CARMEN LOMANA EN CIBELES

LA PRESENCIA DE CARMEN LOMANA EN CIBELES NO PASÓ DESAPERCIBIDA, LOMANA ES LO MÁS

“A mí la vida de esa mujer me parece una auténtica obscenidad”, comenta la directora de moda de una conocida revista femenina de alta gama en el bar de prensa de Cibeles. El editor de turno de otra cabecera masculina internacional, también dedicada a la promoción y difusión de firmas de lujo, le da la réplica desde la segunda fila: “¿Vistes su reportaje en Hola!, ¡vaya cuadro! ¿Pero quién se cree esa?”. La citada mujer no es ni más ni menos que Carmen Lomana, multimillonaria por derecho propio, coleccionista de moda (alta costura incluida) por afición y esfinge impertérrita del front row cibelino. Lomana no se anda con chiquitas, a cada uno de los desfiles que asistió acudió con un estilismo diferente, make-up y bolso Kelly incluido (debe tener una Pantonera para seleccionarlos por la mañana, porque tiene uno de cada color). Donde unos sólo veían “obscenidad”, el resto caíamos rendidos ante tanta profesionalidad: ¿Cómo le da tiempo a la Lomana a rehacerse en tan sólo una hora? “Debe haber alquilado un pabellón entero de IFEMA para ella, sino no se explica”, ironiza un estilista. Como siempre, la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta. Tras el desfile de Lemoniez me lanzo a por ella. Carmen nos saca de dudas, “tengo al chófer en la puerta, en cuanto termina un desfile salgo pitando para casa, allí me espera una de mis chicas, mientras ella me pone el vestido yo me cambio los zapatos y las pulseras, y de vuelta para Cibeles”. Ahí no queda la cosa, otro estilista aprovecha la circunstancia para preguntarle por la firma del vestido que lleva: “Es de Miguel Palacio, de la colección del próximo verano, todos los vestidos que llevo son de creadores de Cibeles, si me cambio tanto es para apoyar a la moda española”. Y tú que lo digas, porque debe ser de las pocas que se puede permitir pagar (y estar dispuesta a hacerlo) las desorbitantes cifras que alcanzan estas firmas. Pero la Lomana no es una compradora compulsiva como se podría pensar, ella sabe muy bien en qué se gasta el dinero. “No tengo muchos accesorios de creadores españoles porque todavía tienen que mejorarlos un poco, cuando lo hagan, ¿por qué no?”, sentencia. Vamos, que tiene narices que los mismos que se dedican a incitar el consumo de firmas de lujo, los mismos que se quejan de que la moda española no funciona, los mismos que en cuanto tienen cuatro duros se van de cabeza a Marc Jacobs, critiquen a la única y auténtica fashion victim 100% ibérica (con el permiso de la inmortal Eloísa Bercero). Tiene narices también que sea un blog dedicado a la modernidad el que tenga que reivindicar a Carmen Lomana como personaje fundamental para el circuito de la moda: “Pero qué simpáticos son todos estos chicos, ¿no? No sabía que le gustase tanto a la juventud”, comenta Lomana mientras se hace fotos con una marabunta de chavales flequilleros con gafas de pasta.

Foto: MARKUS RICO