
El Café Barbieri tiene ya 124 años, pero de jubilarse, nada de nada. Este clásico de Lavapiés estrena una nueva etapa para entusiasmar a los madrileños del siglo XXI.
Que el Café Barbieri, más castizo que un mantón de Manila, hubiera sucumbido a los encantos de la cocina italiana ya nos dejó desconcertados en su momento. Pero parece que, después de unos años de dolce vita, toca volver a casa en esta nueva etapa. Paul Torriglia de Altolaguirre, su responsable, quiere reconciliar el establecimiento con su pasado y enriquecer la experiencia con cocina y cultura.

Imágenes superiores: 1) Migas con chorizo, uvas y huevo frito. 2) Carrillera de cerdo con lombarda, compota de manzana y cebolla caramelizada (22 €), disponible en cenas.
Un Café Barbieri para cada momento del día
La idea es que Café Barbieri sirva para un roto y para un descosido, en términos culinarios. Lo mismo para desayunar que para darse un homenaje a mediodía, improvisar unos vinos, sentarse a cenar o dejar que la noche termine entre cócteles. Una manera de volver a ser lo que fue, al menos en cuestión de tertulias, pero dejando que el presente también meta baza.


Mejillones en escabeche sobre patatas confitadas (8 €).



Si nos metemos en la carta, vemos que el viaje nos lleva de vuelta a España, con parada especial en Madrid y sus recetas de siempre con algún que otro toque moderno. Hay oferta matinal para todos los despertares. Desde los que se conforman con un espresso (2 €), un cortado (2 €) o un café de filtro (3,50 €), hasta los que necesitan algo más para empezar a funcionar.
Con ese fin están las Medianoches caseras, sencillas (2,90 €), con chocolate (5,50 €) o jamón (6 €), las Napolitanas de chocolate (4 €), los Bartolillos Luzón (6 €) y los Churros con azúcar cítrico (1 € la unidad). Pero si todo esto se queda corto y el cuerpo exige algo de mayor enjundia, ningún problema: el comensal puede darse el homenaje de tomar, de buena mañana, unas Migas con chorizo, uvas y huevo (11 €).
Un menú del día con plato único, picoteo y cenas
A la hora de almorzar, el establecimiento vuelve a ponerse el delantal de casa de comidas, con un menú de plato único por el que pasan fórmulas tan familiares como el pisto de verduras o las albóndigas con salsa de setas.
Con las últimas horas de luz llega el momento del picoteo, con el Pincho de tortilla (4,50 €) -también disponible en el desayuno-, el Sándwich de oreja crujiente (12 €) y el vermut de grifo (3,90 €). Quien prefiera una copa de vino puede viajar del Penedès (desde 4,40 €) a Toledo (4,60 €) o al Alt Empordà (6,50 €), gracias a una selección que mima particularmente a las pequeñas bodegas y los vinos naturales, con referencias españolas, francesas y austriacas.

Rosbif con puré de puerros, alcaparras fritas y salsa “Roberto”.



Fruta de temporada con nata.
En caso de que la visita se alargue hasta la cena, además de lo anterior, esperan el Rosbif (18 €), compuesta de puré de puerros, alcaparras fritas y salsa “Roberto”; Berenjenas con ajoblanco de almendras y castañas, aceite de hierbas, uvas y eneldo (16 €) o una repostería que trae de vuelta los Bartolillos (7 €) y los Buñuelos de viento rellenos de crema de torrija (6 €).
Bebidas antiguas, nuevas rondas
La coctelería devuelve a la barra los tragos de nuestros antepasados, como lo ilustra la Aloja (11 €), versión con brandy de Jerez, miel, especias y limón del refresco que se servía en las alojerías de los corrales de comedias, o dos bebidas de inspiración popular: la Limoná de verbena (9 €) y el Agua de cebada (10 €), ambas disponibles también sin alcohol (6 €).
Vuelven las tertulias en esta nueva etapa
En esta nueva etapa ha participado Fondo, un estudio madrileño especializado en food design, que ha ayudado a diseñar la nueva experiencia gastronómica a partir de una investigación sobre la historia del Barbieri y la gastronomía española. “Colaborar con Fondo ha sido el paso definitivo para estructurar la verdadera propuesta que el Barbieri merecía: una que respeta profundamente su historia, la interpreta con una mirada actual y que convierte de nuevo Café Barbieri en un punto de encuentro cultural para Lavapiés y para todo Madrid”, afirma Paul Torriglia de Altolaguirre.


Cóctel de madroño y laurel (12 €).
Y si las recetas tienen memoria, las mesas también. Las cafeterías capitalinas se llenaron durante décadas de escritores, creadores, intelectuales y vecinos que se reunían para conversar y debatir. Esa costumbre regresa actualizada con una programación que incluirá clubes de lectura, encuentros con artistas, residencias artísticas y supper clubs que combinan cultura y gastronomía.