los chicos de La Juicy, que son amigos. Así empezamos a venir, a crear un vínculo y a conseguir que la gente viniera por sí sola a ver el proyecto. La conexión entre los dos mundos está buenísima. La cultura de acá con la nuestra. Siempre nos reciben muy bien y eso nos ha permitido seguir viniendo. Los argentinos habéis invadido España. Se os ve en todos los festivales. Sí, sí. Es verdad. Nos reíamos mucho con eso. Se encendió el territorio.
¿Con qué músicos y proyectos tenéis más relación aquí?
(Cindy Cats) La jam de La Juicy Session fueron quienes nos recibieron las primeras veces, incluso antes de ser Cindy Cats. Cuando veníamos a trabajar con artistas, siempre estaban muy al tanto de lo que hacíamos. También tenemos relación con Sen Senra, Nathy Peluso y Dano, entre muchos otros, claro. También conocemos gente de la escena del R&B y de la nueva escuela de Madrid… Estamos siempre en contacto, escuchando música, compartiendo música y compartiendo ideas. Creo que lo que nos une es precisamente eso: las ganas de compartir músicas.
Cindy Cats (@cindycatsjam)
¿Cómo nació Cindy Cats?
(Cindy Cats) Todos teníamos proyectos y estábamos girando individualmente con diferentes artistas. Teníamos un grupo de WhatsApp de varios amigos y un día dijimos: “Che, nunca nos juntamos a tocar. Juntémonos a tocar, armemos algo en un barcito”. No importaba quién viniera. Armamos una fecha en un lugar pequeño de Buenos Aires. Era un sitio para unas 150 personas y acabaron entrando 250 o 300. Se explotó el lugar. Ahí nos dimos cuenta de que teníamos muchas ganas de seguir tocando juntos y haciendo planes.
Cuando estábamos en Buenos Aires arrancamos. Hicimos el primer Cindy Cats 360, que fue una idea que surgió después de ver muchos shows y referencias. Todo fue muy genuino y se fue dando. No estaba demasiado pensado.
Después, cuando empezamos a definir el concepto de lo que queríamos hacer y cómo queríamos tocar, se fue armando lo que hoy es Cindy Cats. Se construyó sin expectativas, de una manera muy natural y relajada. Nos conocemos desde hace más de 15 años y veníamos compartiendo cosas desde antes de la pandemia. La gente lo recibió muy bien y fuimos creciendo hacia lugares de mayor capacidad, donde podíamos desarrollar más la parte artística y nuestro formato.
¿Y cómo funciona ahora el proyecto? ¿Seguís girando individualmente?
(Cindy Cats) Ese es el mayor desafío que tenemos hoy en Cindy Cats. Cuadrar la agenda de todos para poder hacer cosas y darle rumbo al proyecto es una de las partes más difíciles. Todos seguimos girando con distintos artistas. Intentamos organizarnos con tiempo y preparar la agenda con bastante antelación. Organizar ensayos, shows, sesiones y producción es la parte más complicada.
También nos juntamos mucho a trabajar en el estudio en las versiones que podremos hacer más adelante. Intentamos encontrar alguna semana en la que estemos todos. A veces estamos tres y dos están en otro país, así que nos vamos juntando de manera bastante itinerante. Antes trabajábamos online desde diferentes países y nos conectábamos. Ahora ya dimos el paso y estamos intentando coincidir cada vez más.

¿Con qué artistas trabajáis actualmente?
(Cindy Cats) Yo toco con Trueno y hago la dirección musical junto a Axel y Emilia. Ahora principalmente estoy con Trueno.
Yo también toco con Trueno y comparto el proyecto con Pedri. Toco el bajo y, entre Cindy Cats y ese proyecto, ahora mismo tengo todo mi tiempo ocupado. Trabajamos juntos dirigiendo lo de Trueno y lo de Emilia. Además, bajo del escenario y toco con Lucía Curiani y con Dante Spinetta en este momento. Y, por supuesto, con Cindy Cats, que ya quiero dormir.
Yo estoy con Dante Spinetta y con Pablo Landrón, con Lucía y con Cindy Cats. Yo trabajo con un par de bandas nuevas y con artistas reconocidos. Ahora estoy trabajando con Diego Torres, aunque también tengo otras bandas en Buenos Aires. La primera portada en papel de Trueno fue nuestra, hace unos cinco años, cuando vino con 19 años. Era súper pequeño.
¿Por qué el nombre Cindy Cats?
(Cindy Cats) Es un juego de palabras. Hay un grupo de WhatsApp de amigos músicos y Cindy Cats no somos solamente los que estamos aquí. Somos una gran comunidad. Vamos a comer asados, a jugar a la pelota y a hacer cosas juntos. De ahí surgió la idea de jugar con “sindicatos” y convertirlo en Cindy Cats. Y la división de la palabra terminó llevándonos a los gatitos.
Pensamos: “Genial, gatitos. Pongamos gatitos”. A todo el mundo le gustan los gatitos. Además, no teníamos que poner nuestras caras. Podíamos editar la foto y poner una imagen que nos representara. Y funcionó. ¿A quién no le gusta un gatito? Son los reyes de internet.

