La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistencia

Entrevista con La Chola Poblete, la artista argentina que desafía los discursos dominantes sobre identidad, género y colonialismo a través de un universo visual irreverente y provocador.

Irreverente, provocadora y difícil de encasillar, La Chola Poblete ha construido un universo artístico en el que conviven la cultura popular, la iconografía religiosa y las referencias indígenas. La artista argentina regresa a Madrid con dos exposiciones en Travesía Cuatro y en La Casa Encendida. Dos proyectos que permiten adentrarse en una práctica artística que cuestiona los relatos dominantes sobre identidad, género y colonialismo a través del humor, la apropiación y el exceso.

Imagen superior: Marrón Barroco © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía de La Chola Poblete y Travesía Cuatro.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaLa Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.

La Chola Poblete ha desarrollado un lenguaje artístico propio en el que se entrecruzan la memoria colonial, las tradiciones populares, la espiritualidad y la cultura contemporánea. Su trabajo revisa símbolos e imaginarios heredados, cuestionando las estructuras de poder que han condicionado históricamente la representación de los cuerpos y las identidades. Su regreso a Madrid reúne dos propuestas diferentes: Marrón Barroco, su primera exposición individual en una galería española, comisariada por Seba Calfuqueo, y Continentes Como Semillas, una exposición colectiva junto a Niño de Elche y Pedro G. Romero, comisariada por Manuela Moscoso. Ambas permiten aproximarse a las distintas dimensiones de una práctica que combina crítica política, experimentación formal y una estética deliberadamente excesiva. Conversamos con la artista sobre su trayectoria, sus referentes y su manera de cuestionar los discursos dominantes del arte.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaMarrón Barroco © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía de La Chola Poblete y Travesía Cuatro.

Belén Vera: Marrón Barroco es tu primera exposición individual en una galería en España. ¿Qué significa para ti presentarla en Madrid, una ciudad vinculada a tus primeros pasos en el arte?

La Chola Poblete: Para mí tiene algo de volver al lugar donde todo empezó. Soy de Mendoza y dos hermanas de mi madre se instalaron en Madrid en los noventa. Cuando tenía 18 o 19 años, y empezaba a descubrir mi identidad y mi sexualidad, mis tías me dieron acceso a otro mundo. Acababa de comenzar Bellas Artes y aquí pude ver por primera vez aquello que estudiaba en los libros, pero también descubrir una comunidad LGTBIQ+ mucho más visible. De hecho, conocí Madrid antes que Buenos Aires.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaLa Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.

Por eso esta exposición tiene algo muy personal. Muchas de las preguntas que comenzaron entonces, sobre mi identidad y sobre el arte como espacio de libertad, siguen acompañándome. Y hacerlo junto a Seba Calfuqueo como comisaria lo hace todavía más especial. Nos conocemos desde mucho antes de que ambas transicionáramos y de que nuestras carreras tuvieran la visibilidad actual. Es como una hermana del arte. Me emociona pensar que dos artistas travestis trans sudamericanas podamos ocupar hoy estos espacios, no desde un lugar marginal, sino desde lugares donde nuestro trabajo es celebrado. Y, sobre todo, poder abrir una puerta para que otras vengan después.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaMarrón Barroco © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía de La Chola Poblete y Travesía Cuatro.

B.V.: Antes de desarrollar tu carrera individual formaste parte de Comparsa Drag. ¿Qué supuso aquella experiencia colectiva y qué queda de ella en tu trabajo?

La Chola Poblete: Comparsa Drag era un colectivo disidente de “mostras” que surgió de un taller dirigido por Silvio Lang y Andy Ruiz para desmontar la idea de género. Éramos personas procedentes del arte, la arquitectura, el teatro o la teoría que no nos sentíamos representadas por lo hegemónico. Inventábamos alter egos, nos dragueábamos y construíamos nuestros propios trajes con todo tipo de materiales. Después empezamos a ocupar la calle con performances muy disruptivas que cuestionaban al gobierno, las instituciones y determinadas formas de entender el arte. Éramos unas mostras cachivaches y ruidosas. Nos colgábamos de los semáforos o entrábamos en un McDonald’s a volver loca a la gente.

También escribíamos manifiestos y leíamos teoría queer y autores disidentes. Duró unos dos años y medio y después cada una siguió su camino, como las Spice Girls. Pero seguimos siendo amigas y creo que ninguna ha perdido aquella voluntad de incomodar. Para mí fue fundamental: me acercó a otras disciplinas y me enseñó a entender el arte como una herramienta colectiva.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaSin Titulo, 2025. De la serie, Hasta la Tristeza es Distinta con el Sol. Cortesía de la artista y Travesía Cuatro. 

B.V.: ¿Por qué Marrón Barroco? ¿Qué encierra el título de la exposición?

