
Balenciaga presenta su primera colaboración de calzado junto a Manolo Blahnik, reviviendo antiguas referencias y haciendo ecos del pasado histórico de ambas casas.
La colaboración de Balenciaga X Manolo Blahnik se entiende como el punto de encuentro entre dos universos definidos por la obsesión por la artesanía y el espectáculo. La cápsula, compuesta por tacones slingback y mules, hacen eco de modelos antiguos de Blahnik en colores icónicos de Balenciaga y se decoran con detalles de pedrería que datan de colecciones de los 60.

Dos universos de savoir-faire unidos en diálogo
Hablar del legado tanto de Balenciaga como de Manolo Blahnik sería un despropósito; son dos iconos en sus oficios que han trascendido el nicho de la moda y del lujo. Son iconos que hoy se erigen como la definición del buen saber hacer y el gusto atemporal y grandilocuente. Lo interesante de esta colaboración no es solo la historia que ambas partes tienen detrás; lo que hace que esta unión sea relevante es lo que significa y cómo estos dos universos se encuentran.

Y sí, la historia y el pasado tienen un fuerte componente de protagonismo en esta primera colaboración. Todo lo que compone estas siluetas de lujo contemporáneo deriva del pasado; de la herencia y de la historia. Pero esto no se hace solo como una palmada en la espalda para ambos nombres; se utiliza como el punto de partida de lo que puede ser el futuro dentro de un contexto donde el calzado formal lo tiene complicado a la hora de hacerse atractivo a las nuevas generaciones.

Pero ese es el atractivo por el que trajeron a Pierpaolo Piccioli a regentar la maison; él puede conjugar y reinterpretar el pasado para hacerlo moderno. La cápsula Balenciaga X Manolo Blahnik se entiende como un discurso entre el romano y el propio Blahnik que concluye en lo siguiente: lo verdaderamente bien hecho puede desentenderse del paso del tiempo; trasciende de él.

Así es la colaboración de calzado Balenciaga X Manolo Blahnik
Todos los aspectos de los zapatos que vemos en Balenciaga X Manolo Blahnik derivan de la herencia. ¿Las siluetas? Se inspiran en modelos de archivo de la casa zapatera que han definido su legado. ¿Los colores? Tonos icónicos con los que trabajaba el mismo Cristóbal cuando hacía alta costura en su atelier. Incluso, los detalles que decoran estas siluetas ultra minimalistas y afiladas también vienen del archivo Balenciaga; de sus colecciones de bisutería de los 60.

En cuanto a modelos, la colaboración de Balenciaga X Manolo Blahnik ofrece opciones de tacones slingback (en opciones de 105mm o 50mm) y mules de construcción abierta. En cuanto a materiales, cada modelo presenta un cuerpo exterior de satén de seda lustroso en colores como negro, fucsia, verde, amarillo y gris; y su empeine es donde vemos la grandilocuencia. El detalle de construcciones de hojas con cristales, estéticamente, viene de las colecciones de la maison; el recurso de ponerlas allí, por su parte, nace de la práctica artesana y en pro del espectáculo de Blahnik.

Adicionalmente, los tacones y mules Balenciaga X Manolo Blahnik se rematan con un forro interior de cuero en gris Balenciaga y se rematan con una etiqueta referencial y co-brandeada. Debajo, cada modelo se remata con una suela forrada con un material “similar a la gamuza” que emula el look de una suela de madera natural. ¿Los tacones per sé? Forrados como detalle tono-sobre-tono a juego con los cuerpos.