Las jams siempre han existido, especialmente en el jazz. ¿Por qué creéis que ahora están llegando a generaciones más jóvenes?
(Cindy Cats) Me parece que es un lenguaje. Como cualquier otro, es una expansión del lenguaje. Si la gente se siente representada por algo, también puede cansarse de escuchar siempre lo mismo y empezar a buscar. Vas descubriendo música y encontrando que hay otros lenguajes dentro de ella, más allá de lo que escuchaste o de lo que te impone la industria.
Lo bueno de esta época es que ahora podés encontrar cualquier cosa y escuchar un montón de cosas diferentes. Las fusiones están ahí. El problema es que mucha música está llevada siempre al mismo plano. Creo que es necesario encontrar distintas formas de decir las cosas y de expresarlas. También para el oyente, que puede escuchar algo diferente. Quizás hay ciclos.
El ciclo del mainstream se puso muy igual durante muchos años y el típico show de festivales del artista con la pista empezó a saturar un poco. Entonces aparecen bandas con un formato más de la vieja escuela, en el sentido de tocar realmente. Y eso genera un impacto diferente en el público. Creo que el cambio empezó también desde el directo, más allá de los streams.
¿Qué papel tienen los músicos dentro de esta nueva escena?
(Cindy Cats) Algo que sorprende y que está bueno es que, en generaciones anteriores a nosotros, cuando encontrabas una banda casi te aprendías los nombres de todos los músicos y sabías quién era el productor del disco. Eso pone en valor un montón de cosas. Una banda o un grupo está formado por un montón de personas que hacen cosas. En los últimos años todo estuvo muy focalizado en el personaje, en la figura.
Nadie habla tanto de quién compone, quién produce o quién hace las cosas. Creo que esa vuelta es necesaria. Para las generaciones que vienen es importante entender que uno tiene que hacer las cosas en conjunto. No es que yo la pego solo. Después te das cuenta de que todos esos personajes se sostienen porque hay mil equipos detrás para que puedan mantener esa figura. Hay que empezar a mirar toda la foto.

¿Qué creéis que puede aportar un proyecto como Cindy Cats a la escena musical?
(Cindy Cats) En principio, intentamos enfocarnos más allá de qué música hacemos en que la música sea la prioridad. Empezamos con algo muy simple: una de las reglas de nuestras fechas era nunca decir quién iba a venir a tocar. Obviamente, eso va un poco en contra de la venta de tickets. Si tenés un nombre grande y lo anunciás, los tickets vuelan. Nosotros siempre apostamos por lo contrario: no importa quién viene, vamos a desarrollar el concepto. Al principio podía ser un poco más costoso, pero una vez que te establecés genera un FOMO que funciona.
La gente espera porque no sabe qué va a encontrar. La idea de no anunciar quiénes venían era poner la música por encima de los nombres propios y del fanatismo por una celebridad. Queríamos que la gente fuera a escuchar música, sorprenderse, estar permeable y eliminar un poco los prejuicios. Ahí creo que está nuestro aporte: en ese cruce de generaciones, géneros y estilos.
La gente va confiando un poco en nuestra curaduría, más allá de cómo tocamos. Y vemos que los más jóvenes, que quizá escuchan música más moderna, trap o urbana, terminan alucinando con figuras más grandes que quizás no conocían. Artistas que llevan treinta o cuarenta años sobre un escenario se suben y los más jóvenes descubren quiénes son. Y al revés. Los más grandes, que quizá tienen más prejuicios hacia las nuevas generaciones, terminan alucinando con la potencia de los artistas nuevos.