La Chola Poblete: El título lo elegimos junto a Seba Calfuqueo. Llevo mucho tiempo trabajando con la idea del pop y con imágenes capaces de habitar tanto un museo como la calle. Durante años hablé de un pop andino y en estas nuevas pinturas aparecen también la abstracción, la forma y el color. Al mismo tiempo pensábamos en el barroco latinoamericano y en ese sincretismo entre lo católico y lo indígena, en iglesias donde pueden convivir la Pachamama y la Virgen. También aparecía como referencia la arquitectura de Freddy Mamani en Bolivia, los cholets, con esa convivencia exuberante de colores, geometrías y formas. Y después está el marrón. Yo siempre he dicho que Argentina no es blanca. Una parte importante de mi trabajo lleva años enfrentándose al racismo estructural y nos parecía interesante volver a poner esa realidad sobre la mesa.

“Cuando empecé a entender qué tipo de artista quería ser, me preguntaba quién estaba representando determinados cuerpos: un cuerpo marrón, lo popular, el barrio, los cuerpos trans. […] Para mí había algo casi gauguiniano en esa mirada, una exotización. Así que decidí exotizarme yo misma. No quería que nadie lo hiciera por mí”. La Chola Poblete

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaMarrón Barroco © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía de La Chola Poblete y Travesía Cuatro.

B.V.: En tu obra conviven la iconografía andina, el catolicismo, la cultura pop, la moda o el imaginario del mainstream. Al mismo tiempo cuestionas los estereotipos y la comercialización de las identidades. ¿Cómo manejas esa contradicción?

La Chola Poblete: Cuando empecé a entender qué tipo de artista quería ser, me preguntaba quién estaba representando determinados cuerpos: un cuerpo marrón, lo popular, el barrio, los cuerpos trans. Muchas veces quienes construían esas imágenes no habían atravesado ninguna de esas experiencias. Para mí había algo casi gauguiniano en esa mirada, una exotización. Así que decidí exotizarme yo misma. No quería que nadie lo hiciera por mí.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaMarrón Barroco © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía de La Chola Poblete y Travesía Cuatro.

Mi trabajo tiene mucho que ver con entender los mecanismos de ciertos sistemas de poder —lo colonial, el machismo, el patriarcado— y pensar cómo puedo apropiarme de ellos y utilizarlos a mi favor. Siempre digo que, cuando esperaban que fuera una víctima, yo era una diva. Cuando percibía esa mirada de condescendencia, empecé a ocupar los lugares como si fuera literalmente una reina. Me interesó entender cómo funciona el mainstream, cómo conseguir que te escuchen, cómo tener una voz. A veces hay que negociar con ciertos códigos, pero intento utilizarlos siempre a mi favor.

He sido muchas cholas: la chola paceña, la chola diva, la chola coleccionista, la chola artista… como si fueran distintas colecciones de Barbie. Ahora siento que estoy en una etapa más terrenal, con ganas de regresar de alguna manera al principio.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaMarrón Barroco © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía de La Chola Poblete y Travesía Cuatro.

Cuando empecé a trabajar con galerías también era consciente de que existía una agenda alrededor de determinadas cuestiones: la identidad marrón, lo trans o el interés por artistas procedentes del interior. Y yo me preguntaba: «¿Qué pasará cuando deje de estar de moda ser inclusivo?». Pero siempre supe que tenía talento. No lo digo desde el ego, sino porque he trabajado muchísimo para ser una buena artista. Aunque en determinados momentos pudiera existir ese cupo, sabía que podía apropiarme de otros espacios.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaSin Título, serie Kill Your Idols, 2025. 

B.V.: Esa voluntad de atravesar disciplinas apareció de una forma especialmente evidente en En el aire, tu última exposición en Buenos Aires. ¿Qué buscabas con aquel proyecto?

La Chola Poblete:  En el aire, en Barro, era una especie de plató de televisión. Ahora que aquella televisión de los noventa está desapareciendo frente a las plataformas y otras formas de consumo, quise recuperar ese imaginario y construir mi propio programa: El show de La Chola. Allí yo sabía hacer de todo y al mismo tiempo no sabía hacer nada. Cantaba mal, me peleaba con el productor, tenía invitados especiales… Había una artista trans que bailaba tango y otra que interpretaba una canción de rock convertida en jazz mientras aparecía desde una papa gigante. El escenario estaba formado por mis propias pinturas y yo atravesaba una enorme trenza. Era un poco Little Miss Sunshine.

“No necesito partir siempre del dolor. Una parte importante de mi trabajo ha surgido de la violencia o de experiencias dolorosas y eso, aunque pueda parecer terapéutico, también puede ser agotador”. La Chola Poblete

El guion lo trabajé con Beto Antonio Villa y una de mis intenciones era utilizar todo lo que se dice sobre mí a mis espaldas. Yo aparecía como una diva egocéntrica que había ganado todos los premios y a la que solamente le importaban las luces. También había críticas muy directas al sistema del arte, como que una galería pueda llevarse el cincuenta por ciento de lo que produce un artista. Había mucha realidad disfrazada a través de lo cómico. Y también fue una manera de volver a la performance después de muchos años.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaLa Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.

