
Entrevistamos al cineasta Jordan Firstman y al actor Diego Calva por Club Kid: «Quería escribir una película empática y honesta»
Jordan Firstman cambia la ironía por la ternura en Club Kid, su debut como director en el largometraje. Durante la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián, conversamos con él y Diego Calva sobre paternidad queer, la familia elegida, los excesos de la noche neoyorquina y la fuerza transformadora de mostrarse vulnerable.
Imagen superior: Jordan Firstman. Cortesía Avalon
Jordan Firstman y Diego Calva. Cortesía Avalon
Conocíamos a Jordan Firstman por convertir la irreverencia, el exceso y las contradicciones de la cultura queer en un lenguaje propio que lo hizo viral en Instagram. En Club Kid (2026), su primer largometraje como guionista y director, interpreta a Peter, un treintañero a la deriva cuya vida entre fiestas en clubs neoyorquinos, drogas y excesos da un vuelco cuando descubre que tiene un hijo de diez años, Arlo (Reggie Absolom). Con Diego Calva (Babylon) en el papel de Oscar, Firstman conserva el humor que lo caracteriza para explorar la paternidad queer, la responsabilidad y la posibilidad de querer a alguien cuando uno apenas sabe quererse a sí mismo.
Tras su presentación en Un Certain Regard de Cannes y su paso por Perlak en el 74.º Festival de San Sebastián, hablamos allí con Firstman y Calva sobre las familias elegidas, las contradicciones de hacerse adulto y el valor de mostrarse vulnerable en tiempos de cinismo.
Jordan Firstman. SSIFF. Foto: Jorge Fuembuena
NEO2: Peter se convierte en padre sin que la película le exija ser «menos gay» o abandonar su familia queer. ¿Querías cuestionar la idea convencional de lo que significa ser un «buen padre»?
Jordan Firstman: Sí, me interesaba preguntarme qué hace que alguien sea un buen padre, pero también confrontar esa idea con la realidad. Peter se adapta bastante bien a Arlo. De hecho, llega a decir que ser padre le parece fácil. Y, en cierto sentido, lo es, porque consigue abrirse y darle amor. Pero eso es solo una parte de la paternidad. También están las cosas que no resultan tan divertidas, como todas las responsabilidades prácticas que Peter desatiende. Quería mostrar que las dos dimensiones son necesarias.
Al final creo que la película deja abierta una pregunta: ¿cuál es el entorno más adecuado para que crezca un niño? Un hogar puede ofrecer seguridad y, sin embargo, no estimular tanto su creatividad. Con Peter, Arlo tiene acceso a una comunidad extraordinaria, a personas queer y trans, a la música y a otras formas de mirar el mundo. No quería resolver ese dilema por el público, sino dejar que cada cual se hiciera su propia idea.
NEO2: La película reivindica y visibiliza las redes de cuidado en las comunidades queer, incluso en los ambientes de fiesta. ¿Era importante para ti mostrar esa otra cara de la noche?
Jordan Firstman: Muchísimo. Peter está tan anestesiado y desencantado con su vida que no reconoce el afecto que lo rodea. No es que sus relaciones sean superficiales, es él quien se ha insensibilizado. Y, sin embargo, ha reunido a esas personas gracias a su generosidad. Su comunidad siempre ha estado ahí para cuidarle. No quería retratar a la gente que va a fiestas como seres «depravados» o incomprensibles, sino como personas creativas y capaces de cuidarse unas a otras.
Jordan Firstman. SSIFF. Foto: Jorge Fuembuena
NEO2: Nueva York es una de las ciudades más filmadas del mundo, pero aquí sus espacios nocturnos parecen casi desconocidos. ¿Cómo conseguiste retratarla desde dentro?
Jordan Firstman: La clave fueron los lugares a los que nos dejaron entrar. Una de las cosas que más agradezco es que la comunidad queer neoyorquina nos abriera sus puertas. Durante años saliendo de fiesta hice muchas amistades y esas personas confiaron en mí. Tuve que asegurarles que no estaba allí para ridiculizarlas ni para mostrarlas de forma degradante, sino para retratarlas con respeto. Quería que la cámara se sumergiera de verdad en esos espacios. Creo que ese es uno de los secretos de la película, si hubiéramos intentado recrear las fiestas desde cero, no habría funcionado igual.
NEO2: Club Kid está llena de referencias muy específicas, bromas internas y códigos de la cultura queer, como los mensajes de las camisetas de Peter. ¿Era importante para ti no tener que traducir ni explicar ese universo a un público más heteronormativo?
Jordan Firstman: Busqué cierto equilibrio: una broma para mí, otra para ellos. Por cada chiste muy específico de TikTok o del Twitter gay, incluía otro mucho más universal, por ejemplo, recurriendo a la comedia física, que es algo que funciona a cualquier edad: los vómitos, los empujones… Debajo de todo ese humor hay asuntos muy reales, incluso dolorosos, pero quería que la película, incluida su manera de estar rodada, se sintiera como un abrazo. Esa calidez era una forma de invitar a la gente a entrar.