¿Sentís que Cindy Cats funciona como un puente entre esas generaciones?
(Cindy Cats) Sí. Intentamos hacer ese puente poniendo nuestra identidad en los arreglos. La música que vamos a tocar de otro artista pasa por nuestro corazón y se arma de otra manera. Queremos que sea una versión especial para ese día y para ese artista. Que todas las partes funcionen juntas.
¿Por qué alguien debería ir a ver un show de Cindy Cats?
(Cindy Cats) Cada versión la hacemos específicamente para cada fecha. Muchas las armamos en la sala o en el estudio y les dedicamos bastante tiempo y cabeza. Y sucede una sola vez. Ese artista viene a esa fecha y después quizá no vuelve. O hacemos otra canción y otra versión. También nos gusta arriesgar y hacer versiones que quizá no son las más evidentes. Podemos agarrar un tema de Charly García, que es un icono argentino de la música, y versionarlo de una manera un poco más extrovertida o fuera de lo común.
Eso sucede en esa única fecha. También puede venir un artista que no conocés y descubrirlo en directo. O alguien que conocías pero nunca habías visto en ese formato. Sucedan muchas cosas que ocurren una sola vez durante la fecha. Además, con el crecimiento del proyecto también han crecido el montaje y la parte técnica. Intentamos priorizar mucho el sonido y también lo visual. Se ve muy lindo, se escucha bien y pasan cosas en el momento que hacen que te vayas con ganas de volver. Van padres con hijos.
Puede venir David Lebón, guitarrista de Serú Girán, que tiene más de 70 años, y después subirse Emilia, que tiene 25 y está empezando. Quizá el hijo conoce a un artista nuevo y el padre lo descubre con él. Se generan esos cruces y esas versiones únicas. Creo que eso también hace que la gente tenga ganas de volver. Está un poco trillado hablar de “experiencia”, pero realmente pasa una sola vez.
Nosotros podemos pasarnos tres meses arreglando canciones para tocarlas una sola vez. Es muchísimo trabajo previo para que esa noche todo salga lo más perfecto posible. Tenés un solo tiro. Eso convierte el momento en algo muy especial. Por eso también necesitamos vernos. Por eso existe el 360: necesitamos estar conectados entre nosotros para que eso suceda. Hay mucho trabajo previo para que esa noche sea única.

¿Y qué aporta concretamente el formato 360?
(Cindy Cats) También queríamos bajarnos un poco del escenario. En las primeras fechas nos gustaba tocar cerca del público, alrededor del público. Por eso armamos el 360. Las tarimas son bajas para poder sentir al público y tenerlo al lado. Como público, podés estar prácticamente al lado del baterista y sentir esa energía.
Además, hay pintores dibujando en vivo lo que sienten con la música. Es una experiencia bastante diferente a lo que se acostumbra hoy. Vas a ver un evento que no va a volver a repetirse. Va a haber artistas que quizá no sabés quiénes son y el factor sorpresa siempre está presente. Pueden venir diez artistas que no conocés, de generaciones diferentes. Y el público, independientemente de la edad, va a sorprenderse. El más grande puede descubrir que su ídolo está ahí, pero también llevarse la sorpresa de ver a alguien de 20 años y a su hijo cantando a pleno. Nos han dicho bastante eso: padres e hijos viviendo esos momentos juntos.
¿Qué planes tenéis para el futuro?
(Cindy Cats) Ahora volvemos a Argentina. Tenemos Madrid, Gijón, Valencia, Málaga y después volvemos a Argentina. Tenemos dos fechas en Buenos Aires, en el lugar donde hacemos nuestra residencia. En el medio tenemos que grabar tres sesiones totalmente diferentes, en dos formatos distintos. Son cosas nuevas que vamos a lanzar este año y a las que les estamos poniendo mucha cabeza. No están relacionadas directamente con el vivo, pero sí son materiales audiovisuales. Después, en septiembre, hacemos otra grabación y en octubre volvemos a España.
El 25 de octubre estaremos en Madrid, en Teatro Magno, y el 26 en Barcelona, en Sala Apolo. Ya estuvimos en Sala Apolo. La primera vez que todos fuimos a Barcelona fue allí y nos trataron increíblemente bien. Por eso también tenemos muchas ganas de volver. Es una sala mítica. Para nosotros tiene que ser una experiencia especial, una noche única. Y vamos por primera vez al Teatro Magno, que todavía no conocemos, pero nos han dicho que es muy bonito.
