Betacam es el proyecto musical en solitario de Javier Carrasco, le conoces por haber tocado con Miren Tulsa, Rusos Blancos, Templeton, Cosmen Adelaida, La Bien Querida… y ahora prepara nuevo disco.

Javier Carrasco Cobo lleva media vida en la escena indie. Este músico cantabro de Torrelavega, a sus 40 años ha tocado en bandas como Templeton, Rusos Blancos o Cosmen Alelaida, por citar unas cuantas. Pero un buen día sacó pecho y lanzó su proyecto en solitario Betacam. El primer disco precisamente lleva el título de Saca Pecho (2007-2015), un trabajo editado en 2015 por el sello chileno Federación de Universos Pop con una selección de 14 canciones seleccionadas bajo el criterio de ser las mejores canciones de Javier Carrasco. Tres años más tarde, en 2018, publica su álbum Mítico con Intromúsica. Y ahora, tras lanzar diversos sencillos durante el 2020 (Chicas del Viernes, Multitarea, Todo el Mundo Sabe lo que Tengo que Hacer)… Javier, bajo el nombre de Betacam, estrena un nuevo tema en 2021, Lo Único Que Tengo, y nos comenta que prepara su nuevo álbum.

Betacam, alter ego de Javier Carrasco, y su nuevo disco

Todas las fotografías son de Dani Cantó (@dani_canto_)

Entrevista con Javier Carrasco Cobo en modo Betacam para hablar de su nuevo disco.

¿Cómo ha sido este año, el primer año de la pandemia?

Bastante mierda, la verdad, a nivel artístico, aunque en el fondo no me puedo quejar porque he tenido la suerte de no perder a nadie cercano y tras 9 meses en paro encontré trabajo cuando se me acababa la prestación. Pero la cabeza y el ánimo sí que están un poco tocados.

Hace poco has publicado tu último tema y videoclip, Lo Único Que Tengo, ¿qué querías contar con este tema?

Quería contar que precisamente en ese momento de tocar fondo me di cuenta de que lo único que tenía era a Merche, mi novia. No podía ver a mi familia, mis amigos están lejos o tienen su vida… En ese momento (y ahora, en realidad) ella era lo único que tenía. Y en el videoclip me apetecía contribuir a ese culto a la personalidad que es la música ahora. Todo es “yo yo yo”. Pues yo también me hago un videoclip para lucimiento personal, ea.

Betacam, alter ego de Javier Carrasco, y su nuevo disco

¿Es este tema un anticipo de tu segundo disco?

No mucho. Tengo medio disco grabado y todo lo que estoy sacando ahora son canciones sueltas que no encajan en el concepto general del mismo, que si te digo la verdad no sé muy bien cuál es más allá de “Mítico 2: más grande, más potente, unleashed”. Pero antes, en abril, sacaré otra canción que no tendrá nada que ver con esta última ni con el disco. Y si me da tiempo y no me arruino, antes de verano intentaré sacar un anticipo real del disco.

¿Qué es el concepto Betacamissimo?

Es uno de los homenajes que tanto me gustan a cuando en los 70 y 80 se hablaba de los artistas románticos italianos, de cuando entregaban su trabajo más personal: Pavarottissimo, que no sé si lo llegaron a decir nunca. Pero viene realmente de ahí, de un concepto bastante kistch, que ya que últimamente se reivindica hasta la última gota de caspa, reivindiquemos un poco ese amor excesivo de los 70. Querámonos un poco de forma exagerada.

Betacam, alter ego de Javier Carrasco, y su nuevo disco

Has pasado por muchas bandas conocidas del indie español, ¿de cuál tienes mejor recuerdo?

No quiero que suene a solución de consenso (¡café para todos!), pero todas han sido importantes e imprescindibles en mi vida: Templeton siempre será la banda madre, la madre nodriza, mi pandilla de amigos a los que echo mucho de menos y creo que hicimos las mejores canciones del mundo. Rusos Blancos también es especial, muy especial porque también hemos construido un universo propio y, pese a que podríamos haber tirado la toalla un millón de veces, nos empeñamos en seguir adelante. Tulsa fue un punto de inflexión en la medida que me creí un poco músico de verdad. Me obligó a ponerme, un poco, las pilas, y gracias a Miren Iza he conocido sitios que de otra manera jamás habría conocido. Con Cosmen Adelaida, La Estrella de David, La Bien Querida y Lidia Damunt también he pasado muy buenos momentos. Los echo de menos a todes…

¿Con cuál te gustaría volver a trabajar?

