La austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa Victoria

Aramé Studio, estudio fundado por Andrea Arriola Fiol (Barcelona, 1990) y Adrián Mellado Muñoz (Barcelona, 1990), pareja dentro y fuera del entorno laboral, halló la manera de que la luz natural no conociera barreras en Villa Victoria, vivienda entre medianeras ubicada en el barrio de Poblenou.

Abrió un generoso vacío central a doble altura que propaga ese anhelado recurso por todo el interior de la casa, amplía la percepción de su tamaño y relaciona visualmente las estancias. Una magistral demostración de cómo la austeridad constructiva puede dar lugar a una espacialidad fuera de lo común en la arquitectura residencial contemporánea. De modo que Aramé Studio dio un vuelco a la estrecha residencia de dos plantas con una crujía de 4,7 metros entre muros y 18 metros de profundidad, iluminada únicamente por sus extremos. La operación principal de Villa Victoria se basó en abrir un gran vacío central, definido como “el punto de partida del proyecto y el espacio de mayor intensidad de la casa” que desterró las sombras interiores.

La austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa Victoria

Un vacío que lo cambia todo

Así se consiguió una doble altura presidida por una amplia escalera y coronada por un lucernario que deja entrar los rayos de sol hasta el nivel más bajo. “Lo que más valoramos de este proyecto es la claridad y la contundencia de la idea inicial, así como su capacidad para transformar radicalmente las condiciones de la preexistencia mediante una intervención mínima”, explican los autores.

La austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa VictoriaLa austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa VictoriaLa austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa Victoria

Una casa pensada en familia

En el piso a pie de calle se retiró todo lo que entorpecía el movimiento. Aramé Studio desplazó cocina, baños, armarios y almacenaje hacia el perímetro para que Villa Victoria disfrutara de un generoso ámbito conectado al patio, en perfectas condiciones para recibir una pelota descarriada, unos patines con las ruedas aún girando tras la última carrera y acabar bajo el feliz dominio de los dos hijos de la pareja propietaria, que eligió este domicilio como primera residencia.

Los dueños, ambos vinculados al sector creativo, tenían el buen hábito de preguntar “¿por qué?”. Y Aramé Studio, la de responder “¿por qué no?”. “Son el tipo de clientes que cuestionan, debaten y obligan a argumentar cada decisión, pero al mismo tiempo están dispuestos a escuchar, explorar nuevas posibilidades y asumir propuestas poco convencionales siempre que sean coherentes con el presupuesto”, nos dicen.

La austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa VictoriaLa austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa Victoria

Otra manera de entender el lujo en Villa Victoria

Sobre el último punto, Villa Victoria sonroja al concepto de ‘lujo’. Con el dinero disponible, escaso pero bien administrado, los titulares evitaron caer en la vanidad de transformar su casa en un escaparate de opulencia, repleto de materiales exclusivos o vistosos acabados. Lo importante se encontraba en otra parte. ¿Hace falta una cocina con encimera de cuarzo antibacteriana? ¿O un sistema de domótica de última generación? Tal vez la calidad de un hogar se mida por algo más básico y más complejo de lograr. “Nos interesa más la idea de generosidad espacial”, apuntan los arquitectos. “En un contexto en el que el acceso a una vivienda digna se ha convertido, paradójicamente, en un privilegio, el proyecto plantea que la arquitectura puede generar valor desde la precisión con la que construye el espacio, la luz y las relaciones entre quienes lo habitan”, agregan.

Hormigón, madera y luz

En virtud de lo expuesto, se dejó a un lado cuanto no enriquecía el bienestar y se exigió el máximo de cada solución constructiva, aunque ello implicara recurrir, en ocasiones, a planteamientos “poco ortodoxos”, en palabras de los autores de Villa Victoria. Estos consagraron al hormigón como su vecino más ubicuo, al repartirlo por todo el domicilio entre bancos, encimeras, mobiliario fijo y otras piezas integradas.

La austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa VictoriaLa austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa Victoria

Por su parte, la madera aporta el cálido contrapunto que toda casa reclama. Especial relevancia cobra en la escalera mencionada, nexo entre alturas que sobre la marcha pasó de la estructura metálica prevista inicialmente a una pieza maciza al amparo del lucernario, cuya implantación supuso el principal reto técnico. “La intensidad del espacio no depende de la sofisticación de los materiales, sino de la precisión de las decisiones proyectuales. La economía de recursos no se entiende como una limitación sino como una cualidad que define el carácter contemporáneo de la vivienda”, enfatizan Andrea Arriola Fiol y Adrián Mellado Muñoz.

Muebles creados ex profeso

Todas las piezas que aparecen en las imágenes de este artículo fueron diseñadas ex profeso, habitual práctica de la oficina para que ninguna se perciba como un elemento independiente. De entre todas ellas, Aramé Studio se queda con la gran mesa de la cocina, allí donde el clan desayuna, almuerza, merienda, cena, trabaja, juega y celebra. Hay espacio para todo porque sus dimensiones se miden de tú a tú con la doble altura de la zona central, de manera que, mientras el vacío mira al cielo, este imán de la cotidianidad fija los pies en la tierra.

La austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa Victoria

El confort térmico depende de un sistema de aerotermia con suelo radiante y ventiladores DAE. Para el fuego de leña, ese que crepita y reúne, el salón cuenta con la Capilla, modelo precursor de las chimeneas metálicas en España ideada al alimón por José Antonio Coderch, Federico Correa y Alfonso Milá.

Las vidas anteriores de la casa

Aunque los arquitectos consideran que las ampliaciones le hicieron un flaco favor a Villa Victoria, no contemplaron su olvido. Se reconciliaron con el pasado, sin esconderlo ni retocarlo. Porque borrar los rastros de antaño podría equipararse a restaurar un cuadro hasta volverlo irreconocible o arrancar las páginas de un libro y esperar que la historia no se resienta. Ahí están, intactas, las texturas de los muros, las antiguas fábricas, las marcas de reformas anteriores y las imperfecciones acumuladas. “Las diferentes capas materiales narran las sucesivas vidas de la casa y convierten el paso del tiempo en un valor arquitectónico, incorporando la memoria del lugar como parte inseparable del proyecto contemporáneo”, remarcan desde Aramé Studio.

La austeridad luminosa de Aramé Studio en Villa Victoria

Sobre Aramé Studio

Andrea Arriola Fiol y Adrián Mellado Muñoz dedicaron dos años de trabajo a la renovación de Villa Victoria, compuesta por una planta baja de 124 m², con un patio de 33 m², una planta piso de 70 m² y una terraza de 40 m². Formados en la ETSAB y la EPF, fundaron Aramé Studio en Poblenou seis años atrás. La denominación, fruto de un anagrama con las letras de sus nombres, les conquistó por su sonoridad, pero también porque aspiraban a que el despacho se emancipase de sus líderes. “Entendemos el estudio como un proyecto colectivo”, señalan.

La oficina pretende que cada morada dé mucho más de sí de lo que promete su plano. Ese es el cometido que encomiendan a la luz, los materiales y la distribución, auténticos artífices de la personalidad de cada obra. Reivindican las dobles y triples alturas, los vacíos y los lucernarios como una forma de burlar a la cinta métrica. Villa Victoria confirma la tesis.

Ficha técnica

Proyecto: Villa Victoria
Ubicación: Barcelona, España
Año del proyecto: 2024
Año de finalización: 2026
Estudio de arquitectura: Aramé Studio
Autores: Andrea Arriola Fiol & Adrián Mellado Muñoz
Equipo de diseño: Pol Bajona, Guillem Cerezo, Pau Miquel, Robert Vidal, Miquel Àngel Valls
Programa: residencial