Una casa sin pasillos en Praga que multiplica el espacio

En Praga, un arquitecto transforma una parcela casi imposible en una casa sin pasillos, donde las medias alturas, el hormigón y la luz consiguen que todo parezca mucho mayor.

Hay solares condenados a no tener futuro. El arquitecto Jan Jakub Tesař encontró uno en Praga, encajado entre edificios, junto a las vías del tren y ocupado por garajes. En lugar de descartarlo, decidió levantar allí su vivienda familiar. El resultado es una arquitectura que aprovecha los desniveles para ganar metros, prescinde de recorridos innecesarios y combina la contundencia del hormigón con la calidez del nogal. Una obra pequeña, pero ambiciosa en cada decisión.

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Un terreno que obligaba a pensar de otra manera

Antes de ser una vivienda, aquel rincón de Praga era poco más que un hueco entre construcciones, con tres garajes oxidados y demasiados condicionantes para resultar atractivo. Había que mantener la alineación de la calle, no quitar luz a los vecinos y conservar un cerezo adulto. A eso se sumaba la cercanía del ferrocarril. Tesař respondió con un volumen ajustado al milímetro: la huella del edificio se limita a 70 metros cuadrados y solo una parte alcanza la altura de las construcciones próximas. Lo interesante es que ninguna de esas renuncias se percibe como tal. En lugar de pelear contra la parcela, el proyecto se deja moldear por ella.

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Una casa sin pasillos, pero con muchas conexiones

En una casa sin pasillos como esta, en Praga, la escalera no es un elemento secundario: es la pieza que organiza la vida cotidiana. Fabricada en acero y dividida en tramos, enlaza habitaciones dispuestas en medias plantas, de modo que cada descansillo conduce directamente a un espacio. El comedor ocupa el centro de esta pequeña geografía doméstica, con 4,2 metros de altura y luz que llega desde tres direcciones. Más abajo aparece un salón trapezoidal con biblioteca, recogido y parcialmente hundido en el terreno. Esa posición permite que la vivienda se acerque al límite de la parcela sin ganar una altura excesiva hacia la calle. Aquí, subir o bajar unos peldaños sustituye a caminar por un corredor.

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Hormigón desnudo y nogal con historia propia

El interior de una casa sin pasillos como esta, en Praga, evita los adornos, aunque está lejos de resultar frío. Los muros y forjados de hormigón muestran las marcas del encofrado, incluidas unas juntas cuya posición se estudió como parte de la composición. Frente a esa superficie mineral aparece el nogal, procedente de un mismo tronco, que recorre la entrada, la cocina, el salón y varias puertas correderas. Su dibujo aporta continuidad y una nota doméstica al conjunto. La mayoría de las divisiones se resuelve con muebles hechos a medida; únicamente dos tabiques delimitan los baños. En los dormitorios, los acabados blancos rebajan la intensidad material. Incluso los detalles más pequeños, como una manilla diseñada específicamente, participan de esa voluntad de precisión.

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Una fachada blanca que cambia con el sol

Desde la calle, una casa sin pasillos como esta, en Praga, se presenta como una pieza compacta, casi abstracta. Una piel de aluminio blanco con relieve vertical envuelve el edificio, continúa por la puerta de entrada y alcanza parte del cerramiento exterior. Las estrías capturan sombras diferentes a lo largo del día, así que una fachada aparentemente uniforme nunca se ve exactamente igual. La sorpresa se encuentra al otro lado: un gran cerramiento corredero abre el comedor al jardín y convierte el paisaje cercano en una pared cambiante. Ese contraste entre la discreción urbana y la apertura hacia el verde resume buena parte de la estrategia del proyecto. Hacia los vecinos, contención; hacia el interior de la parcela, aire y luz.

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La climatización un aspecto cruzial

La eficiencia de una casa como esta, en Praga, no depende de un único dispositivo, sino de varias decisiones que trabajan juntas. La masa del hormigón ayuda a estabilizar la temperatura; los vidrios triples y la ventilación mecánica controlada reducen las pérdidas energéticas. A ello se añaden una bomba de calor aire-agua, suelo radiante y paneles fotovoltaicos que atienden las necesidades eléctricas básicas. El agua de lluvia se recoge en un depósito para regar tanto el jardín como la cubierta vegetal. Resulta coherente que una vivienda tan atenta al aprovechamiento de la superficie también procure gastar menos recursos durante su uso.

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El arquitecto que decidió ser su propio cliente

Detrás de una casa sin pasillos como esta, en Praga, está Jan Jakub Tesař, que esta vez asumió un papel doble: proyectista y propietario. Formado en la Universidad Técnica Checa y en la TU Delft neerlandesa, trabajó en Jeanne Dekkers Architectuur antes de regresar a su ciudad. En 2008 fundó con Ján Stempel el estudio Stempel & Tesar architekti, dedicado especialmente a viviendas y equipamientos públicos. Después de más de dos décadas diseñando hogares ajenos, el suyo se convirtió en un ejercicio de libertad y, al mismo tiempo, de autoexigencia. Tesař reconoce que hay algo de ego en esta obra, aunque también pesa todo lo aprendido escuchando a otros clientes. Quizá por eso la casa tiene carácter sin necesidad de alzar la voz.

Ficha Técnica

Proyecto: Vivienda unifamiliar del arquitecto Jan Jakub Tesař
Ubicación: Praga, República Checa
Estudio: Stempel & Tesar architekti
Arquitectos: Jan Jakub Tesař y Ján Stempel
Cliente: Jan Jakub Tesař
Año del proyecto: 2020
Finalización: 2026
Superficie de parcela: 254 m²
Superficie ocupada: 70 m²
Superficie construida: 150 m²
Superficie útil: 110 m²
Fotografía: Filip Šlapal

Materiales

Estructura: Hormigón armado monolítico visto.
Fachada: Aluminio perfilado lacado en blanco.
Carpintería y mobiliario integrado: Nogal macizo y MDF lacado en blanco.
Pavimentos: Marmoleum y revestimientos cerámicos.
Encimera de cocina: Piedra Nero Zimbabwe.
Aislamiento de fachada: Lana mineral.
Firmas y equipamiento
Ventanas: Heroal.
Ventanal corredero: Amadeus.
Iluminación: Vibia y Wever & Ducré.
Domótica: Loxone.
Climatización: Stiebel Eltron.
Ventilación: Zehnder.
Electrodomésticos: Siemens.
Grifería: Hansgrohe.
Sanitarios y cerámica: Laufen.
Pavimentos: Forbo.
Manillas: M&T.
Mecanismos eléctricos: Jung.
Mobiliario: Piezas restauradas de los años treinta, incluidos diseños de Mart Stam.
Mobiliario exterior: Vondom y Pedrali.

 

Aquí puedes ver los planos