Jordan Firstman. Cortesía Avalon
NEO2: Durante mucho tiempo, el cine queer ha estado asociado al trauma y los finales trágicos. ¿Querías recuperar géneros más luminosos, como la comedia familiar, desde una perspectiva gay?
Jordan Firstman: Creo que, hasta hace muy poco, las personas queer no hemos podido hacer películas verdaderamente fieles a nuestras experiencias a cierta escala. Siempre ha habido cineastas queer, por supuesto, pero ahora hay algo más de espacio. Como artista me apetece recuperar todos esos años y todos esos géneros de los que nos quedamos fuera. Quiero hacer mi propia película de Altman, pero gay. Podemos apropiarnos de esas formas y demostrar todo lo que somos capaces de hacer.
Diego Calva: En México, por ejemplo, muchas películas queer siguen siendo muy dramáticas: parece que la historia tenga que ir acompañada de sufrimiento y acabar mal. Club Kid me parece muy bonita porque el protagonista es queer, sí, pero la película habla, sobre todo, de la familia. No tiene por qué llevarnos siempre hacia ese lado negativo al que nos hemos acostumbrado.
Diego Calva. SSIFF. Foto: Jorge Fuembuena
NEO2: Tus personajes se equivocan y, aun así, la película les reserva mucha ternura. ¿Fue una decisión consciente escribir desde la empatía en lugar de recurrir al cinismo?
Jordan Firstman: Completamente. Cuando me senté a escribir estaba muy cansado de la mirada nihilista de tantas películas y series de mi generación, donde los personajes se observan desde cierta distancia para que podamos reírnos de lo horribles o narcisistas que somos. Yo mismo sentía que llevaba demasiado tiempo haciendo personajes así.
Quería dejar sitio para todo el mundo, incluso para quienes no me caen bien. Poder entender su dolor y por qué son como son. Quería escribir una película empática y honesta. Eso no significa hacer un cuento de hadas, en ella hay esperanza, pero también tristeza y realidad. Lo que me gusta es que, en el fondo, todos los personajes son personas amables.
Diego Calva. SSIFF. Foto: Jorge Fuembuena
NEO2: Saffron, interpretada por Saturn Risin9, anima a Arlo a dar sus primeros pasos como DJ y apoya a Peter en su nuevo papel como padre. ¿Cómo surgió y cómo construiste su personaje?
Jordan Firstman: Conozco a Saturn desde hace una década, de coincidir en fiestas. Es una artista y DJ increíble. En casi todos los grupos de amigos queer hay alguna figura maternal, en la cultura drag se habla mucho de las «madres». Quería que su personaje tuviera esa calidez, pero también cierta oscuridad. No me interesaba convertirla en una salvadora perfecta, sino mostrar a una persona real, con sus propias contradicciones.
Escribí el papel pensando en ella: es fuerte, cálida, complicada, inteligente y bellísima. Para el reparto busqué personas que pudieran protagonizar su propia película, alguien a quien pudieras seguir durante un día entero y cuya vida te resultara fascinante.
Diego Calva. Cortesía Avalon
NEO2: A medida que avanza, la película se vuelve cada vez más sincera, y los personajes, sobre todo Peter, aprenden a abrirse. Cuando nuestra identidad y nuestras relaciones están tan mediadas por el cinismo y la apariencia de las redes sociales, ¿puede resultar la vulnerabilidad casi radical?
Jordan Firstman: Creo que un poco sí. En las películas de los noventa, los personajes decían lo que sentían: «Te quiero», sin más. Yo quería que esta película llevara el corazón a flor de piel. No sé si lo llamaría radical, pero sí diferente. No es cínica, y esa ausencia de cinismo es algo que no encuentro tan a menudo entre los millennials.
NEO2: Diego, Peter se equivoca constantemente en las decisiones que toma, al menos cuando lo conocemos al comienzo de la película. ¿Qué te parece más revelador de su transformación?
Diego Calva: Creo que precisamente por eso empatizamos con él: es un chico que fracasa, pero lo intenta. Cambiar no significa convertirse de golpe en otra persona. Al final de la película, no sé qué pasará con Peter ni si Oscar y él seguirán juntos, pero lo importante es que Peter se ha movido del lugar en el que estaba. Me parece bonito que la película hable de cómo el amor puede provocar ese desplazamiento. No sabemos qué será de él, pero algo le ha ocurrido por haber querido a alguien más y no haberse mirado únicamente a sí mismo.
Club Kid llegará a los cines españoles el 4 de diciembre, distribuida por Avalon y BTeam Pictures.