B.V.: Dibujo, pintura, fotografía, escultura, performance… ¿Qué determina el medio que eliges para desarrollar una obra?

La Chola Poblete: Lo único que nunca dejo de hacer es dibujar. Siempre digo que, en el fondo, soy dibujante. Pero las disciplinas están bastante relacionadas con las etapas que atravieso personalmente y con hasta qué punto quiero ser explícita. Intento escapar de lo autobiográfico, aunque me resulta muy difícil. Con Seba hablábamos de cómo he llegado ahora a una pintura mucho más mecánica. Hago planos, decido dónde va cada color y desaparecen algunas de las frases, anécdotas o canciones que pueden aparecer en una virgen o una acuarela.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaLa Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.

Estaba cansada de mostrarme de una forma tan visceral. Sentía que estaba entregándolo todo y quedándome sin nada. Estas nuevas obras me permiten trabajar casi como una mecánica: este color va aquí, este otro allá. No necesito partir siempre del dolor. Una parte importante de mi trabajo ha surgido de la violencia o de experiencias dolorosas y eso, aunque pueda parecer terapéutico, también puede ser agotador. Es como estar mirando constantemente una herida.

Ahora me interesa otra posibilidad: trabajar durante mucho tiempo sobre un único tema y colaborar con arqueólogos, historiadores o investigadores. Entrar en algo con mucha mayor profundidad. Sería otra forma de producir, que exigiría quietud, estudio y tiempo. Me imagino encerrándome durante dos años, alejándome de todo, investigando y escribiendo. Soy tremendamente curiosa y me disperso mucho, pero siento que estoy intentando construirme ese espacio. Creo que de ahí podría salir una obra muy diferente y probablemente mucho más teórica.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaLa Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.

B.V.: Coincidiendo con Marrón Barroco inauguras Continentes como semillas en La Casa Encendida junto a Niño de Elche y Pedro G. Romero. ¿Qué conecta vuestras prácticas?

La Chola Poblete: Conocía el trabajo de los dos y la obra de Pedro G. Romero me interesa muchísimo por esa dimensión más teórica y profunda. Creo que una de las cosas que nos conecta es lo performático: el gesto, la inmediatez de las piezas sonoras de Niño de Elche y Pedro, pero también el propio gesto de tejer. Ese tejido puede ser también de relatos y formas que se entrelazan con mis grafitis, mis frases y las imágenes que ocupan las paredes. Niño de Elche desarrolla además performances en las que invita a otros artistas a colaborar, y me interesa esa posibilidad de convertir algo íntimo en una experiencia colectiva.

En la exposición conviven cuestiones relacionadas con la colonización y la inversión de determinadas narrativas coloniales con algo tremendamente popular y directo: textiles, sonido, letras de grupos de rock argentinos, frases vinculadas al desamor o cosas que he ido recolectando. Por eso me fascina especialmente la música. Una canción puede atravesarte y devolverte a momentos, olores o recuerdos. Las artes visuales muchas veces exigen entrar en una institución o disponer de determinadas herramientas. Aquí siento lo contrario: hay algo que tiene mucho más que ver con el afuera que con el adentro.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaLa Casa Encendida. Foto: Maru Serrano, 2026.

B.V.: Después de estas dos exposiciones en Madrid, ¿qué viene ahora?

La Chola Poblete: Curiosamente, después de hablar tanto del presente, quiero volver al pasado. Trabajando para La Casa Encendida hice algunos esténciles y dibujos que me llevaron a mi adolescencia y a Edgar Murillo, un artista mendocino que fue fundamental para mí y que falleció hace muy poco. Era hijo de una familia boliviana, procedía de un entorno humilde y estaba muy vinculado al punk. Su imaginario tiene muchos puntos de contacto con el mío. Fue uno de los primeros artistas que vi y pensé: «Yo quiero hacer lo que está haciendo él». Incluso iba a comisariar una de mis primeras exposiciones, pero me marché a Buenos Aires y finalmente no ocurrió.

Ahora estoy intentando hacer una exposición a dúo con su obra en Mendoza, en el museo más importante de mi provincia, donde todavía no he expuesto. Siempre me quedó el arrepentimiento de no haber podido colaborar con él. Por eso no quiero regresar a Mendoza solamente para hacer una gran exposición mía o para coronarme. Quiero volver de la mano de un artista que, muchos años atrás, hizo posible que yo imaginara que también podía ser artista.

La Chola Poblete. Arte, identidad, exceso y resistenciaLa Chola Poblete. Foto: Tomas Wurschmidt. Cortesía de la artista y Travesía Cuatro

Marrón Barroco (+ info) puede visitarse en Travesía Cuatro (Madrid) hasta el 7 de noviembre de 2026 y  Continentes Como Semillas (+info), con trabajos de La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G. Romero, se puede ver en La Casa Encendida hasta el 10 de enero de 2027.