¡Con todos y cada uno de ellos! Si me dices que cada día de la semana tendría un ensayo con cada uno, sería inmensamente feliz. A finales del año pasado estuve en la grabación del nuevo disco de Kokoshca y me tiene entusiasmado. Ojalá podamos hacer coincidir nuestras agendas, me muero de ganas de tocar con ellos.

¿En qué punto está ahora mismo Betacam?

No tengo ni idea. Justo antes de la pandemia tenía algo parecido a un plan y una ilusión vana de poder mal vivir de la música. Todo eso se ha esfumado y con ir sacando canciones que gusten a la peña me conformo. Cada canción marca el camino a corto-medio plazo y con eso voy tirando. Vengo de hacer un disco synthpopero, de sacar un ep guitarrero y una balada de corte clásico. Nunca quise ser un artista de nicho, menudo rollo.

¿Por qué te pusiste este nombre?

Porque trabajo en televisión y “Javier Carrasco” como que no tiene mucho punch… Cuando me preguntaron por mi nombre artístico en ese momento tenía una cinta de Betacam SX y lo vi claro.

Llevas muchos años en la música y has publicado recopilatorios, ¿qué te ha impulsado a volver en solitario?

Nada me ha impulsado, la vida me ha llevado ahí. Los grupos, cuando eres joven y lo vives todo con despreocupación, son lo mejor del mundo. A medida que creces es más fácil y operativo ir por tu cuenta, aunque es una carrera de fondo y a veces te sientes un poco solo.

¿Quién es Betacam para quien no te conozca?

Un tío flacucho y con gafas que hace hace música pop, a veces más electrónica y a veces más clasicorra, pero que no escribe ni compone del todo mal. Parece que va a dar cosica, pero luego no.

Tu último EP fue Multitarea, ¿qué querías contar con él?

¡En realidad quería tocar la guitarra y nada más! En todos los grupos que me meto siempre digo que si hace falta puedo tocar la guitarra, pero siempre acabo con los teclados, que es en realidad por lo que me llaman. Quería sacar un disco sin teclados ni sintetizadores, aunque al final me rajé y acabé metiendo alguna cosilla. Una limitación creativa como otra cualquiera.

¿Cómo sientes o cómo ves todo el indie español actual con todo lo que está pasando?

La distancia entre los grandes y los pequeños es cada vez más insalvable. El mainstream, el capitalismo salvaje ha ganado y algunos pequeños mamíferos tratamos de sobrevivir como buenamente podemos. Como dice Manu de Rusos Blancos, cuando vuelva a haber festivales volverán a llamar a los mismos de siempre, a los dinosaurios que tienen facturas que pagar y te llenan el recinto. Todo será reggaetón e indie de festival. Buf…

La brecha entre bandas de majors y todo el dinero que pone un sello detrás para que un grupo sea escuchado y las bandas pequeñas es cada vez mayor, ¿crees que se va a acentuar?

Ya se ha acentuado, ya estamos ahí. Pensamos que saldríamos mejores, que habría un relevo generacional y que podría cambiarse el sistema, pero no ha sido así. C.Tangana y Rosalía están muy bien, pero pobrecitos los chavales que se junten ahora para formar un grupo…

¿Cuál crees que va a ser el futuro de las bandas más pequeñas?

Bandas pequeñas habrá siempre. Me hace ilusión ver a grupos que empiezan con ganas como Aiko el grupo, pero creo que son la excepción. Impera el individualismo, hacerlo todo uno. Es la única manera de que salga rentable. Y la imagen, el asqueroso culto a la imagen que hace que los chavales de ahora se lleven antes un fotógrafo que un técnico de sonido, eso hace que se me lleven los demonios.

¿Qué planes tienes para este 2021?

Terminar de grabar y sacar mi segundo disco y tocar lo que buenamente se pueda, que no va a ser mucho…

¿Cuál es tu BSO ahora mismo?

Llevo meses obsesionado con la época 74-77 de Bowie, la de Young Americans. Y Manuel Alejandro, hoy me he dado un paseo intensísimo escuchando sus producciones para Nino Bravo y la Jurado. Qué hombre, dios.

Describe a Betacam en tres palabras.

Un hombre solo, como el disco de Julio Iglesias y Manuel Alejandro