Abhir se transforma en cada etapa musical y estética y, como un cisne, resurge carismático y con más talento… Ultraswam, su último disco, corrobora lo que ya sabemos todos, que es un talento inagotable dentro del rap
Abhir Hathi lleva años haciendo suyo el cruce entre Canarias, India y la cultura urbana. Sin necesidad de encajar en una sola etiqueta, el artista canario ha ido construyendo un sonido donde conviven rap, r&b y una sensibilidad muy personal. Después de Lazos y Nudos y Brown Boy, ahora llega Ultraswan, un álbum que amplía su universo y confirma que Abhir juega en una liga propia. Entre referencias culturales, identidad y una manera muy libre de entender el género, hablamos con uno de los nombres más interesantes de la nueva escena urbana.

Llevas ya unos años haciendo música y has pasado por diferentes etapas. Cuando miras al Abhir que empezó a publicar música, ¿qué reconoces todavía en él?
(Abhir) Lo que más reconozco son las constantes ganas de experimentar, creo que un experimento que sale bien sigue siendo mi sensación favorita del mundo. Con los años, los experimentos cada vez son más raros, pero me lo paso genial. Siempre me han gustado los extremos.
¿De dónde viene esa necesidad de cambiar?
(Abhir) La verdad es que ojalá tuviera la respuesta a esto. Una cosa que tengo clara es que encontrar una fórmula que funciona y repetirla me aburriría mucho, y no estaría inspirado ni picado con hacer algo nuevo que se sienta especial. Igualmente, aunque no me quede en el mismo sitio, sí que siento que se nota que soy yo fuertemente en todas las etapas.

¿Te ha costado alguna vez que la gente entendiera que no querías ser “el artista que hace X”, sino simplemente hacer lo que te apeteciera en cada momento?
(Abhir) No me costó nada, creo que el cambio tan drástico del primer disco al segundo dejó claro que iba a hacer lo que me viniera en cada momento sin dudarlo.
Empezaste en Canarias, dentro de una escena muy concreta. ¿Qué parte de Canarias sigue inevitablemente dentro de tu manera de crear?
(Abhir) Empezar allí me enseñó a crear con lo que tenía alrededor y con quien tuviera alrededor, y a no pensar que había que venir de un sitio concreto para hacer algo con alcance. También hay una manera de vivir de la gente y el humor que inevitablemente se queda contigo. Canarias siempre será el lugar desde el que miro y entiendo todo.

También tienes raíces indias. Durante mucho tiempo hablaste bastante de identidad y pertenencia, especialmente en Brown Boy. ¿Sientes que hoy tienes más resueltas esas preguntas o simplemente han dejado de interesarte tanto?
(Abhir) Ahora me interesa que mis raíces estén en la música de una manera más natural, sin sentir que tengo que explicarlo todo. No por no hacer música hablando de ello significa que ya no me interese, de hecho, estoy más conectado a ese lado de mí que nunca. No fue una etapa y ya, pero sí que es verdad que en Ultraswan me apetecía explorar otros sonidos.
Has hablado de ti mismo como alguien antipurista.
(Abhir) Más que antipurista, no me gusta la gente que se las pasa criticando y juzgando lo que vale y lo que no, lo que es auténtico, lo que le viene bien al género y lo que no. A mí, sin gustarme todo lo que sale, entiendo que cada uno es libre de hacer y consumir lo que le venga en gana. Muchas veces las críticas vienen desde la frustración, ya sea personal porque el crítico no tiene el valor para intentarlo o porque al crítico le duele que los tiempos cambien.

En Ultraswan aparecen dos versiones aparentemente contradictorias de ti: la más segura, ególatra y energética y otra mucho más vulnerable.
(Abhir) Llevo ya demasiados años viendo cómo soy una montaña rusa constante y estoy tranquilo con ello. Es verdad que la parte vulnerable me drena más y la otra es más divertida, pero no hay una sin la otra. Me cuesta más lidiar con mi lado más vulnerable e introspectivo. Tiene mucho diálogo interno. El otro son todo impulsos.
Has dicho que Ultraswan es una evolución de Brown Boy, pero también una simplificación de lo que quieres contar.
(Abhir) La realidad es que me apetecía cantar más, es algo que le decía mucho a los productores. En Brown Boy apenas hay estribillos, en Ultraswan sí. No sé si es un disco más simple, pero es un disco en el que me guié más por mis sensaciones que por narrativa. Quería aire fresco después de haber explorado tanto de mis raíces en Brown Boy.
Londres también forma parte de tu recorrido. ¿Qué viste allí que te hizo replantearte cosas?
(Abhir) Vi una escena crearse que me inspiró desde el primer momento. Mi primer recuerdo es escuchar el disco Conglomerate, de Lancey Foux, Fimiguerrero y Len, en 2024. Ahí hay muchas canciones que marcaron el principio de mi amor por esta escena que sigue formándose a día de hoy.
¿Qué artistas o escenas sientes que te han enseñado más en los últimos años?
(Abhir) Aunque apenas consumo su música, las entrevistas de Tyler, The Creator siempre me ayudan e inspiran. Las recomiendo muchísimo. Disfruto mucho también de los documentales que tratan los caminos de distintos equipos o deportistas; siempre me inspiran mucho.
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