
Fundada en 2021 en Madrid por Xavi García y Frank de Cristal, Acromatyx se posiciona como una firma de moda que explora la identidad, el cuerpo y la tensión entre opuestos.
La nueva colección de Acromatyx parte de la sociedad como espacio de división, proponiendo un lugar intermedio donde conviven masculino y femenino, estructura y fluidez. A través del negro como lenguaje esencial y la interpretación de códigos clásicos, sus principales objetivos son cuestionar normas, liberar el cuerpo de etiquetas y construir un universo estético donde la moda actúe como herramienta de expresión, transformación y reflexión contemporánea sobre libertad e identidad.
Entrevista Juan Martí / Fotografía Kristen Wicce
Franx de Cristal y Xavi Garcia, fundadores directores creativos de @acromatyx_official
La colección parte de una idea muy clara: la sociedad como espacio de división. ¿En qué momento sentisteis la necesidad de cuestionar esos límites desde la moda?
(Acromatyx) Creemos que, más que un momento concreto, fue algo acumulativo. Vivimos constantemente rodeados de etiquetas, de normas no escritas… y llegó un punto en el que sentimos la necesidad de cuestionarlo desde lo que sabemos hacer: la moda. Era casi inevitable.

Habláis de un “espacio intermedio” donde conviven fuerzas opuestas. ¿Cómo se traduce ese concepto en el proceso creativo?
(Acromatyx) Ese “espacio intermedio” es donde realmente nos sentimos cómodos. En el proceso creativo significa no decidir demasiado pronto, dejar que convivan opuestos: estructura y fluidez, dureza y fragilidad. Es un lugar de tensión, pero también de libertad.

La tensión entre lo masculino y lo femenino atraviesa toda la propuesta.
(Acromatyx) La moda históricamente ha necesitado esas etiquetas, pero hoy creemos que cada vez tienen menos sentido. Nos interesa más hablar de identidad que de género. Las prendas no deberían limitar, sino abrir posibilidades.

En vuestro caso, ¿diseñar es un acto político, estético o inevitablemente ambos?
(Acromatyx) Para nosotros es ambas cosas. Es estética, porque es nuestro lenguaje. Pero también es política, aunque no sea explícita. En el momento en el que cuestionas normas sobre el cuerpo o la identidad, ya estás tomando una posición.

El fetichismo aparece como lenguaje visual.
(Acromatyx) Nos interesa el fetichismo porque habla de poder, pero también de vulnerabilidad. Es un lenguaje muy físico, muy directo. Hay algo muy honesto en cómo conecta el deseo con el cuerpo.

Habláis de tatuajes, piercings y cicatrices como formas de arte.
La idea de tatuajes o cicatrices como arte conecta mucho con cómo entendemos la ropa: como algo que modifica, que deja huella. Las prendas dialogan con esa idea, no ocultan el cuerpo, lo acompañan o lo amplifican.

Reinterpretáis la sastrería clásica y la corsetería.
(Acromatyx) La sastrería y la corsetería nos interesan precisamente por su carga histórica. Son códigos muy establecidos, pero ahí está lo interesante: coger algo rígido y llevarlo a otro lugar. Ese equilibrio es clave. La sastrería aporta estructura, control… y la corsetería introduce restricción, pero también una especie de liberación cuando la reinterpretas. Nos gusta movernos en ese límite.

El negro vuelve a ser el eje de la colección.
(Acromatyx) Para nosotros el negro es un color que nos acompaña desde el inicio, el que vestimos a diario y con el que nos sentimos más cómodos a la hora de trabajar. Es un color que perdura, que construye fondo de armario y que nunca pasa de moda. Tiene historia y nos transmite pureza, fuerza y equilibrio. El negro es nuestra base, casi nuestro lenguaje. Es silencio, pero también intensidad. Nos permite centrarnos en las formas, en los volúmenes, en la emoción.

Hay una fuerte idea de transformar el dolor en belleza. ¿Hasta qué punto vuestra moda nace de experiencias personales?
(Acromatyx) Siempre hay algo personal, aunque no sea literal. La idea de transformar el dolor en belleza es algo que sentimos muy cercano. Al final, crear también es una forma de procesar. Todas nuestras colecciones cuentan una historia. No tiene que ser siempre personal, pero sí reflejar el momento en el que estamos o cómo nos sentimos. Para nosotros es importante que la gente perciba ese mensaje, por eso cuidamos la atmósfera desde la entrada hasta la salida. Si os fijasteis, había modelos que llevaban llaves en la mano a modo de rosario o en el cuello. La gente se preguntaba qué abrían esas llaves. Para nosotros, abren la puerta a nuestro mundo, a nuestro universo y a nuestra visión.


Si tuvierais que definir esta colección como una sensación o un estado emocional, ¿cuál sería?
(Acromatyx) Diríamos que es una sensación de tensión contenida. Un estado en el que conviven la incomodidad y el empoderamiento al mismo tiempo. Es como habitar un lugar intermedio: no del todo estable, pero profundamente consciente. Un momento en el que te enfrentas a tus propios límites… y decides atravesarlos. Es una colección que habla de cómo está el mundo ahora mismo: de esa tendencia a dividirnos, a encorsetarnos y a etiquetarnos. Y, frente a eso, de lo que realmente queremos: libertad, identidad y la posibilidad de ser nosotros mismos.
